Adiós, Angela, adiós

125
Fotografía: Bernswaelz / Pixabay

Las elecciones federales de Alemania se celebrarán antes del 24 de octubre de 2021. Serán electos los diputados que, a su vez, elegirán al canciller. Apenas se empiezan a identificar posibles aspirantes, pero sí está clara la agenda de transformación económica que deberá enfrentar quien reciba el mandato.

Carlos Jaramillo / 19 de marzo de 2020


 

La elección de un nuevo jefe de Estado siempre es un momento para que la sociedad haga una pausa y reflexione sobre los retos a corto y mediano plazo. En tal sentido, Alemania no es la excepción.

Las elecciones federales de Alemania de 2021 se celebrarán antes del 24 de octubre. En ellas serán electos los 709 diputados del Bundestag, quienes su vez elegirán al canciller de Alemania para el período 2021-2025. Si bien en este momento apenas se empiezan a identificar los posibles aspirantes a sustituir a Angela Merkel, la que sí está muy clara es la agenda de transformación económica que deberá enfrentar quien reciba el mandato del pueblo alemán.

Para algunos expertos, entre ellos Wolfgang Münchau, editor del Financial Times encargado de la fuente de economía europea, la apuesta tecnológica que hizo Alemania hace unos años —que se concretó en el parque industrial construido dentro y fuera del país— resultó excesivamente especializada. Se concentró en tecnologías hibridas que se están volviendo obsoletas rápidamente, lo que hace al país muy vulnerable a impactos tecnológicos. En palabras de Münchau:

Las empresas industriales medianas de Alemania, la columna vertebral de la economía, todavía están lidiando con la digitalización. El país no ha realizado las inversiones necesarias en telecomunicaciones móviles. Deutsche Telekom, la compañía de telefonía móvil más grande del país, ahora depende de Huawei para desarrollar la próxima generación de equipos. La industria automotriz no estaba preparada para el cambio a automóviles eléctricos. Y la decisión de la Sra. Merkel de eliminar las centrales nucleares ha hecho que Alemania sea más dependiente de los combustibles fósiles, lo que ha puesto al país en el camino de perder los objetivos climáticos del Acuerdo de París. La Bundeswehr, las fuerzas armadas alemanas, se encuentra en un estado tan decrépito que ya no es apta para su propósito, según un informe del comisionado parlamentario de las fuerzas armadas.

Este breve diagnóstico sugiere que el próximo canciller deberá promover importantes inversiones en nuevas tecnologías, ambientalmente amigables, incluyendo colocar al sector defensa a la altura de lo que se espera de una potencia del mundo occidental.

Para lograr esa transformación el país necesita romper varios paradigmas. El primero es la obsesión de políticos y votantes con los excedentes fiscales. Atender un impacto tecnológico requiere importantes inversiones para crear condiciones que permitan experimentar e innovar al sector privado. Afortunadamente, el país puede salir a los mercados financieros internacionales a emitir deuda en condiciones ventajosas, y explotar el hecho de que es una economía poco endeudada.

Pero el mayor reto, como siempre, no es encontrar los fondos para cambiar el destino de un país, sino identificar las tecnologías emergentes que impulsarán el crecimiento del planeta en las próximas décadas e ir por ellas. Merkel deja como herencia un futuro difícil, y quien le suceda puede cubrirse de gloria si lidera un cambio requerido hace mucho tiempo, o continuar llevando a los alemanes por el sendero de la desesperanza. Adiós, señora Merkel, ¿la extrañaremos?


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

Suscríbase al boletín de novedades aquí.