País y estrategia

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Fotografía: Pixabay.

La economía global del conocimiento es el mundo estimulante con el que hay que dialogar para darle piso a un nuevo cronograma de gratificación productiva sustentado en logros reales.

Enrique Mujica / Junio-diciembre 2017


¿Cuál es la fórmula mágica que hizo posible transformar una superabundancia de ingresos petroleros en abundancia destructiva? Encontrar respuestas que atajen y expliquen semejante catástrofe requiere revisar las taras sobre las cuales se diseñó un cronograma de gratificación cortoplacista que, sin medir las consecuencias, lanzó a todo un país al abismo.

 

Caudillismo del siglo XXI y Gastón Acurio

El resurgimiento del caudillismo en Venezuela apostó con fe ciega a un modelo de gestión fracasado. El trágico relato de PDVSA, la CVG y tantas otras empresas que cayeron en la lona por knock-out contrasta con la historia de un desconocido y silencioso chef peruano.

Gastón Acurio gestó un movimiento gastronómico que hizo posible que la marca «Perú» alcanzara un valor de diez millardos de dólares. El modelo de gestión con el cual contagió a muchos cocineros y acercó al mundo a los sabores de la comida peruana fue el diálogo abierto, sin secretos de cocina. Para Acurio, una receta no compartida es receta muerta; así puso a un lado el pensamiento tradicional que favorece el secretismo gastronómico. Compartir conocimiento para comprender y aprender siempre ha sido clave para que las nuevas generaciones puedan diferenciar entre una buena y una mala receta, gastronómica o política.

 

El perro de Pavlov y el populismo petrolero

En un experimento realizado por el fisiólogo Iván Pavlov, un perro fue entrenado de modo que sintiera hambre cuando viera un círculo y rechazara el alimento al ver una elipse. El propósito de la serie de experimentos incluía conocer la reacción del animal al mostrarle simultáneamente el círculo y la elipse: el parecido de ambas imágenes logró confundirlo, angustiarlo y enfermarlo.

El populismo petrolero, usando el mismo enfoque, contaminó todos los programas sociales con métodos primitivos de corrupción, recompensas y castigos que deliberadamente confunden y enferman anímicamente a la población más necesitada. El alto gobierno insiste en aparentar lo que no es. Las brechas productivas con otras economías no mienten: a diferencia de los países activos, reconocibles por la forma de desplegar sus fuerzas productivas y estrategias de desarrollo, Venezuela es un país confundido, inseguro, angustiado y eufórico como los ganadores de la lotería, quienes en su gran mayoría se creen verdaderos gigantes mientras gastan y consumen hasta que les toca vivir en la indigencia.

 

Nuevo cronograma de gratificación para el país

Más allá del petróleo como recurso y de la idea inconclusa de sembrarlo, el nuevo cronograma de gratificación requiere nuevas habilidades en sintonía con el mundo que viene, para explotar el gran inventario de capacidades productivas de la sociedad venezolana. Las piezas faltantes para darles salida y hacerlas funcionales son el estímulo, la motivación y el liderazgo.

Las coordenadas para que el autodescubrimiento se active deben ser paridas, razonadas y enriquecidas, mediante la promoción de la visión de complementariedad entre el Estado y el mercado. El uso permanente de mitos históricos que separan dogmáticamente las relaciones Estado-mercado constituye una carga ideológica obsoleta que ha destruido el desarrollo productivo y la competitividad del país. Un caso ejemplar es el de China, un país inquieto cuyo sentimiento de haber perdido mucho tiempo y oportunidades para modernizarse, debido a su hermetismo milenario, explica en buena parte su motivación para establecer metas ambiciosas.

Intel, empresa líder en tecnología de comunicaciones, creó hace algunos años una vicepresidencia con un nombre poco usual: «El mundo que viene». Alcoa incorporó manufactura aditiva 3D para «conseguir geometrías complejas que permitan aligerar el peso de las estructuras o piezas de motores de aviones». Codelco, empresa chilena de minería, ha logrado insertar tecnologías digitales en su estrategia de producción para realizar operaciones remotas en las minas, y ha obtenido mejoras sorprendentes en condiciones de trabajo, reducción de riesgo y productividad. El gobierno del Reino Unido migró los servicios que presta el Estado a una plataforma en línea, por su sencillez, eficiencia y transparencia. Se calcula en dos millardos de dólares el monto ahorrado y liberado para usos más productivos.

Las tecnologías digitales están cambiando las formas de pensar y concebir las políticas públicas. Ya es posible acercar las mentes más brillantes a los pueblos más lejanos y conectarlos con una educación personalizada. La medicina preventiva camina en la misma dirección. Las cadenas globales de producción compartida continúan descentralizando sus operaciones en el mundo. Tongal es una pequeña y exitosa empresa publicitaria en línea que compite con las megaempresas de publicidad y produce comerciales de excelente calidad para marcas reconocidas a muy bajo costo.

La economía global del conocimiento ejerce presiones evolutivas de gran impacto sobre el tejido social, las universidades, empresas y gobiernos. Ese es el mundo que viene expandiéndose. Las habilidades creativas están conectadas con redes de innovación que perfeccionan el conocimiento. La empresa 3D robotics, constructora de drones, es un ejemplo convincente de una plataforma abierta del conocimiento, en la cual colaboran aficionados y expertos de distintos países que operan en la práctica como un centro de investigación y desarrollo para la empresa.

El comercio mundial de bienes creativos ya superó los 900 millardos de dólares. Las capacidades repetitivas están siendo desplazadas lentamente por habilidades que premian el pensamiento crítico y el trabajo en equipo. La economía global del conocimiento es el mundo estimulante con el que hay que dialogar para darle piso a un nuevo cronograma de gratificación productiva sustentado en logros reales. El talento nacional lo exige y el país lo reclama.


Enrique Mujica, empresario / amazonic.enrique@gmail.com