Perder el miedo a invertir

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Ilustración: Pixabay.

Hace algunos años los cursos y talleres de emprendimiento en América Latina se orientaban a alentar a quienes tenían ideas de negocios. Hoy se dirigen, sobre todo, a potenciales inversionistas. El propósito es que se animen a apoyar empresas emergentes y asuman riesgos.

Fabiana Culshaw / Julio-septiembre 2018


Empresas emergentes, redes de inversión ángel, fondos de inversiones, incubadoras, aceleradoras de negocios: son todos temas del ámbito emprendedor en el mundo. Actualmente se experimenta un florecer de proyectos de emprendimiento bien conceptuados y definidos. En Estados Unidos han surgido muchas empresas interesantes, sobre todo en California, Boston y San Francisco. En China han irrumpido muchos «unicornios» tecnológicos que compiten, en términos de innovación y patentes, con Silicon Valley. En Europa, el emprendimiento también está bastante consolidado; un ejemplo es la Asociación Española de Business Angels (AEBAN) que asocia 35 redes de inversionistas ángeles, las cuales a su vez reúnen cerca de 2.000 inversionistas que movilizaron recursos por valor de 40 millones de euros en el último año.

¿Qué pasa en América Latina? El fenómeno es más incipiente, pero también hay un despertar; especialmente en México, Colombia, Argentina y Chile, países que lideran el movimiento en el continente. Los emprendimientos en esta parte del mundo son pequeños y atienden las más diversas áreas de actividad económica: tecnología, internet, energías renovables, ambiente, alimentación, salud y agro.

El punto débil de este despertar en la región es que hay pocos inversionistas, o los montos de desembolso son pequeños. A diferencia de otras décadas, ahora en América Latina hay buenos proyectos, pero los inversionistas son precavidos, conservadores y hasta temerosos. Por ello aumentan los foros, intercambios y cursos dirigidos a inversionistas, particularmente en Argentina, Uruguay y México. De hecho, hay giras de asesores y coaches que ayudan a potenciales inversionistas a aprender a evaluar mejor los proyectos: medir sus riesgos y cuantificar sus probables ganancias, con base en proyecciones más claras.

 

Inversionistas ángeles

El mayor número de operaciones de inversión es realizado por inversionistas ángeles; y en volumen, se destacan los fondos de inversión. Los inversionistas ángeles son empresarios y profesionales con cierto capital, que desembolsan entre 50.000 y 150.000 dólares en empresas emergentes y se unen en redes de negocios.

El modelo típico surgió en California, Estados Unidos, hace unos veinte años y funciona muy bien en todo el mundo. Generalmente, estos inversionistas evalúan los proyectos en cuanto a su innovación y escalabilidad; valoran especialmente su potencial de exportación. Cuanto mejor es la presentación del proyecto (un plan de negocios con proyecciones financieras sólidas), mayores son las oportunidades de conseguir apoyo. Es más efectiva una presentación realizada por el emprendedor, sin intermediarios.

Otro dato interesante es que, cuando se habla de montos pequeños, el inversionista prefiere un emprendimiento que esté a menos de una hora de viaje de donde vive. La cercanía ayuda a mantener una relación más fluida con el emprendedor y evaluar el avance del proyecto.

 

¿Quién puede ser inversionista?

En encuentros de capacitación llevados a cabo en América Latina se afirma que, si se tiene una idea que requiere poca inversión, seguramente el inversionista ideal está en las personas próximas al emprendedor: algún familiar o amigo con recursos. Si es una empresa emergente con un producto definido el proyecto puede ser presentado a un inversionista ángel. Como es difícil encontrarlo, lo mejor es acercarse a las redes que los reúnen y proponerles una presentación del proyecto. Si la empresa emergente tiene un producto en el mercado y desea expandir el negocio, la propuesta suele ser apetecible para algún inversionista ángel en serie, empresa o fondo pequeño. Para una pyme con ventas consolidadas, que quiere escalar en el mercado, es mejor pensar en fondos de capital especializados en su sector.

 

En Venezuela

Aun en plena crisis, en Venezuela surgen proyectos de negocios que llaman la atención. El IESA y otras instituciones han formado redes de apoyo y asesoramiento. En los últimos tiempos, debido a la emigración masiva de talentos, muchas iniciativas se llevan a cabo en el exterior, con fondos de inversión o capitales extranjeros. Sin embargo, es de esperar que, cuando la situación económica venezolana mejore, esos proyectos que se acuñan fronteras afueras se extiendan al país. Hoy las posibilidades de encontrar inversionistas en Venezuela son escasas, pero existen.


Fabiana Culshaw, periodista y psicóloga empresarial / fculshaw@hotmail.com