Damoradan y la construcción de puentes

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Ilustración: Firmex.

En todas las disciplinas existen individuos que marcan la pauta. Algunos son muy conocidos, por la popularidad de su disciplina, y otros gozan de la admiración de un grupo de «entendidos». Este es el caso de Aswath Damoradan, por su contribución a la valoración de negocios.

Carlos Jaramillo / 9 de julio de 2020


 

Aswath Damoradan, profesor de la Universidad de Nueva York (NYU), ha hecho una enorme contribución al tema de la valoración de empresas en marcha. Creó y mantiene una gran base de datos que permite calcular el riesgo sistémico de activos y acciones, y las tasas para descontar los flujos de caja de las empresas.

Si algo ha entendido muy bien Damoradan es que la ausencia de un método robusto y de aceptación universal para valorar un instrumento financiero no es una excusa para no hacer una estimación que, aunque imperfecta, sirva de guía a los inversionistas. Estos no pueden esperar el avance de la teoría económica para seguir haciendo negocios.

Damoradan comenzó a enfrentar los retos de valorar activos en contextos de información incompleta muy temprano en su carrera, cuando tenía que explicar a sus alumnos, muchos de ellos jóvenes empleados de la banca de inversión neoyorquina, la racionalidad económica detrás de una caída de 22 por ciento del S&P 500 en una sola jornada en octubre de 1987, o cómo calcular la tasa de descuento para valorar un banco ubicado en un país donde no hay mercado de acciones y el mercado secundario de bonos es muy poco profundo.

En una entrevista publicada en la revista Barron’s el pasado mes de junio, Damoradan pronunció una frase que no tiene desperdicio: «He tenido que improvisar lo que sé sobre valoración». Esta improvisación no ocurre en un vacío de conocimiento, sino en un proceso de volver a los fundamentos de la disciplina y conectarlos con los problemas concretos del mundo de los negocios.

Estos fundamentos son el cálculo del flujo de caja, la estimación de su tasa de crecimiento y la medición del riesgo. En su página del portal de NYU publica frecuentemente la manera como se aproxima al cálculo de esos fundamentos en casos concretos, como puede ser la valoración de Tesla plasmada en un ensayo que ganó el premio Bernstein-Levy de la revista Journal of Portfolio Management, o su visión del desarrollo de burbujas en el precio de las acciones de nuevos sectores de negocios, entre los que se encuentran la comercialización legal de la marihuana y la publicidad en línea.

Para «improvisar a la Damoradan» se necesita no solo una inteligencia excepcional, sino también capacidad para desandar caminos y reconocer errores. En ese particular el profesor Damoradan también tiene mucho que enseñar.

Su polémica interminable sobre el valor de las acciones de Uber con el inversionista en capital de riesgo Bill Gurley muestra que es capaz no solo de rectificar —como cuando subestimó la propensión del público a usar este servicio— sino también de incorporar nuevas perspectivas en sus posiciones iniciales. Su crítica al modelo de negocio de Uber es una gran lección en un mundo de donde los intangibles lideran la creación de valor.

Tal vez Damoradan nunca gane un premio Nobel, pues más que un teórico de la medición del valor económico es un gran adaptador de la teoría a las necesidades del mundo de los negocios. Gente como él es la llamada a construir puentes entre los abstracto y lo concreto. Gracias, profesor Damoradan.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

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