La historicidad de la pandemia

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Protestas en Chile. Fotografía: Jorge Fernández / Unsplash

La cuarentena ha acallado las protestas de calle. ¿Significa esto el triunfo del autoritarismo? No necesariamente. La pandemia puede convertirse en un vehículo para el cambio.

María Gabriela Mata Carnevali / 15 de junio de 2020


 

La democracia no es únicamente un conjunto de garantías institucionales. Es la lucha de unos sujetos, en su cultura y su libertad, contra la lógica dominadora de los sistemas.

Alain Touraine

 

La cuarentena ha acallado las protestas de calle en casi todas partes. ¿Significa esto el triunfo del autoritarismo? No necesariamente. Quizá el cambio se gesta en acciones más pequeñas; en algo que, en un guiño a Touraine (1973), podría llamarse «la historicidad de la pandemia».

Casi 35 por ciento de la población mundial vive bajo la tiranía de regímenes con ambiciones totalitarias. La pérdida de ocho democracias en 2019 establece un nuevo récord en la tasa de quiebres. El ejemplo más citado es Hungría, primer Estado autoritario miembro de la Unión Europea. Como lógica consecuencia, los ataques gubernamentales contra la sociedad civil, la libertad de expresión y los medios de comunicación se han hecho más graves. Una tendencia nueva e inquietante se suma a este cuadro de violación de derechos humanos: el deterioro de la calidad de las elecciones, que en muchos lugares ya no cumplen los estándares internacionales.

Las protestas populares —que, a contracorriente, contribuyeron a una democratización sustancial en 22 países en los últimos diez años y alcanzaron un pico justo antes del brote de la pandemia— han disminuido notablemente por el obligado confinamiento (Maerz, Lührmann, Hellmeier, Grahn y Lindberg, 2020). Pero no han desaparecido por completo y el espacio abandonado se llena de otro tipo de acciones que, a decir de Geoffrey Pleyers (2020), apuntalan un cambio significativo a largo plazo.

La fraternidad está llamada a desempeñar un papel principalísimo en la fragua de una sociedad más humana, lo cual implicaría un cambio sustancial de las relaciones sociales. A esto se refería Touraine (1973) cuando hablaba de «historicidad»: la capacidad de las sociedades para «producirse» a sí mismas y dejar de ser el fruto de un orden externo para devenir su propio fundamento: «producirse» y no «reproducirse», basadas en la creencia firme de que un mundo mejor es posible.

 

La acción fraternal en la base del cambio

Un período tan largo de encierro, dominado por el distanciamiento y el protagonismo de los gobernantes en los medios, representa sin duda un reto para los movimientos de resistencia civil. Las protestas callejeras constituyen un riesgo para la salud y en algunos lugares están prohibidas. No obstante, los activistas dedican gran parte de su tiempo y energía a otro tipo de actividades basadas, sobre todo, en la fraternidad.

Plumas comprometidas documentan cómo los movimientos sociales se apoyan unos a otros, aportan soluciones concretas para la satisfacción de las necesidades elementales de sus comunidades de base y muestran cómo la fraternidad, ese ponerse en el lugar del otro y asumir su sufrimiento como propio, «el principio olvidado» de la trilogía de la Revolución francesa, puede ser la clave para ese futuro mejor por el que claman los sociólogos y filósofos contemporáneos. El profesor Antonio María Baggio (2006) explica la fraternidad como el elemento faltante en nuestras sociedades complejas, que ven la libertad estirarse más allá de los valores compartidos, lo que potencia el egoísmo, y la igualdad sucumbir sometida por el pensamiento único.

Según Adela Cortina la sociedad tiene que cambiar radicalmente después de esta crisis. «O sacamos los arrestos éticos o muchos quedarán en el camino», dice al diario La Vanguardia (25 de marzo, 2020) e invita a decidir: «Si una sociedad unida en la que trabajen todos juntos para que la gente esté mejor, o una marcada por la separación y el ir unos contra otros».

 

La acción contralora y educativa

Otro papel clave de los actores de la sociedad civil en estos tiempos aciagos es el de contralores de las políticas públicas. Ahora, cuando muchos gobiernos como el venezolano intentan entronizarse escudados en el coronavirus, la vigilancia ciudadana ha sido clave para desmontar la falsa narrativa sobre la pandemia y la insuficiencia de las medidas tomadas para paliarla.

Pero quizás, señala Pleyers (2020), lo más importante sea el papel educativo de la sociedad civil: aumentar la conciencia entre sus miembros y la opinión pública en general con espacios para la discusión y el aprendizaje de nuevas herramientas mediante las plataformas en línea y las redes sociales. Webinarios y cursos virtuales han acercado a los movimientos de base de los cinco continentes, y les han permitido compartir experiencias y análisis, como el recientemente organizado por el Centro Internacional sobre el Conflicto No-violento, titulado «Resistencia creativa durante la pandemia».

Estos tres tipos de acciones repotenciadas por la covid-19 —fraternas, contraloras y educativas— están creando un conocimiento significativo, al hacer una interpretación de la crisis e insertarla en una narrativa abarcadora de la sociedad en general; de esta manera contribuyen al cambio a largo plazo. Lejos de querer volver a la «normalidad» se intentaría crear una nueva realidad.

La pandemia puede convertirse, entonces, en un vehículo para el cambio si se enfrenta reflexivamente el presente y ocurre un reencuentro fraternal, en la resistencia a los abusos de quienes aspiran a perpetuarse en las posiciones de mando.

 

Referencias

  • Baggio, A. M. (2006): El principio olvidado: la fraternidad. Buenos Aires: Ciudad Nueva.
  • La Vanguardia (2020): «Adela Cortina: “La sociedad va a cambiar radicalmente después de esta crisis”». https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20200325/4891567297/adela-cortinas-sociedad-cambiar-radicalmente-despues-crisis-coronavirus.html
  • Maerz, S., Lührmann, A., Hellmeier, S., Grahn, S. y Lindberg, S. (2020): «State of the world 2019: autocratization surges-resistance grows». Democratization. https://doi.org/10.1080/13510347.2020.1758670
  • Pleyers, G. (2020): «Have movements disappeared during lockdown?». Minds of the Movement. International Center on Nonviolent Conflict. https://www.nonviolent-conflict.org/blog_post/have-movements-disappeared-during-lockdown/
  • Touraine, A. (1973): Production de la société. París: Seuil.

María Gabriela Mata Carnevali, profesora del Área de Relaciones Internacionales y Globales, Universidad Central de Venezuela / @mariagab2016