La encrucijada accionaria

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Fotografía: Pixabay.

En el mercado accionario estadounidense probablemente ocurrirá una muy ligera subida que marcará máximos históricos. Mientras tanto, el mercado de renta fija augura un lento crecimiento en Estados Unidos, Europa intenta capear una eventual recesión y China continúa buscando una transición suave hacia un modelo de desarrollo basado en el consumo interno.

Carlos Jaramillo / 25 de abril de 2019


 

Desde el pasado 24 de diciembre el mercado accionario estadounidense ha crecido 24 por ciento. En este momento se encuentra a escasos pasos de su máximo histórico de 2.920 puntos, medido por el índice S&P 500, que alcanzó el 17 de septiembre de 2018.

Pero el rendimiento del mercado de bonos de ese país se ha mantenido a la baja durante lo que va de año. Esto da pistas de una ralentización de la economía, confirmada por el Fondo Monetario Internacional al reducir su pronóstico de crecimiento de la economía global de 3,5 por ciento en enero pasado a 3,3 por ciento dos semanas atrás.

La curva de rendimientos de los treasuries se parece cada vez más a un viejo aviso de neón: el diferencial de rendimiento entre los títulos a diez y tres años sube y baja, de tal manera que en algunos momentos la curva se invierte (mayor rendimiento de los papeles de corto plazo) y en otros vuelve a su forma tradicional (menor rendimiento de los papeles de corto plazo), lo que vuelve locos a quienes esperan una señal temprana de recesión.

La inversión de la curva de rendimientos —como predictor de contracciones económicas— no es tan confiable como sugiere la «leyenda urbana». La restauración de una curva de rendimiento con pendiente positiva ha impulsado a las acciones de los bancos y otras entidades financieras.

Por su parte el Banco Central Europeo (BCE) anunció que su política de tasas de interés se mantendrá sin cambios, al menos hasta finales de 2019. Esto extiende automáticamente el compromiso de reinvertir los vencimientos y cupones de los bonos que el BCE mantiene en cartera. Asimismo, se renovarán las líneas de créditos condicionadas a largo plazo, que son préstamos del BCE a los bancos comerciales a tasas de interés muy bajas para que estos a su vez reactiven el crédito empresarial.

El desempeño accionario chino es, sin duda alguna, otra fuente de riesgo sistémico para tener en cuenta en las próximas semanas. Este mercado dominado por pequeños inversionistas —quienes tienden a responder más a los rumores que a los factores fundamentales en el movimiento de los precios de las acciones— está muy pendiente de regulaciones que pudieran reducir el apalancamiento para la compra de acciones mediante cuentas de margen y, por supuesto, de las conversaciones de su gobierno con Estados Unidos para limar asperezas en asuntos de comercio bilateral. Los inversionistas en acciones tipo A han tomado beneficios recientemente, lo que ha empujado ligeramente a la baja los índices bursátiles.

Mientras que el mercado de renta fija augura un lento crecimiento en Estados Unidos, Europa intenta capear una eventual recesión y China continúa buscando una transición suave hacia un modelo de desarrollo basado en el consumo interno, la gran pregunta es: ¿qué viene ahora para quienes tienen la mayor parte de sus activos en acciones en Estados Unidos?

Probablemente ocurrirá una muy ligera subida del mercado accionario que nuevamente marcará máximos históricos —de cinco a diez por ciento por encima de los valores actuales— que deberían registrarse en los próximos veinte meses. No es de extrañar que los volúmenes transados en la bolsa de Nueva York durante la semana del 12 de abril sean tan bajos como los de finales de diciembre de 2018.

La eventual recompensa por tomar nuevas posiciones en acciones es relativamente discreta para compensar el peligro de enfrentar una inesperada corrección. Mientras que los precios de las materias primas y el dólar se fortalecen (síntomas de mercado alcista), quienes tienen acciones no venden todavía, a la espera de cerrar sus posiciones con ganancias ligeramente superiores. Por su parte, el dinero fresco espera una señal de cuál será la nueva tendencia, mientras se aloja temporalmente en money market funds.


Carlos Jaramillo, profesor del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

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