La recuperación económica de Venezuela depende del ahorro externo

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Fotografía: Jorge Salvador / Unsplash

Las posibilidades de la expansión de la producción venezolana están restringidas por el colapso de su sector externo. La disminución de la inflación no es suficiente para superar el estado de precariedad socioeconómica. La dinamización económica requiere la entrada de ahorro foráneo.

Jorge Hernández y Francesco Leone / 27 de enero de 2020


 

En círculos de discusión académicos y empresariales en Venezuela han estado en boga la «reinvención» y el «emprendimiento» como prácticas de supervivencia para empresas y personas, acogotadas por continuos choques políticos e institucionales de signo negativo, que han afectado los mercados de bienes y servicios. La economía, como sistema, siempre se niega a morir. De hecho, las economías (a diferencia de los países) al borde del colapso no desaparecen del todo; se ajustan, pero su capacidad de respuesta es mínima, lo cual se traduce en pérdidas significativas de bienestar. Aunque se celebren los esfuerzos y el optimismo de la reinvención y el emprendimiento, es necesario llamar la atención sobre los límites de la frontera de expansión de la producción nacional, como consecuencia de las restricciones que impone el sector externo. Un optimismo excesivo distorsiona la percepción de los urgentes cambios que requiere la economía venezolana para su relanzamiento y recuperación.

 

La economía interna y el sector externo como espejos

El sector externo es el espejo de la economía interna. De hecho, las cuentas corrientes de los sectores institucionales de la economía nacional tienen una contrapartida con signo contrario en su sector externo. El verdadero desempeño económico agregado de un país se mide con respecto al resto del mundo, porque las transacciones económicas entre residentes se compensan. Más aún, una economía es más pobre o rica con respecto a las demás economías. Los cambios de riqueza se miden contablemente por las variaciones del valor neto debido a otras variaciones del volumen de activos (Guzmán, 2003).

Existe una identidad entre la medición del producto interno bruto (PIB) por el lado del ingreso y su medición por el lado de la demanda. A partir de esa identidad se puede hallar una relación entre el gasto público neto, el préstamo neto y la balanza comercial. Desde la perspectiva de la economía real, la balanza comercial, como parte fundamental de la cuenta corriente, determina la financiación de la inversión y el gasto público, si se hace caso omiso de la cuenta de capital y la cuenta financiera de la balanza de pagos (o del sistema de cuentas nacionales). El sector externo es no solo un espejo de la economía interna, sino que pasa a ser una restricción para su financiación; entendida esta, taxativamente, como un límite que no puede sobrepasarse u obviarse.

 

El sector externo como restricción

Tradicionalmente, la balanza comercial influye procíclicamente en la financiación del gasto público en Venezuela. El saldo de la balanza comercial en particular y el de la cuenta corriente en general constituyen las restricciones fundamentales del gasto público y la inversión. Pero estas no son las únicas. Cuando se toman en consideración los otros componentes de la balanza de pagos, las cuentas financiera y de capital también inciden en la financiación del gasto público y la inversión, por lo cual pudiera resumirse la restricción del sector externo de la economía venezolana en tres componentes no exhaustivos:

  1. La inoperatividad de Petróleos de Venezuela (PDVSA).
  2. La reducción de la hoja de balance del Banco Central de Venezuela (BCV).
  3. Las sanciones económicas traducidas en embargo petrolero por parte de Estados Unidos y las sanciones financieras sobre las empresas públicas.

En cuanto al impacto de las sanciones y la inoperatividad de PDVSA, Hernández y Leone (2020), mediante un modelo de equilibrio general multisectorial y multirregional de la economía no financiera, midieron los efectos del embargo y la caída de la producción de crudos y procesados de la industria petrolera. La caída de la producción petrolera explica el 88 por ciento de la contracción del PIB, que se calcula (si se consideran solamente estos choques) en 26 puntos porcentuales, aproximadamente. En una situación hipotética, en la cual PDVSA estuviese plenamente operativa, la ocurrencia de un desvío de comercio permitiría que el embargo petrolero contrajese el PIB en aproximadamente seis puntos porcentuales; impacto que, aunque importante, dista significativamente de los 26 puntos porcentuales mencionados.

Tanto el control de cambio como las transferencias a otras entidades administrativas del gobierno central ocasionaron, fundamentalmente, la degradación de los activos de reserva; es decir, las reservas internacionales netas (Vásquez, 2017). La acumulación de reservas internacionales ha permitido a otras economías prevenir y contrarrestar lo que se conoce como la interrupción súbita del crédito internacional (Calvo, 2003).

¿Podría una economía como la venezolana, en su actual situación de precariedad, crecer sin ahorro externo? Los modelos de crecimiento económico de una economía cerrada (Solow, 1956) dicen que sí, pero con una tasa muy alta de sacrificio de consumo privado y una frontera de expansión limitada; es decir, sin posibilidades de convertirse en una economía competitiva. El ahorro interno —en términos de sacrificio intertemporal de consumo— es fundamental para el crecimiento económico de una economía atrasada, pero no es suficiente. Por consiguiente, para la recuperación económica es vital el ahorro externo; y este ahorro viene no solo como capital financiero sino también como inversión en el sector real (inversiones extranjeras directas), tanto para satisfacer el mercado interno como, fundamentalmente, para exportar.

 

El sector externo como determinante

La economía venezolana podría generar saldos suficientes para financiar sus importaciones, parte de la gestión pública y la inversión, solo mediante exportaciones. Consecuentemente, el sector externo determina las condiciones de la recuperación económica. Para el caso de un plan de recuperación económica en Venezuela, estas condiciones se plasman en tres ejes: 1) transferencias directas de capital financiero y crédito internacional, 2) recuperación de la producción petrolera y 3) salarios reales bajos (y productividad creciente del factor trabajo) como base de la competitividad de las actividades transables no petroleras. El interés en la recuperación de la producción petrolera apunta no solo a recuperar la escala y hacer rentable la actividad de extracción y procesamiento de crudo, lo cual tomará tiempo, sino también a servir de garantía para el reordenamiento de la deuda pública externa y adquirir nuevos empréstitos.

Las iniciativas de reinvención y emprendimiento deben inscribirse dentro del sector transable de la economía para que tengan viabilidad y potencial de crecimiento. Además, dado que los flujos de ahorro externo financiero y de inversión directa dependen de la tasa de interés y la rentabilidad relativa de los proyectos, que incluye el riesgo país, sin un cambio institucional la recuperación económica no podrá ocurrir. Podría alcanzarse una inflación moderada o baja, por medio de la dolarización y el sacrificio de la política monetaria y cambiaria, pero la economía no crecerá suficientemente para revertir el actual estado de precariedad socioeconómica. En economía, las afirmaciones casi siempre están condicionadas, pero esta conclusión tiene certidumbre matemática, por lo cual tanto gobernados como agentes del poder político (o en busca de él) deberían tomarla en consideración.

 

Referencias

  • Calvo, G. (2003): «Explaining sudden stops, growth collapse and BoP crises: the case of distorsionary output taxes». NBER Working Paper. No. 9864. Washington: National Bureau of Economic Research.
  • Guzmán, P. (2003): El sistema de cuentas nacionales 1993: un enfoque resumido. Caracas: Banco Central de Venezuela.
  • Hernández, J. y Leone, F. (2020): «Embargo y producción petrolera en la Venezuela de 2018: evaluación de impactos y aspectos distintivos». Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura (en proceso de publicación).
  • Solow, R. (1956): «A contribution to the theory of growth». The Quarterly Journal of Economics. 70. No. 1: 65-94.
  • Vásquez, A. (2017): «Análisis de la distribución del valor neto financiero de Venezuela para los años 2005 y 2011». Trabajo de grado para optar al título de Economista. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello.

Jorge Hernández, profesor de la Universidad Metropolitana y profesor invitado del IESA. Francesco Leone, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello.