El cotrabajo impulsa emprendedores en Venezuela

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Ilustración: Oswaldo Dumont / @odumontdibujos

Impact Hub Caracas, Katara Espacios y Espacios Accede son ejemplos de los nuevos espacios de trabajo colaborativo que se están desarrollando en Caracas para apoyar a los emprendedores y profesionales independientes.

David Rodríguez Andara / Abril-diciembre 2016


Ser emprendedor en medio de la crisis económica que vive Venezuela es una tarea difícil. Pero, gracias a la creación en los últimos años de espacios de cotrabajo (coworking) en Caracas, para algunos este camino se ha hecho menos cuesta arriba. Impact Hub Caracas, Katara Espacios y Espacios Accede son ejemplos de estos nuevos espacios de trabajo colaborativo, una tendencia que ha venido creciendo en los últimos años en todo el mundo y que representa una nueva forma de manejar nuevos negocios y emprendimientos.

El cotrabajo se define como una forma de trabajo que permite a profesionales independientes, emprendedores y microempresas de diferentes sectores compartir un mismo espacio de trabajo, tanto físico como virtual, para desarrollar sus proyectos profesionales de manera independiente, a la vez que pueden iniciar proyectos conjuntos. De esta manera, se convierte en una solución para el problema del aislamiento que pueden sentir muchos trabajadores independientes y emprendedores, cuando deciden trabajar desde casa por los altos costos que supone alquilar oficinas cuando el negocio se encuentra en sus primeras etapas.

Una de las grandes ventajas que este esquema ofrece es la promoción de relaciones entre profesionales de diferentes sectores; no solo entre clientes y proveedores, sino también entre socios para un nuevo proyecto. Uno de los objetivos principales de estos espacios es la creación de una comunidad que interactúe y tenga un sentimiento de pertenencia.

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Comunidad con impacto social

En 2014 abrió sus puertas Impact Hub Caracas, perteneciente a una red mundial que hoy cuenta con más de 13.000 miembros en 47 países. Este espacio se define como una comunidad de emprendedores que se ubica en un espacio pensado para despegar sus proyectos y producir un impacto social. Claudia Valladares, su directora y una de sus fundadoras, asegura que Impact Hub Caracas va más allá de un espacio de cotrabajo, porque los emprendedores que participan en esta comunidad comparten no solo valores como el coraje, la confianza y la colaboración, sino también el propósito de producir un impacto positivo en la sociedad.

El cotrabajo se define como una forma de trabajo que permite a profesionales independientes, emprendedores y microempresas de diferentes sectores compartir un mismo espacio de trabajo, tanto físico como virtual

Valladares, ingeniero de profesión y exvicepresidenta de Banesco Banca Comunitaria, explica que en sus inicios Impact Hub Caracas se convirtió en un caso de estudio en toda la red global, debido a que su modelo de negocios tuvo resultados positivos en flujo de caja en apenas tres meses, a pesar de la situación económica y política que había en el país en ese momento. Señala que la receta del éxito de este modelo está en conseguir un balance justo entre todos los servicios que ofrece y no depender de una sola actividad: «Se desarrollaron todos los programas, opciones de membresías y líneas de negocios para hacer viable el proyecto».

Actualmente ofrece diversos tipos de membresías, que varían de acuerdo con el uso del espacio y el tiempo del emprendedor en las instalaciones. El precio de las membresías va desde 2.184 bolívares por un día hasta 42.000 por un puesto fijo mensual. Entre los beneficios que ofrece a los miembros están conexión de internet vía Wi-Fi, café, té, agua, mesas y lugares pensados para crear, conectarse y construir ideas. Según Valladares:

El Impact Hub ofrece una membresía que es global y permite a los miembros que requieran salir del país, por la versatilidad e intereses de sus proyectos, usar las instalaciones de otros espacios que pertenezcan a la red internacional. Incluso se han dado intercambios de emprendedores de Caracas que han ido al Impact Hub de Bogotá o al de Madrid y viceversa.

También cuenta con alquiler de espacios para reuniones y talleres, así como para presentaciones y foros dirigidos a los miembros de la comunidad y a personas en general.

Otras líneas de negocio son las llamadas mentorías o asesorías personalizadas y las consultorías organizacionales con grupos de empresas. También contamos con programas más elaborados como el Impact Hub Fellowship, patrocinado por el Banco Interamericano de Desarrollo, y el Tech Camp, auspiciado por la embajada de Estados Unidos, donde sesenta emprendedores sociales del país reciben apoyo en materia de herramientas tecnológicas.

En cuanto a las metas alcanzadas en el primer trimestre de 2016, Valladares indica que duplicaron el número de miembros de la comunidad —de diferentes sectores económicos— para llegar a 108 al cierre de marzo y ampliaron la oferta de cursos, talleres y foros.

Para el resto del año esperamos seguir apoyando programas como el Impact Hub Fellowship y el Tech Camp, así como esperamos impulsar el laboratorio de Paz y Ciudadanos donde se buscarán propuestas para un diálogo profundo. Además, se van a propiciar encuentros con diputados, mediante un conversatorio cada dos meses. Otra meta planteada para 2016 es la de conseguir un espacio más grande que nos permita crecer aún más.

Con respecto a la posibilidad de abrir espacios del Impact Hub en otras ciudades de Venezuela, Valladares afirma que primero tienen que buscar líderes que hagan suyo el proyecto y se animen a desarrollarlo en urbes como Valencia, Maracaibo y Barquisimeto, donde hay potencial por el gran número de emprendedores que hay en ellas. Puntualiza que el Impact Hub Caracas no invierte dinero en campañas de mercadeo y que la mejor manera de promocionarse es con los miembros de su comunidad.

Las cosas buenas se contagian y se pegan y la campaña más eficiente que tenemos está en nuestra comunidad, que es muy activa en la comunicación de boca en boca para promocionarnos. También le damos muy duro a las redes sociales y contamos con el apoyo de la agencia BrandCom en cuanto a estrategia comunicacional se refiere. Además tenemos una presencia bastante activa en medios gracias a las entrevistas que nos realizan.

Adaptarse al cliente

Katara es un espacio de cotrabajo creado en Caracas a finales de 2015. La socióloga Mariángel Pérez y los geógrafos Nubia y Miguel Rojas son los fundadores de este sitio que apoya a un grupo de emprendedores que están en sus comienzos y no cuentan con suficientes recursos para alquilar oficinas propias.

«En principio Katara era una empresa consultora, pero en octubre de 2015 nos dimos cuenta de que no teníamos un espacio físico propio y que esa necesidad la tenían la mayoría de los jóvenes emprendedores en Venezuela que no pueden acceder al alquiler de una oficina propia por los altos costos que supone para proyectos que apenas comienzan», refiere Mariángel Pérez. Esta situación los impulsó a crear el espacio de cotrabajo que hoy manejan y que ofrece diversos servicios, entre los que se encuentra también el alquiler de salas para reuniones con capacidad hasta de sesenta personas en diferentes horarios, donde se realizan talleres y cursos de redes sociales, neuromercadeo y oratoria, así como ruedas de prensa y conferencias.

Pérez indica que cada espacio se adapta a las necesidades del cliente y esto les ha permitido lograr un modelo de negocios efectivo a pesar del poco tiempo que llevan abiertos. Katara ofrece todos los servicios necesarios para que un negocio funcione y los emprendedores puedan centrarse en sus proyectos, tales como agua, luz, café, wifi, aire acondicionado, pizarras, marcadores y hasta contactos con gestores y líneas de taxi. Además, brinda la experiencia de crecimiento con otras personas que están en la misma movida de prepararse y proyectarse, y gestiona todo lo necesario para que profesionales independientes, emprendedores, pymes, emergentes y muchos otros perfiles puedan realizar sus proyectos sin tener que salir de los espacios.

Los espacios de cotrabajo ofrecen diferentes planes en función de las horas que la persona necesita y no suelen requerir contratos largos

Para ella el cotrabajo «es una tendencia novedosa y busca cubrir esa necesidad que tenían los emprendedores de laborar y reunirse en cafés, porque no podían trabajar desde sus casas. Es una nueva forma de hacer negocios que rompe el paradigma de la oficina tradicional». Subraya que, además, abre otras perspectivas para la expansión de los proyectos, porque permite compartir ideas e incluso darle la vuelta al modelo de negocios original, mediante el establecimiento de alianzas con otros cotrabajadores. «Esa integración no se puede hacer en casa sino en un espacio donde pueden surgir otras ideas y proyectos diferentes gracias a las conexiones que se dan con otros emprendedores».

Sostiene que el acercamiento viene dado por la misma dinámica que ofrece el espacio de cotrabajo, que permite romper con el recelo del proyecto personal que trae cada emprendedor y facilita la interacción y el establecimiento de relaciones entre quienes acuden a diario a Katara. «Para facilitar ese acercamiento organizamos almuerzos, fomentamos la camaradería y pronto vamos a comenzar con cineforos y otros eventos para compartir con los miembros y alcanzar una mayor integración».

Miguel Rojas, por su parte, explica que en estos momentos Katara tiene dos pisos de 86 metros cuadrados cada uno, donde se ubican por ahora cuatro emprendedores, tres empresas en oficinas cerradas y cinco salas de reuniones o eventos. «En el cotrabajo tenemos más que todo emprendedores en el área de programación, diseño web y diseño de software; mientras que en las oficinas hay un medio de comunicación digital, una empresa de modelaje y otra de cursos y talleres».

Rojas refiere que a diario reciben peticiones de personas interesadas en los espacios de cotrabajo, por lo que próximamente ampliarán el espacio para recibir más emprendedores en su sede. Asimismo, tienen pensado replicar su modelo de negocios en otros estados del país. Sus tarifas varían de acuerdo con las necesidades del emprendedor y oscilan entre 1.940 bolívares por un pase de un día y 16.089 para el formato de Aliado Katara. «Katara es un espacio concebido para el emprendedor de a pie, a un costo asequible y sin limitante porque solo se debe contar con un proyecto o idea de negocio y, por supuesto, ganas de trabajar».

Espacios accesibles

Espacios Accede es otro espacio de cotrabajo, ubicado en el este de Caracas. Su oferta estratégica se centra en ofrecer comodidad, flexibilidad y seguridad a quienes inician su negocio «en un entorno muy agradable y ecológico, perfecto para crear las innovaciones que convertirán iniciativas en empresas exitosas».

Espacios Accede en una comunidad en la que la persona accede a opciones básicas para el despliegue de su iniciativa emprendedora de alto potencial, de formación de redes o realización de presentación de productos y servicios. Entre los beneficios que incluye su plan exclusivo se encuentran espacio de trabajo, escritorio y silla de uso exclusivo, acceso a Internet Banda Ancha (Wifi), acceso a áreas comunes (comedor, jardín), dirección de correspondencia, casillero grande, sala de reuniones, vigilancia y estacionamiento según disponibilidad. También promueve el encuentro de intereses de largo plazo y atiende las necesidades de negocio de organizaciones, emprendimientos y emprendedores, con un enfoque de colaboración orientado al logro.

Ventajas y desventajas del cotrabajo

Muchos emprendedores se preguntan si cotrabajo es el esquema que necesitan para impulsar su proyecto. Un artículo publicado en la página española eldiario.es menciona las ventajas y desventajas que pueden tener estos espacios de trabajo.

Ventajas

  • Flexibilidad de uso: los espacios de cotrabajo ofrecen diferentes planes en función de las horas que la persona necesita y no suelen requerir contratos largos.
  • Espacio propio: proporcionan un espacio profesional de trabajo que motiva y hace que el emprendedor se sienta más productivo. Además, disponen de salas de reuniones para recibir a los clientes y realizar presentaciones.
  • Sin interferencias: puede facilitar una rutina de trabajo profesional.
  • Más relaciones: los gestores o encargados de los espacios trabajan activamente para crear relaciones entre los cotrabajadores y los contactos externos, y así descubrir oportunidades.
  • Mejorar redes: es posible aumentar las redes de contactos sin esfuerzo, tan solo con hablar con otros cotrabajadores durante la comida, los cafés o en cualquier evento.

Desventajas

  • Demasiado ruido: si la persona está acostumbrada a trabajar en absoluto silencio, puede que el ruido de los otros cotrabajadores afecten su jornada. Para ello se recomienda usar audífonos con música o sin ella para concentrarse mejor.
  • Mucho silencio: si en el espacio trabajan tan callados como si estuviesen en una biblioteca, puede resultar incómodo quebrar el silencio para hacer llamadas.
  • Bendita soledad: si la persona trabaja mejor sin compañía, puede que el cotrabajo no sea lo suyo, al menos en un plan a tiempo completo. Tendría que valorar ir a uno más pequeño, de un día por semana.
  • Sin secretos: si tiene que mantener una conversación que exija discreción, lo mejor es hacer la llamada fuera de la zona común o en una sala de reuniones que no esté ocupada.

 

Momentos históricos del cotrabajo

  • 1999: Bernard DeKoven acuñó el término cotrabajo para identificar un método que facilita el trabajo colaborativo desde una mirada no competitiva del trabajo, en el cual las personas tienen la oportunidad de trabajar en sus proyectos mientras se asocian con otros en un mismo espacio.
  • 2005: el primer espacio oficial de cotrabajo abrió sus puertas en San Francisco bajo el mando de Brad Neuberg. Ofrecía ocho estaciones de trabajo por dos días a la semana, Wi-Fi sin costo, almuerzos compartidos, descansos, masajes, paseos en bicicleta y una estricta política con respecto a la hora de salida: 5:45 pm.
  • 2009: se publicó el primer libro sobre cotrabajo, titulado I’m outta here! How coworking is making the office obsolete (¡Me voy de aquí! Cómo el cotrabajo está haciendo obsoleta la oficina), que habla sobre la revolución ocurrida en Estados Unidos, en los lugares de trabajo y el modo de asociarse de las personas.
  • 2010: se celebró el primer #CoworkingDay y la primera conferencia de cotrabajo en el Hub de Bruselas. Al momento de la conferencia existían ya 600 espacios de cotrabajo en el mundo.
  • 2012: se habían fundado más de 2.000 espacios de cotrabajo en todo el mundo. En el transcurso del año se enviaron 93.000 tuits con la etiqueta #coworking y unos 217.000 tuits acerca del fenómeno.
  • 2013: más de 100.000 personas trabajaban en espacios de cotrabajo. En julio de ese año se inauguró el espacio número 3.000.

Fuente: Santiago Arango Sarmiento: «Una breve historia del coworking», www.youngmarketing.co.

 


David Rodríguez Andara, periodista.

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