Cuentas claras mantienen inversiones

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Ilustración: Ulrike Leone / Pixabay.

La identificación del mejor esquema de pago para los clientes de banca inversión dependerá, en alto grado, de las necesidades particulares y el servicio prestado por los asesores de inversión.

Claudia Martínez y Gioconda Bolinches / 24 de junio de 2019


 

En los últimos años son escasas las culturas organizacionales que abogan por la transparencia como un pilar del modelo de negocio. Sin embargo, en el caso de la industria bancaria y financiera no conviene otra opción, dada la presión de las recientes regulaciones que ordenan revelar las tarifas y comisiones cargadas a los clientes por el manejo de activos. En el pasado, el modelo más utilizado era el esquema transaccional, que implicaba para los clientes pagos por cada compra o venta de activos. El monto variaba según el producto que el cliente negociaba:

  • Comisiones para los activos de renta variable: un valor porcentual del monto invertido. Por lo general, las casas de bolsa establecían un costo mínimo. Entre los activos de renta variable destacan acciones y ETF.
  • Comisiones para los activos de renta fija: un esquema de reducción o recargo en el precio, conocido como mark up (recargo en el caso de compra) o mark down (reducción en el caso de venta).

Para ilustrar ambos mecanismos a continuación se exponen ejemplos prácticos.

  1. Un cliente desea adquirir cien acciones y contacta a su corredor de bolsa para que realice la compra. El precio de mercado es 152,51 dólares. El cliente pagaría por las acciones 15.251 dólares, si se supone que la comisión preestablecida es 0,9 por ciento o, si es un mínimo de 100 dólares por operación, le corresponde pagar 100 dólares.
  2. Un cliente quiere invertir en un bono. El monto que desea invertir es 50.000 dólares nominal, el valor de mercado es 98,5 por ciento. El corredor coloca a la operación un recargo de 1 por ciento y cambia el precio de la compra a 99,5 por ciento. El cliente pagaría por la compra 49.750 dólares, lo que representaría un costo transaccional para el cliente de 500 dólares.

El esquema de cobro para la renta variable nunca ha tenido mayor complicación. Es una comisión que siempre ha sido vista por el cliente, porque se muestra de manera desglosada en las confirmaciones de las operaciones. Sin embargo, hasta el año 2018 no había obligación de desglosar a los clientes los cargos o descuentos en el precio. En el caso de Estados Unidos, de acuerdo con la regla de la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera (FINRA) 2121 Precios y Comisiones Justas, el corredor de bolsa debe cobrar un máximo de recargo o reducción de 5 por ciento; en caso de ser mayor debe justificarse.

El esquema de cuota fija resulta mejor desde el punto de vista del cliente que realiza operaciones y apuesta a los cambios de mercado para maximizar el retorno de su cuenta

A partir del cambio introducido en la regla 2232 Confirmación del Cliente, por medio de la Regulatory Notice 17-08 del 14 de mayo de 2018, se exige divulgar la cantidad de recargo o reducción aplicada a las transacciones con clientes minoristas en valores de deuda corporativa o de agencias. La regla enmendada requiere también divulgar dos elementos adicionales en todas las confirmaciones de clientes minoristas para operaciones de deuda corporativa y de agencias: 1) una referencia ―y un hipervínculo si la confirmación es electrónica― a una página web alojada por FINRA, que contiene datos de negociación públicamente disponibles para el título específico que se negoció; y 2) el tiempo de ejecución de la transacción.

Los cambios están llevando a las casas de bolsa a adoptar el esquema de cobro bajo la modalidad de cuota fija (fee), calculada con base en el monto de los activos manejados. Por ejemplo, Daniel López tiene en activos netos 500.000 dólares y paga por su manejo 1,25 por ciento al año. El cargo se realiza en su cuenta de manera trimestral con base en el valor promedio de la cuenta. El promedio utilizado para el cálculo es el del trimestre anterior. En 2018, los cargos por concepto de cuota fija fueron aproximadamente 6.250 dólares. Adicionalmente a la cuota fija, Daniel paga por cada operación un ticket de 55 dólares para renta fija y 25 para renta variable. Por lo tanto, para el mismo año le correspondió pagar 1.170 dólares por las operaciones realizadas en su cuenta. El resultado de lo desembolsado en el año por Daniel López es 7.420 (6.250 + 1.170). Si la cuenta hubiera pagado el costo transaccional el resultado habría sido 10.650 dólares, correspondientes a una cuota administrativa de 1.250 (0,25 por ciento) más 36 operaciones entre compras y ventas que suman 9.400.

El esquema de cuota fija resulta mejor desde el punto de vista del cliente que realiza operaciones y apuesta a los cambios de mercado para maximizar el retorno de su cuenta. Brinda, además, una mayor transparencia en la actuación de los corredores de bolsa, dado que los clientes conocerán de entrada los costos en que incurrirán por la administración de sus cuentas. La cuota se establece al comenzar la relación con el cliente; también se delimita el servicio que se va a ofrecer, lo que reduce de entrada los conflictos de intereses.

El mundo está cambiando. Los consumidores cada día exigen más transparencia en lo que contratan y obtienen. La vía de la transparencia, en efecto, es la comunicación. Por lo tanto, hay que potenciar los sistemas de rendición de cuentas. La transparencia se ha convertido en sinónimo de honradez y honestidad, de no tener nada que esconder.


Claudia Martínez, ejecutiva de cuenta de inversiones de Kapital Consultores. Gioconda Bolinches, representante de Portfolio Resources Group y consultora externa de Lifeinvest Asset Management