«Aguantar la pela»

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Fotografía: Pixabay.

«Aguantar la pela» es una expresión de resignación ante lo que pasa y conduce a hacer el mínimo esfuerzo para sobrevivir. Es preferible pensar en lo que se quiere lograr y cómo trabajar para alcanzarlo

Alecia Ortiz  / Abril-junio 2018


El presidente de una reconocida empresa venezolana declaró: «Estamos aguantando la pela». Dijo que, con esfuerzo y organización, se puede aguantar. Si bien sus palabras y su carisma movieron al público, la pregunta es si las empresas pueden hacerlo mejor.

«Aguantar la pela» es una expresión venezolana que se refiere a sobrellevar una circunstancia adversa. El problema con «aguantar la pela» es que sugiere una actitud pasiva: solo se aspira a sobrevivir. ¿Es lo único que puede hacerse?

Algunas figuras mediáticas recomiendan seguir la pelea, ir a la batalla. ¿Hasta cuándo seguir con pensamientos y actitudes desgastantes? «Aguantar la pela» es una expresión de resignación ante lo que pasa y conduce a hacer el mínimo esfuerzo para sobrevivir. Tanto aguantar como batallar, desde el punto de vista neurolingüístico, invitan a representar el papel de víctima o a asumir un riesgo con el foco en preservar la vida o morir en el intento. Cuando se escuchan tantas conversaciones llenas de pérdidas y lamentos, antes de caer en la desesperanza es preferible pensar en lo que se quiere lograr y cómo trabajar para alcanzarlo. ¡Vivir la vida en vez de sobrevivir!

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He aquí algunas recomendaciones:

  1. Buscar oportunidades. En las crisis abundan las oportunidades. En esta gran crisis venezolana hay empresas que cierran y dejan mercados sin atender. Aunque la emigración es grande, todavía hay gente con necesidades que satisfacer y problemas que resolver. Incluso, ahora se puede pensar que el mercado también está fuera de Venezuela.
  2. Pensar «fuera de la caja». Hay pocas probabilidades de éxito si se diseñan modelos de negocios y estrategias de mediano y largo plazo con los mismos paradigmas del siglo pasado. Asombra que todavía haya empresas hablando de «recursos humanos» y, peor aún, que la gestión del talento sea un departamento de la Gerencia de Administración. ¡Desde hace tiempo se ha demostrado lo importante que es la gestión de la gente en una empresa!
  3. Concentrarse en la diferenciación y en la innovación. Como dijo Einstein: «Si quieres resultados diferentes, haz las cosas de manera diferente». Hay que ver cómo actuaron las empresas que no «aguantaron la pela» y hacer las cosas de manera diferente. En la era de océanos azules y empresas unicornios, los conceptos que se refieren a romper moldes, a pensar en nuevas formas de operar y entregar valor, pueden poner a cualquier organización en una posición privilegiada.
  4. Crear alianzas. En esta situación vale el dicho «en la unión está la fuerza». Es encomiable la labor de las empresas que apoyan a las comunidades. La responsabilidad social no es retórica, sino una manera de trabajar para y con la sociedad. Para ello hay que incluir a los más diversos actores; incluso a los mismos competidores. Es hora de ver a los competidores como aliados en vez de adversarios.
  5. Organizarse, pero de verdad. Muchos gerentes y emprendedores dicen que quieren organizarse, incluso grupos con grandes ideas, pero no lo han logrado. Para que una organización sea realmente efectiva necesita conocimiento, tanto administrativo (desde la planificación hasta la evaluación) como sistémico (ver enlaces, elementos, causas y consecuencias). Otros elementos son liderazgo y programación de los recursos para lograr la meta.

La intención de hacer no basta: se requiere visión de conjunto, atrevimiento para ver el horizonte y mucha creatividad y entereza para empezar a vivir, más que «aguantar la pela».


Alecia Ortiz, mentora del programa Emprende del IESA / @AleciaortizMBA