Los grandes fondos soberanos

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Fotografía: Alexas_Fotos / Pixabay

Los fondos soberanos son figuras legales creadas por los gobiernos nacionales para administrar recursos excedentarios, acumulados para responder a contingencias en el futuro. Existen 26 fondos soberanos agremiados en el Foro Internacional de Fondos de Riqueza Soberana.

Carlos Jaramillo / 26 de septiembre de 2019


El principal fondo soberano por monto manejado es el llamado Fondo Petrolero de Noruega (Government Pension Fund Global), que se nutre de los ingresos excedentarios de la actividad petrolera del país, incluidos impuestos, licencias de exploración y dividendos que recibe el Estado por su participación accionaria en la empresa Equinor (la anterior Statoil). Su principal objetivo es crear una fuente alternativa de ingresos que sustituya al petróleo cuando no pueda cubrir su aporte al presupuesto nacional, ahora y en el futuro. Fue creado en 1990 y sus recursos los administra Norges Bank Investment Management (NBIM), un organismo fiduciario adscrito al Banco Central de Noruega por mandato del Ministerio de Finanzas. Aglutina 1,1 billones de dólares invertidos en acciones de compañías de oferta pública, inmuebles e instrumentos de renta fija. Posee en la actualidad el 1,3 por ciento de las acciones que cotizan en varias bolsas en el mundo.

El segundo fondo es la Corporación de Inversión China (CIC), creada en 2007 para manejar parte de las reservas internacionales del país, de acuerdo con el modelo de Singapur. Con el paso de los años ha evolucionado para transformarse en un vehículo de inversión para maximizar la rentabilidad de largo plazo de las reservas internacionales, mediante la tenencia de acciones de compañías de oferta pública, instrumentos de renta fija, inversiones directas en empresas en forma de capital privado y capital de riesgo. Su junta directiva reporta al Consejo de Estado de la República Popular China, y está integrada por miembros del Ministerio de Finanzas. Su cartera de inversiones se calcula en 941 millardos de dólares.

El esfuerzo de ahorro es solo la primera tarea de los fideicomitentes de un fondo soberano, que son los que tienen el mandato o la potestad de tomar parte del ingreso corriente y destinarlo a cubrir compromisos futuros

El tercer miembro de la liga de fondos soberanos es propiedad del Emirato de Abu Dabi y se conoce como Abu Dhabi Investment Authority (ADIA). Es manejado por un organismo independiente, y se nutre de los excedentes de la renta petrolera del país. Aunque no existen cifras oficiales, su patrimonio es del orden de 697 millardos de dólares colocados en acciones, instrumentos de renta fija, infraestructura (puertos, autopistas), inmuebles y fondos de cobertura (hedge funds).

En cuarto lugar, con 592 millardos en activos, se encuentra el Kuwait Investment Authority (KIA). Fundado en 1953 para invertir excedentes de la renta petrolera, hoy maneja tres carteras independientes del país, incluyendo el Kuwait Future Generations Fund que recibe anualmente el quince por ciento del ingreso petrolero. Lo administra un directorio encabezado por el ministro de Finanzas, acompañado del ministro de Energía, un director del banco central y cinco expertos, tres de los cuales no ejercen cargos públicos. Posee activos en infraestructura petrolera e inversiones directas en empresas de todo el mundo. Por estatutos no puede endeudarse ni especular con productos derivados. Administra cerca de mil millones de dólares del gobierno chino.

Hong Kong Monetary Authority, quinto en la lista, es el fondo soberano de la región autónoma de Hong Kong. Su principal objetivo es garantizar la estabilidad de la moneda local y del sistema bancario. Maneja activos por el orden de 509 millardos de dólares de los cuales el 71 por ciento se coloca en bonos y el resto en acciones. Todos los instrumentos son de oferta pública, de alta calidad y noventa por ciento de ellos están colocados en dólares estadounidenses y hongkoneses.

La Corporación de Inversión del Gobierno de Singapur es el sexto fondo en la lista, con 440 millardos de dólares en activos. Su principal objetivo es rentabilizar las reservas internacionales del país mediante la inversión en acciones que cotizan en bolsa, fondos de capital privado, instrumentos de renta fija e inmobiliaria. Ha sido pionera en la diversificación de las reservas internacionales más allá de la posesión de oro y papeles del tesoro estadounidense.

El Consejo Nacional del Fondo para la Seguridad Social es un fondo complementario de la seguridad social de la República Popular China. Creado en el año 2000 por el Partido Comunista Chino, su propósito es afrontar futuros gastos de la seguridad social, que incluyen algunas pensiones. Es manejado por el consejo del mismo nombre y posee una cartera de 438 millardos de dólares en instrumentos de renta fija en yuanes y otras monedas. Ocupa el séptimo lugar en la lista de fondos soberanos.

La Administración Estatal del Intercambio de Divisas (SAFE, por sus siglas en inglés), subsidiaria de la CIC, ocupa la octava posición del grupo de fondos soberanos. Tiene como principales responsabilidades intervenir en el mercado cambiario y manejar las reservas internacionales por cuenta del Banco del Pueblo de la República Popular China. Maneja activos por el orden de 418 millardos de dólares.

En algunas ocasiones los fondos soberanos crean sus propios equipos de inversionistas; en otras delegan estas funciones en instituciones financieras especializadas

Temasek Holdings, noveno miembro de la lista de fondos soberanos, es un vehículo de inversión del gobierno de Singapur, que se dedica principalmente a la compra de acciones de compañías en mercados emergentes, con énfasis en las que se benefician de la transformación económica de los países y el crecimiento de los ingresos de sus clases medias. Posee unos 375 millardos de dólares en activos.

El Fondo de Inversión Pública (PIF, por sus siglas en inglés) de Arabia Saudí, décimo y último integrante de esta lista, fue creado en 1971 con el objeto de financiar proyectos de interés nacional. Aunque durante años estuvo adscrito al Ministerio de Finanzas, desde 2014, y con el objeto de blindar el presupuesto nacional de las fluctuaciones del petróleo, fue transferido a la tutela del Consejo de Asuntos Económicos y del Desarrollo. Además de inversiones directas en Arabia Saudí, ha hecho incursiones accionarias en consorcios de construcción en Corea, en Uber (cinco por ciento de las acciones) y en empresas de tecnología patrocinadas por Softbank. Maneja negocios por el orden de 320 millardos de dólares, y espera recibir ochenta millardos adicionales por la venta del cinco por ciento de las acciones de Aramco, mediante una oferta pública de acciones que podría ocurrir en 2020.

La existencia de los fondos soberanos plantea una serie de retos asociados a la rendición de cuentas, al control de la gestión de los administradores y al papel de esos fondos como inversionistas institucionales de gran peso.

Como los fondos surgen como iniciativas para evitar que el gasto corriente consuma recursos necesarios para atenuar los vaivenes de la economía, puede parecer que ya el acto de ahorrar en sí mismo es suficiente para garantizar que se cubran sus objetivos. La verdad es que el esfuerzo de ahorro es solo la primera tarea de los fideicomitentes de un fondo soberano, que son los que tienen el mandato o la potestad de tomar parte del ingreso corriente y destinarlo a cubrir compromisos futuros.

El siguiente tema en orden de importancia es decidir qué tipos de activos califican para formar parte de una cartera soberana. Tales activos deben tener precios de compra y venta fáciles de auditar y, en la medida de lo posible, cierto grado de liquidez. Dados los altos volúmenes manejados, se espera que el fondo en su actuación no cree distorsiones en los mercados financieros en los que interviene. Noruega resolvió este problema al permitir solo operaciones en títulos de oferta pública e inmuebles en una muy baja proporción.

La escogencia de los administradores de los recursos y sus supervisores también es importante. Debe existir una estructura de gobierno que evite que los funcionarios responsables de la administración cotidiana realicen operaciones en beneficio propio. De allí que las participaciones de estas instituciones en mercados de capitales privados no son muy recomendables, debido a la opacidad de los precios de los títulos valores en estos mercados y a las eventuales componendas entre los administradores de los fondos y los gerentes de las empresas donde invierten.

En algunas ocasiones los fondos soberanos crean sus propios equipos de inversionistas; en otras delegan estas funciones en instituciones financieras especializadas. Pero la gran mayoría optan por esquemas mixtos, porque para entrar en mercados especializados de inversión puede ser más económico y conveniente recurrir a terceros.

Los fondos soberanos como inversionistas institucionales en un principio tendían a comportarse como inversionistas pasivos: se debían preocupar por la obtención de buenos rendimientos, sin participar en las juntas directivas y, por tanto, en los juegos de poder de las empresas donde eran accionistas. En la actualidad, el paradigma emergente en los mercados de valores exige que la empresa sea vista como una organización que maximiza la rentabilidad de todos los grupos de interés asociados a  ella (proveedores, empleados, gobiernos y comunidades) y no solo de los accionistas. Dada la naturaleza y los propósitos de estos fondos, sus representantes tienen la obligación de ser parte activa en el logro del beneficio de todos los grupos involucrados.

Por último, una pregunta que todavía no tiene una respuesta conocida, dado que muchas de estas organizaciones inversionistas son relativamente nuevas o emiten poca información sobre las transacciones que realizan, es cuán eficientes son en el manejo de los recursos a su cargo. Esta es una interrogante que trataremos en detalle en una futura entrega de esta columna.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

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