Los «consolidadores»

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Fotografía: Pixabay.

En los mercados accionarios alcistas, una lectura cándida del movimiento del precio de las acciones que están de moda puede crear la falsa ilusión de que algunas compañías tienen el toque del Rey Midas y están inexorablemente condenadas al éxito.

Carlos Jaramillo / 1 de noviembre de 2018


No siempre es sencillo ilustrar a un nuevo inversionista sobre los riesgos asociados a la compra de títulos accionarios. En los mercados accionarios alcistas, una lectura cándida del movimiento del precio de las acciones que están de moda puede crear la falsa ilusión de que algunas compañías tienen el toque del Rey Midas y están inexorablemente condenadas al éxito.

Un buen ejemplo de esta situación es la multinacional cervecera Anheuser Busch-Inbev (Anheuser): la empresa cervecera más grande del mundo con una participación de mercado del orden de 25 por ciento. La Anheuser actual es el resultado de la consolidación del sector cervecero mundial. Fue el producto de dos procesos de integración: el primero ocurrió en Europa con la fusión de las empresas belgas Artois y Piedboeuf para crear el grupo Interbrew, que posteriormente adquirió la empresa canadiense Labbat, y el segundo sucedió en Brasil con la fusión de las empresas Antarctica y Brahma bajo el nombre AmBev.

Pocos se extrañaron cuando Interbrew y AmBev decidieron unirse para crear Inbev, la empresa cervecera más grande del mundo para ese momento. En esta consolidación desempeñó un papel principal el grupo brasileño 3G, artífice de las fusiones brasileñas, cuya estrategia consistía en consolidar una industria con exceso de capacidad instalada: con menos actores que aglutinaran mayores participaciones de mercado se podían lograr importantes sinergias.

Inbev, liderada por la gente de 3G, ejecutó su estrategia y en 2008 compró la icónica Anheuser Busch. Gracias a esta movida entra en el grupo de las cinco compañías más grandes del mundo en el sector de consumo masivo.

Las habilidades del grupo 3G, tanto en reducción de costos como en financiamiento de adquisiciones, les motivó a adquirir otras compañías, no solo en el sector cervecero sino también en otros sectores de consumo masivo como el de comida rápida, con la compra de Burger King. Mientras hubiese compañías potencialmente consolidables, los ejecutivos de 3G no estaban dispuestos a parar. El siguiente paso fue la adquisición de SAB Miller, su principal competidor, por 107 millardos de dólares, de los cuales 80 millardos provenían de la emisión de deuda.

La historia empieza a complicarse cuando los patrones de consumo del sector cervecero cambian en el mundo desarrollado. Anheuser pierde clientes en Estados Unidos que migran hacia las cervezas artesanales y otras bebidas, y sus grandes clientes en los mercados emergentes disminuyen el consumo de cerveza debido al deterioro de las economías locales. Para complicar más las cosas, la Reserva Federal aumenta la tasa interbancaria en diciembre de 2017, lo que incrementa el costo financiero de la empresa y, además, deteriora las condiciones económicas de los mercados emergentes donde Anheuser realiza el cuarenta por ciento de sus ventas.

El precio de la acción ha caído 33 por ciento durante 2018, y el pasado 25 de octubre Anheuser se vio en la obligación de anunciar un recorte del cincuenta por ciento en sus dividendos para aumentar la velocidad de pago de su deuda. La reducción de costos prometida por 3G se ha cumplido hasta ahora. Lo que la empresa no esperaba era que las tasas de interés comenzaran a subir cuando lo hicieron, lo que afectó el flujo de caja vía caída de ventas y aumento de gastos financieros.

La gran cervecera no corre peligro de desaparecer ni mucho menos. El grupo 3G tiene la habilidad suficiente para desapalancar financieramente la empresa y hacerla más estable. Lamentablemente, los accionistas seguirán expuestos a los avatares de un mundo en transición, donde ni siquiera contarán con dividendos generosos, pues los frutos de las sinergias se los llevará el servicio de la deuda.

Frente a estrategias agresivas pero seductoras siempre vale la pena preguntarse: ¿qué puede salir mal?


Carlos Jaramillo, profesor del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

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