Precio del petróleo y libertad

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Ilustración: Oswaldo Dumont / @odumontdibujos

En el año 2006 fue postulada la «primera ley de la petropolítica»: «El precio del petróleo y el avance de la libertad siguen siempre direcciones opuestas». ¿Cómo era entonces y cómo es hoy la relación entre precio del petróleo y libertad en Venezuela? Dado que el precio del crudo ha disminuido sensiblemente desde mediados de 2014, ¿aumentará la libertad?

César Tinoco / Abril-diciembre 2016


En 2006 Debates IESA publicó un artículo de Thomas L. Friedman titulado «La primera ley de la petropolítica». Friedman reporta una lista de trece países productores de petróleo caracterizados por el doble atributo de ser dependientes de la producción de petróleo para la mayor parte de sus exportaciones o su producto interno bruto (PIB), y de poseer instituciones débiles o gobiernos abiertamente autoritarios. A estos países los llama Friedman «petrolistas»: Azerbaiyán, Angola, Chad, Egipto, Guinea Ecuatorial, Irán, Kazajistán, Nigeria, Rusia, Arabia Saudí, Sudán, Uzbekistán y Venezuela. Friedman evaluó la correlación entre el precio del petróleo y una medida del grado de libertad. Luego, basado en un trabajo de Michael Ross (2001), postuló su «primera ley de la petropolítica»: «El precio del petróleo y el avance de la libertad siguen siempre direcciones opuestas en países petrolistas ricos en petróleo».

Un año después Patricia Armas (2007) llevó a cabo un trabajo cuyo objetivo fue cuantificar la magnitud de la relación, así como precisar su sentido, entre el grado de libertad y el precio del petróleo en 18 economías petroleras. Utilizó el promedio del precio al contado entre el WTI norteamericano y el Brent europeo como medida del precio del petróleo, y dos medidas de libertad: 1) el índice elaborado por la organización no gubernamental Freedom House, que mide libertades civiles y derechos políticos en una escala de 1 a 7 (a mayor puntuación, menor libertad), y 2) el índice elaborado por la organización no gubernamental Heritage Foundation, que promedia diez variables (ocho económico-financieras, una de corrupción y una de libertad laboral) en una escala de 1 a 100 (a mayor puntuación, mayor libertad).

Los datos fueron recolectados para el período 1996-2006 y, para evaluar la magnitud y el sentido de la relación entre las variables, se utilizó el coeficiente de correlación de Pearson. Dadas las características de medición de los índices de libertad, el sentido esperado de las relaciones era positivo para el índice de Freedom House y negativo para el de Heritage Foundation. Los resultados arrojaron seis tipos de economías petroleras.

Venezuela es una economía petrolera donde la libertad económica, la libertad política y los derechos civiles se mueven en dirección opuesta al precio del petróleo

En las economías tipo A —Catar, Arabia Saudí, Omán y Argelia— no hay relación entre libertad económica y precio del petróleo (correlación cercana a cero), pero las libertades civiles y los derechos políticos mejoran a la par que aumenta el precio del petróleo. En las economías tipo B —México e Irán— aumentan la libertad económica y las libertades civiles y derechos políticos cuando aumenta el precio del petróleo. Las economías tipo C —Emiratos Árabes Unidos, Gabón, Venezuela y Ecuador— son las únicas en las que se cumple completamente el enunciado de Friedman: la libertad económica y las libertades civiles y derechos políticos empeoran con el aumento del precio del petróleo.

En las economías tipo D —Indonesia, Kuwait y Nigeria— la libertad económica empeora y las libertades civiles y derechos políticos mejoran con el aumento del precio del petróleo. Rusia fue el único caso de economías tipo E: la libertad económica mejora y las libertades civiles y derechos políticos empeoran al aumentar el precio del petróleo. Finalmente, en las economías tipo F —Noruega, Libia, Estados Unidos y Canadá— la libertad económica se mantiene igual o mejora y las libertades civiles y derechos políticos resultan invariantes al aumentar el precio del petróleo.

A partir de los resultados de Armas (2007), si se limitan los datos a Venezuela y se completa su serie hasta 2016, se obtiene que la correlación entre precio del petróleo y libertad entre los años 2001 y 2016 alcanzó su valor máximo en 2014: +0,82 para el índice de Freedom House y -0,88 para el índice de Heritage Foundation. Luego las correlaciones disminuyen, al pasar del grado «alto» al grado «marcado». Esto significa que, en la actualidad, a menor precio del petróleo y, dado que el cambio político no se ha producido, las dos libertades permanecen bajas o se deterioran. En palabras más sencillas: el enunciado de la primera ley de la petropolítica en Venezuela queda en entredicho, pues el sensiblemente menor precio del petróleo aún no conduce al mejoramiento de los índices de libertad.

Es conocido que la política deterioró la producción de Pdvsa y que Venezuela muestra una relación de intensidad marcada y opuesta entre el precio del petróleo, por un lado, y la libertad económica, las libertades civiles y los derechos políticos, por el otro. Cabe entonces la pregunta sobre la relación entre el precio del petróleo y los aportes de Pdvsa para el desarrollo social. Esta relación, circunscrita al ámbito de Venezuela y a partir del año 2001, puede denominarse el corolario de la primera ley de la petropolítica: «El precio del petróleo y los aportes de Pdvsa al desarrollo social siguen direcciones paralelas». En efecto, el precio del petróleo y los aportes de Pdvsa al desarrollo social entre 2001 y 2015 van de la mano y, aunque la magnitud de la relación disminuye con los años, la relación entre estas dos variables se mantiene en un alto valor positivo de 0,76.

Luisa Palacios (2016: 22) concluyó un trabajo reciente sobre la relación entre la política y la producción de Pdvsa con estas palabras:

La evolución de la situación política, probablemente, tendrá dos escenarios para los mercados mundiales de petróleo. En ausencia de una solución política a la crisis actual, Venezuela seguirá siendo un riesgo de oferta en 2017. Por el contrario, una solución política con un cambio dramático en la forma como se aborda la actual crisis financiera y económica podría, a su vez, cambiar significativamente las perspectivas de producción a mediano plazo del país.

Venezuela es una economía petrolera tipo C, donde la libertad económica y la libertad política y los derechos civiles se mueven en dirección opuesta al precio del petróleo. Además, a menor precio del petróleo menor es el aporte de Pdvsa al desarrollo social, y viceversa. Dado que el sistema político ha deteriorado sensiblemente la capacidad de producción de petróleo, el panorama luce relativo (según el punto de vista pesimista u optimista): precios bajos del petróleo, así como menor número de barriles producidos y menor aporte para el desarrollo social, pueden significar una situación humanitariamente crítica y sostenida, o bien la esperada mayor libertad que predice la «ley» de Friedman.


César Tinoco, profesor del IESA.

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