Inversiones alternativas: ¿refugio para tiempos turbulentos?

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Imagen de Pabitra Kaity en Pixabay

Una cartera que utiliza inversiones alternativas — obras de arte, proyectos inmobiliarios, criptomonedas o fondos de cobertura de riesgo— por lo general mejora el retorno y reduce la volatilidad de los resultados, comparada con una cartera tradicional de acciones y bonos.


En la memoria colectiva, los ejemplos de inversión alternativa —una obra de arte o un bitcóin— suelen asociarse con grandes retornos. Posiblemente el mayor problema de este tipo de inversiones es la escasa o ninguna regulación existente, más allá de las leyes comunes como los códigos de comercio de los países.

En el siglo XX la mayor crisis financiera se vivió en Estados Unidos el 24 de octubre de 1929, conocido como el Jueves Negro. Se llegaron a transar 12,9 millones de acciones y empezó la caída en la Bolsa de Valores de Nueva York: el índice Dow Jones Industrial Average cayó hasta un 89 por ciento. La tasa de suicidios aumentó un 23 por ciento y se mantuvo como la mayor para cualquier período de cuatro años en todo el siglo pasado. Luego se promulgaron dos leyes, la Ley de Valores (Securities Act), en 1933, y la Ley del Mercado de Valores (Securities Exchange Act), en 1934, para regular la información solicitada a las empresas y los mercados secundarios donde se transaban los activos, con el fin de proteger a los inversionistas pequeños y poco informados, cuyos principales activos solían ser acciones y bonos de compañías cotizadas en bolsas de valores.

El año 2022 ha sido complicado para los inversionistas. El aumento general de los precios y el peor inicio de año para los mercados financieros en los últimos cincuenta años han hecho cuestionar las decisiones de inversión. Acciones de empresas como Meta (Facebook), que aumentaron un 124 por ciento durante la crisis del coronavirus, han caído hasta un cincuenta por ciento este año. Incluso acciones como las de General Motors han tenido caídas de treinta por ciento. En lo que va de año, solo las materias primas como el petróleo —o las relacionadas con la energía— y el dólar estadounidense han obtenido retornos positivos.

La Reserva Federal ha aumentado las tasas de interés y disminuido la liquidez monetaria para tratar de controlar la inflación y parar el consumo. Sin embargo, la inflación también puede ser afectada por el lado de la oferta; en este caso, China desempeña un papel protagónico. La cadena de suministro sigue sin recuperarse por completo, y las políticas adoptadas hasta la fecha por el gobierno chino frenan la normalización de los servicios.

Cuando los mercados financieros están tan agitados y volátiles los inversionistas se preguntan: ¿dónde es mejor invertir? Alta inflación, altas tasas de interés y bajos índices de desempleo son señales que se contradicen, y muy difícilmente se consigue una respuesta. En este tipo de ambientes se recomienda a los inversionistas, independientemente de si son institucionales o individuales, revaluar sus carteras tradicionales (conocidas como 60/40: sesenta por ciento en acciones y cuarenta por ciento en bonos). Lo que ha funcionado en el pasado no necesariamente funcionará en el futuro, y otras opciones como las alternativas empiezan a sonar interesantes.

Las inversiones alternativas son todos aquellos activos que no sean acciones o bonos de compañías cuyas acciones se transen en bolsas de valores; por ejemplo, fondos de cobertura, fondos de capital privado, créditos privados, bienes raíces, bienes coleccionables (arte, carros, relojes, vinos), materias primas e incluso criptomonedas.

El uso de activos alternativos no es nuevo. Un estudio realizado por JPMorgan Asset Management mostró cómo el uso de este tipo de inversiones reducía la volatilidad de las carteras y mantenía o aumentaba el retorno promedio anualizado entre 1989 y 2021.[1] Entre los fondos universitarios, tres de los mayores de Estados Unidos —MIT, Bowdoin College y Michigan State University— destinan 55 por ciento o más de sus fondos a inversiones alternativas, y logran algunos de los mejores retornos.

La industria de alternativos ha crecido considerablemente: de 4,06 billones de dólares en 2010 a 13,32 billones en 2021. Se espera que siga creciendo hasta casi duplicarse en los próximos cinco años, para alcanzar los 23,21 billones de dólares.

Las inversiones alternativas ofrecen distintas ventajas y desventajas, según el tipo de inversión, que se pueden resumir en las siguientes:

Ventajas:

  • Retornos potencialmente altos ajustados al riesgo, que pueden mejorar el rendimiento de una cartera.
  • Baja correlación con los mercados tradicionales.
  • Protección del patrimonio durante momentos inflacionarios.

Desventajas:

  • Riesgo alto o muy alto, sugerido para inversionistas acreditados.
  • Posibles períodos de bloqueo para liquidar posiciones o participar en mercados de baja liquidez.
  • Desenvolvimiento en ambientes de poca regulación.

 

Características de las inversiones tradicionales y alternativasFuente: Will Martin. (2017, 30 de septiembre). Think alternative(ly)… invest different. Three Bell Capital. https://three-bell.com/think-alternatively/F

 

Los fondos de cobertura constituyen una de las opciones más utilizadas en la industria de las inversiones alternativas. Se manejan activamente con distintas estrategias para cubrir sus posiciones y protegerse de los movimientos del mercado; por ejemplo, compra o venta en corto de distintos títulos, uso de apalancamiento para comprar posiciones y cobertura mediante productos derivados. Ofrecen baja correlación con los mercados tradicionales, altos retornos y diversificación de carteras a inversionistas de gran renombre. Sin embargo, estos fondos suelen venir con altos costos asociados y montos de entrada elevados; además, muchos de los más famosos y mejores están cerrados al público.

Los fondos de capital privado suelen comprar acciones de compañías que aún no transan en bolsas de valores reguladas, con la expectativa de que estas compañías las adquieran otras empresas o decidan salir al mercado mediante una oferta pública inicial para empezar a transarse en bolsa. Muchas veces se suele invertir en pequeñas compañías con poca o ninguna rentabilidad en el presente, pero con alto potencial de crecimiento. En ocasiones ofrecen altos retornos potenciales, pero la liquidez de estos fondos puede ser limitada y la inversión puede quedarse fría por mucho tiempo, hasta que se habilite la opción de venta o se realice la oferta pública inicial. Muchas compañías adquiridas por un fondo pueden fallar y no alcanzar la proyección esperada. En general es difícil valorar estas compañías de forma correcta; por ello, este tipo de inversiones se recomienda solo a inversionistas acreditados.

Los créditos privados permiten comprar deuda de compañías por medio de instituciones no bancarias del mercado secundario. Como estas compañías no tienen acceso a financiamiento de la banca, deben acceder a este tipo de deuda, y estar dispuestas a pagar mayores intereses. Muchos de estos contratos suelen ser personalizados y atractivos para las compañías; de igual forma, tienen liquidez reducida y muy altas comisiones.

El negocio de bienes raíces es una opción bien conocida por los inversionistas: ofrece flujos de caja futuros de diferentes tipos de propiedades (residenciales, comerciales e industriales). Muchos inversionistas tienden a simplificar los bienes raíces a casas familiares o edificios de oficinas, pero la variedad de opciones es amplia: casas vacacionales, hoteles, almacenes, estacionamientos para casas rodantes, entre otras. Son atractivos de este tipo de inversiones los pagos recurrentes y periódicos de la renta, el valor de las propiedades durante la inflación y la apreciación de las propiedades a lo largo de los años. Las desventajas pueden ser los altos precios de las propiedades para la compra y la poca liquidez de algunas propiedades. En general, estas inversiones son a largo plazo y sensibles a cambios en las tasas de interés.

Las materias primas son bienes extraídos de otros materiales, que se utilizan o transforman para elaborar otros insumos, y pueden transarse en el mercado en forma de productos derivados o contratos futuros. Muchos de estos bienes se benefician de la expansión económica de los países y suelen proteger las carteras de la inflación y el aumento de costos. La desventaja principal surge en la forma de transarlos: contratos futuros con riesgo de suministro de las materias primas.

Los coleccionables son objetos únicos o distintos como monedas, obras de arte, joyas, relojes, botellas de vino, carros, entre otros, que pueden ofrecer retornos atractivos por la expectativa de que otra persona lo compre a un precio mayor. Lamentablemente, este tipo de inversiones sufre de un problema complejo: la poca regulación de los mercados donde se realizan las compras y ventas. Esto se traduce en dificultad para valorar los objetos y predecir sus precios. Este tipo de alternativos requiere conocimiento en el área y experiencia en la selección de objetos. Su cuidado suele ser delicado y exige mucha paciencia y tiempo.

Las criptomonedas son activos digitales que pueden transarse con precios en tiempo real, en mercados globales, con un sistema descentralizado que ofrece verificación y validación de operaciones cifradas. Aun cuando hay miles de monedas y tokens en este mercado de rápido crecimiento, son dos las que cuentan con mayor liquidez y popularidad: bitcóin y ethereum. Aunque pueden ofrecer muy altos retornos, son las inversiones con el mayor riesgo, con la posibilidad de que su valor desaparezca en segundos.

Las inversiones alternativas, por ser más complejas que las tradicionales, requieren inversionistas capacitados que cuenten con el tiempo y la paciencia para retener su dinero durante largos períodos. Muchas de estas inversiones tienden a tener altos precios de entradas y muy altas comisiones, pero ofrecen baja correlación con los mercados tradicionales y sacrificar liquidez. Se puede agregar valor a las carteras mientras se reduce la volatilidad y se mejora el retorno. Su principal objetivo sigue siendo maximizar los retornos, dentro de un perfil de riesgo. Mientras se establezcan objetivos realistas y se entienda el riesgo de la inversión, las inversiones alternativas pueden lograr retornos atractivos a largo plazo.


Roberto Vainrub, profesor del IESA y miembro del Instituto de la Empresa Familiar (FFI; Boston, Estados Unidos). roberto.vainrub@iesa.edu.ve

Santiago Lossada, profesor asistente del IESA y analista de investigación de mercado en AV Financial Group. santiago.lossada@iesa.edu.ve

Nota

[1] JP Morgan Asset Management. (2022, 31 de agosto). Guide to alternatives 3Q 2022. https://am.jpmorgan.com/us/en/asset-management/adv/insights/market-insights/guide-to-alternatives/