2022 fue el año de la guerra, la inflación y la desglobalización. ¿Qué oportunidades de inversión habrá en 2023?

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Imagen de Mohamed Hassan en Pixabay

Invertir en renta fija, en los países que podrían sustituir a China como proveedores de suministros y, eventualmente, en innovación y tecnología se presentan como oportunidades después de un año 2022 en el que fue difícil protegerse de la turbulencia económica. La clave es mantener visión de largo plazo y disciplina.


2022 fue un año muy complicado desde muchos puntos de vista. Hasta noviembre, de los catorce mercados de acciones más importantes del mundo, trece habían caído significativamente. Brasil es la única excepción, debido a su gran sesgo hacia el sector de la energía y su pésimo desempeño en 2021. En lo que respecta a las monedas, pocas estuvieron a salvo de la gran devaluación frente al dólar y ni hace falta hablar del declive de las criptomonedas.

La sorpresa más grande fue la gran correlación entre renta fija y renta variable. Diversificar la exposición a ambos tipos de activos no logró salvaguardar a los inversionistas de las pérdidas y, por el contrario, las acentuó. Los bonos del Tesoro estadounidense, considerados como el activo más seguro del mundo, registran caídas de nueve a treinta por ciento en sus vencimientos de tres a veinte años. Estos resultados negativos fueron más pronunciados en el caso de los bonos de grado de inversión de los países industrializados. De allí que se haya hecho muy difícil hallar refugio en un año tan turbulento.

La clase de activos menos afectada —que en algunos casos incluso obtuvo rendimientos positivos—, fueron las inversiones alternativas, mientras que las inversiones en bienes raíces y algunos fondos de cobertura fueron los ganadores de 2022.

Este contexto ofrece muchos retos, pero también muchas oportunidades. En este sentido, hay varios frentes que deben considerarse.

 

Un mundo menos globalizado

La incómoda relación entre China y Estados Unidos se ha deteriorado a pasos agigantados. La política que llevó a China a ser la segunda economía del mundo —dictadura de Estado acompañada de economía de mercado— parece estar en revisión.

Durante la pandemia, China demostró ser una fuente poco confiable de suministros: muchas empresas que dependían completamente de insumos provenientes de China tuvieron que paralizar sus actividades. De allí que numerosas empresas busquen actualmente centros alternos más confiables. En el caso de las empresas estadounidenses, su primera alternativa sería el propio Estados Unidos, pero al no ser muy rentable, es de suponer que India, México, Brasil y algunas otras economías asiáticas (excepto Japón) se podrían ver muy beneficiadas.

Liderado por Estados Unidos y sus áreas de influencia, el mundo es cada vez menos globalizado y, nuevamente, más regionalizado. Esto lleva a una primera conclusión: entre los mercados emergentes, los inversionistas deben centrarse en India, México y Brasil, y mucho menos en China. Y en lo que respecta al gigante asiático, deben prestar más atención a sus empresas locales y al posible crecimiento interno de su economía y no tanto de sus exportaciones.

 

2023: leve recesión y control de la inflación

Como respuesta a los estímulos gubernamentales, en abril de 2020 —cuando las muertes por la covid aumentaban exponencialmente y los hospitales estaban abarrotados—, los mercados rebotaban enérgicamente y comenzaban a recuperarse de una de las peores caídas desde 2008. Ya en ese momento existía la idea de que la vacuna y el «efecto manada» harían su papel en la contención de la pandemia. La impresión de dinero inorgánico por parte de los gobiernos salvó de la quiebra a muchas empresas.

Pero, mientras trataban de remediar la crisis económica, muchos bancos centrales se enfrentaron a un nuevo problema: la inflación. La poca oferta proveniente del colapso de las cadenas de suministros y el incremento de la demanda por la inyección monetaria fueron las condiciones propicias para un aumento importante de los precios. Mientras que la pandemia parece ser un tema del pasado para ciertas latitudes, una de sus secuelas, la inflación, pasó a ser el tema principal de los bancos centrales.

Los economistas conocen bien cuál es la cura de la inflación: hacer precisamente lo contrario a lo que se hizo. Por un lado, aumentar la oferta (poco pueden hacer los bancos centrales en este sentido); por el otro, disminuir la demanda. Restringir la demanda es un tema poco popular para los políticos, pero en forma responsable pareciera que no hay muchas alternativas. El alza de las tasas de interés tiene un fuerte impacto en las economías globales: la gente consume menos, el precio de los bonos cae y las empresas tienen más costos y menos ventas. Esta última consecuencia repercute directamente en los beneficios y las utilidades de las empresas, lo que afecta no solo sus valoraciones sino que las lleva, en conjunto, a una muy posible recesión.

Es bastante probable que en 2023 haya una leve recesión. Leve debido a que el desempleo es muy bajo, algo inusual para una recesión, y a que los bancos centrales tienen poder para estimular la economía con un recorte de las tasas de interés. Todo esto lleva a una segunda conclusión: parece que hay una importante oportunidad de colocarse sobre ponderados en renta fija.

Además, próximamente habrá señales más claras de una tendencia hacia la baja en la inflación. Se está muy lejos del objetivo señalado por la Reserva Federal de llegar a cerca de dos por ciento, pero a fines de 2023 la inflación debería ser mucho menor que la actual. Una tercera conclusión es que una vez que esté claro que la dirección de la inflación es hacia la baja y la Reserva Federal muestre señales contundentes de suavizar su política de tasas, habrá un punto de inflexión en el mercado. Este punto dará la oportunidad para tornar los portafolios y las posiciones en renta variable de defensivos a más arriesgados, siempre de acuerdo con cada perfil de riesgo.

 

El impacto negativo en Europa de la guerra en Ucrania

Aún no se sabe cómo va a terminar esta trágica situación. Quizá no haya que considerar los escenarios más extremos, pero hasta en los mejores Europa estará muy afectada. Ya Europa tiene un problema endémico por la falta de gente joven, el grupo de edad que actualmente forma hogares y consume más. Cuarta conclusión: es recomendable estar infraponderados en Europa.

En cuanto a la energía, se puede considerar una sobreponderación táctica basada en un precio del barril de petróleo que pueda mantener los márgenes de las empresas del sector. Aún en un ambiente recesivo, en el que las materias primas tienden a depreciarse, ellas cumplen un papel importante en las carteras de inversión.

 

Inversiones alternativas y bienes raíces

Se trata de dos de los pocos activos refugios durante el 2022. Las altas tasas de interés hacen que la demanda de hipotecas esté muy disminuida, que sea muy difícil comprar viviendas y hasta complicado alquilarlas. Sin embargo, el sector de los bienes raíces, que incluyen viviendas multifamiliares, almacenes y otros inmuebles, seguirán cumpliendo un papel importante en las carteras de inversión.

En primer lugar, porque hay un gran déficit de oferta en estos sectores. Y en segundo lugar, porque, aunque a corto plazo las tasas de interés seguirán subiendo, durante el próximo año las tasas hipotecarias van a bajar. Por supuesto que hay también consideraciones relacionadas con dónde se encuentran ubicados los inmuebles y de que los promotores sean los adecuados. Las mismas consideraciones valen para los fondos de cobertura y el resto de las inversiones alternativas.

Es muy importante que el inversionista en este tipo de activos sea el adecuado y que conozca perfectamente los riesgos de este tipo de inversiones, que por lo general suelen ser poco liquidas, menos transparentes y en algunos casos más riesgosas. Quinta conclusión: las inversiones alternativas son un tipo de activo que hay considerar, con las precisiones de cada caso.

 

Importantes oportunidades en innovación y tecnología

Posiblemente una de las áreas más golpeadas en 2022 ha sido precisamente esta. Buenas empresas han perdido ochenta por ciento o más de su valor. El alza de las tasas de interés hace menos accesibles y más caras las fuentes de financiamiento de este tipo de empresas, que por lo general reinvierten todas sus utilidades y requieren infusión fresca de capital. Con visión de largo plazo (que es, por lo general, la que tiene mayores réditos), la inversión en innovación y tecnología ofrece importantes oportunidades.

Invertir en robótica, biotecnología, inteligencia artificial, ciberseguridad y hasta algunas oportunidades en el mundo cripto es quizá una de las mejores decisiones que se pueden tomar en momentos como estos. Sexta conclusión: si se tiene visión de largo plazo, la tecnología es posiblemente el área que ofrece mayores oportunidades, pero hay que tener una rigurosa disciplina al elegir las compañías o los gerentes, a la vez que un entendimiento claro de los riesgos.

 

La importancia de la disciplina

Los mercados de valores son volátiles y las circunstancias cambian sin previo aviso. La clave es evaluar y rectificar los errores, reconocer cuándo las posiciones pierden vigencia o relevancia, y limitar las decisiones o reacciones emocionales.

La diversificación es fundamental en cualquier estrategia y la selección de activos debe hacerse de forma rigurosa. El objetivo es procurar los mejores rendimientos ajustados al riesgo de cada perfil. Séptima conclusión: con disciplina, a mediano y largo plazo se obtienen los mejores rendimientos.


Roberto Vainrub, profesor del IESA y miembro del Instituto de la Empresa Familiar (FFI; Boston, Estados Unidos). roberto.vainrub@iesa.edu.ve


 

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