Terremoto: lo esperamos, pero no estamos preparados

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La mayoría de los especialistas coinciden en que se ha incrementado el riesgo de que antes de 2040 ocurra en Caracas un terremoto similar al de 1967. Tal fenómeno tendrá graves consecuencias, especialmente en los barrios caraqueños, las zonas más vulnerables de la ciudad.

Alfredo Cilento Sarli / 23 de septiembre de 2020


 

Llevamos tiempo en el Antropoceno, la era geológica en la que la marca indeleble del hombre en la Tierra perdurará para siempre (Acosta, 2020). Las cuarentenas por la covid-19 terminaron de demostrar que el calentamiento global y el cambio climático son efectivamente de origen antrópico e incrementarán las amenazas naturales y los desastres. «En la actualidad, el 90% de los desastres naturales tienen como origen el cambio climático. La frecuencia e intensidad de fenómenos como huracanes, sequías, inundaciones, se está convirtiendo en una nueva normalidad», afirma Mami Mizutori, responsable de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgo de Desastres (UNISDR por sus siglas en inglés). Mizutori pide a los Estados que tomen más medidas, especialmente para proteger a los más vulnerables (Ambientum, 2019).

La UNISDR plantea cuatro prioridades para reducir el riesgo de desastres: comprender tal riesgo, fortalecer su gestión, invertir en su reducción y aumentar la preparación frente a los desastres; el objetivo es responder con mayor eficiencia ante ellos y mejorar la recuperación, la rehabilitación y la reconstrucción.

Las amenazas naturales asociadas a los desastres pueden ser atmosféricas (como huracanes, ciclones, sequías e incendios forestales); geológicas (terremotos, erupciones volcánicas y deslizamientos) e hidrológicas (inundaciones y deslaves). Tales amenazas pueden desencadenar otras: así, el 11 de marzo de 2011 un terremoto produjo un tsunami, que a su vez causó un desastre nuclear en Fukushima, Japón. El riesgo es el resultado de la amenaza por vulnerabilidad o de la amenaza por exposición (los expuestos son la gente, las edificaciones, la infraestructura, el gobierno y las empresas).

Una política frente a los riesgos es una ley, un plan o una vía que estimule a una comunidad a prepararse para resistir los desastres y proteger a las personas y al equipamiento urbano. Las políticas públicas deben integrar soluciones técnicas y sociales que garanticen el bienestar de la comunidad, sus propiedades, la infraestructura y el ambiente. La protección ante los riesgos debe formar parte de la planificación económica y social de un país, que incluye la creación de fondos nacionales de contingencia.

La base fundamental de la resiliencia es el conocimiento del espectro de los desastres a los que están expuestos la gente y la infraestructura. Incluye también la comprensión de los riesgos que enfrentará la comunidad cuando ocurra lo inevitable; la aplicación de medidas para reducir las vulnerabilidades que agravan los riesgos; y la capacidad de respuesta ante las emergencias y durante la recuperación. Los elementos inaceptables del riesgo son los colapsos de edificaciones e infraestructura, con sus consecuencias en muertes, lesionados y pérdidas económicas.

Las principales causas de los daños cuando ocurre un terremoto son:

  1. Resistencia inadecuada de las estructuras a los movimientos horizontales del suelo.
  2. Fallas del suelo por amplificación de la onda sísmica.
  3. Licuación o licuefacción del suelo y desplazamientos permanentes (fallas de superficie y del terreno).
  4. Irregularidades en la elevación y en la planta de las edificaciones.
  5. Fuego ocasionado por la ruptura de redes de servicios.
  6. Malas prácticas constructivas y deficiente calidad de los materiales.
  7. Falta de atención a los componentes no estructurales de las edificaciones.

 

Para reducir el riesgo de terremoto se emplean:

  1. Tecnologías de información como los Sistemas de Información Geográfica.
  2. Simulación de riesgos como la tecnología Hazus-MH (FEMA, 2003) y los métodos de las compañías de seguros para clasificar, medir y seleccionar los riesgos.
  3. Bases de datos (registro de antecedentes).
  4. Elaboración de escenarios de desastres.
  5. Zonificación de agentes potenciales de desastres como herramienta para tomar decisiones políticas.
  6. Tecnologías y materiales avanzados (materiales compuestos o composites, hormigones y aceros de ultra alta resistencia o grafenos, entre otros).
  7. Códigos y normas basados en el desempeño.
  8. Mecanismos de disipación activa y pasiva de energía (Genatios y Lafuente, 2016).
  9. Sistemas de monitoreo y alerta en tiempo real.

 

La investigación sobre las causas de los sismos y la manera de mitigar sus efectos se ha sofisticado al ritmo de innovaciones que van desde redes de comunicación encriptadas hasta sensores que miden los sismos dentro de los edificios. También se puede aprovechar las inmensas posibilidades de las grandes bases de datos (big data), que pueden contener información técnica y estratégica sobre infraestructura y servicios básicos, disponibilidad de personal, maquinaria y equipos, y rutas y modelos para planificar una ayuda rápida y eficiente.

La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) es la única organización venezolana que reúne bajo un mismo techo a especialistas en sismología y otras áreas del conocimiento dedicados al estudio de los terremotos y de la propagación de las ondas sísmicas; tales estudios incluyen la determinación del hipocentro (o foco) del sismo, su localización y su tiempo de duración. Sus principales funciones son estudiar la propagación de las ondas sísmicas en el interior de la Tierra a fin de conocer su estructura interna y su especial conformación en el territorio nacional; explicar las causas de los sismos en Venezuela; prevenir el daño sísmico; y alertar a la sociedad sobre las consecuencias de los sismos.

Además de Funvisis existen los posgrados e institutos de investigación de las universidades, así como otras organizaciones académicas como el Programa de Mitigación de Riesgos de la Universidad Central de Venezuela (Comir), el Centro de Investigación para la Gestión Integral de Riesgos (Cigir) y el Centro Interamericano de Desarrollo e Investigación Ambiental y Territorial de la Universidad de Los Andes (Cidiat). Todas estas organizaciones y programas se esfuerzan en preparar a las autoridades locales y a la población para gestionar y reducir el riesgo de desastres. Tales esfuerzos no tienen efectos prácticos debido a las severas limitaciones presupuestarias. Por las mismas razones, el Decreto con Fuerza de la Ley del 13 de noviembre de 2001, que crea la Organización Nacional de Protección Civil y Administración de Desastres, no ha tenido ningún efecto en la reducción del riesgo de desastres y en la preparación de la población para actuar frente a un terremoto.

A la tradicional falta de atención al riesgo sísmico de las autoridades nacionales y locales (a estas últimas les compete directamente) se suma la enorme crisis política, económica, social y de gobernabilidad de Venezuela. Y para incrementar los riesgos, ahora enfrentamos la covid-19 con un sistema y una infraestructura de salud totalmente deteriorados para atender la emergencia que desataría un terremoto en Caracas como el de 1967. Por eso decimos que «lo esperamos, pero no estamos preparados».

 

Referencias

  • Acosta, D. (2020). Diseñar en el antropoceno: la arquitectura más allá de la sostenibilidad. Entre Rayas. (128), 26-31. https://issuu.com/entrerayas/docs/revista_entre_rayas_128
  • Ambientum (2019, 12 de noviembre). El cambio climático causa el 90% de los desastres naturales.[Entrevista con Mami Mizutori]. https://www.ambientum.com/ambientum/cambio-climatico/cambio-climatico-causa-el-90-de-los-desastres-naturales.asp#:~:text=En%20la%20actualidad%2C%20el%2090,efectos%20devastadores%20de%20las%20cat%C3%A1strofes.
  • (2003). Multi-hazard loss estimation methodology. Earthquake model. HAZUS®MH MR4. Technical manual. Federal Emergency Management Agency. http://www.civil.ist.utl.pt/~mlopes/conteudos/DamageStates/hazus_mr4_earthquake_tech_manual.pdf
  • Genatios, C. y Lafuente, M. (2016). Introducción al uso de aisladores y disipadores en estructuras. Serie GeóPolis. CAF-Banco de Desarrollo de América Latina. https://scioteca.caf.com/handle/123456789/1213

Alfredo Cilento Sarli, profesor titular del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción de la Universidad Central de Venezuela e individuo de número de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat. Integrante de Acuerdo Social, asociación civil dedicada a la elaboración de propuestas de políticas públicas para Venezuela (acuerdosocialvenezuela@gmail.com).