¿Qué hacer frente al aumento de salarios en Venezuela?

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Fotografía: Valentina Urdaneta

El gobierno venezolano aumentó en más de 3.000 por ciento el salario mínimo. Las consecuencias de esta decisión sobre las empresas son impredecibles.

Eduardo Quevedo Peñuela / 31 de agosto de 2018


El gobierno venezolano decidió, el 17 de agosto, que su déficit fiscal fuera financiado por los contribuyentes con más impuestos (aumento del impuesto al valor agregado, aplicación de un impuesto a las transacciones financieras y pagos anticipados del impuesto sobre la renta) y con el aumento del precio de la gasolina. Al mismo tiempo, decretó un gigantesco incremento del salario mínimo, todo esto enmarcado en el «Plan de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica».

Hasta junio de 2018 el Ejecutivo había decretado cuatro incrementos del salario mínimo que acumulaban 1.590 por ciento durante lo que había transcurrido del año (1.038 por ciento, si se incluye el «cestaticket socialista» o bono de alimentación). Lo que sorprende del aumento de agosto es su magnitud: el aumento acumulado del ingreso mínimo mensual (salario mínimo más cesta ticket socialista) alcanza un sorprendente 39.811 por ciento.

Para cualquier empresa, no importa su tamaño, absorber el impacto de este incremento es extremadamente difícil; más aún cuando no tiene la certeza de que podrá trasladarlo a sus precios, a lo que debe sumar el efecto sobre los salarios en todos los niveles de la organización. Otra duda es cómo honrará el Estado —el primer empleador del país— sus compromisos salariales, si tiene un déficit fiscal de más de quince por ciento del producto interno bruto.

La particularidad del más reciente incremento del salario mínimo, además de su magnitud, es que puede aplanar la estructura salarial de las organizaciones. Todos o casi todos los trabajadores, no importa el cargo que desempeñen (operarios, personal de apoyo, analistas, coordinadores y, en algunos casos, gerentes), podrían ganar un único salario: 1.800 bolívares soberanos (180 millones de bolívares fuertes). Esta medida impacta también sobre el pasivo prestacional, por el efecto de la retroactividad de las prestaciones sociales establecida en la Ley del Trabajo (artículo 142, literal c), en especial para las empresas que tienen trabajadores con gran antigüedad.

Aún no se han hecho anuncios sobre el beneficio de cestaticket socialista. No se sabe si el beneficio seguirá siendo 21,96 bolívares soberanos mensuales, aumentará, desaparecerá o se incorporará al salario. Esta última opción ha estado sobre el tapete durante los últimos dos años.

 

Recomendaciones

  1. Revise la estructura organizacional. Iniciativas como congelamiento de vacantes, fusión de posiciones e integración de cargos son claves. Este momento requiere flexibilidad y, si alguna actividad no estaba entre sus funciones habituales, tendrá que hacerse cargo de ella.
  2. Considere nuevas formas de trabajo; por ejemplo, teletrabajo o trabajo remoto.
  3. Identifique dónde se pueden hacer recortes. Este no es momento de «ponerse a dieta» para ver resultados en una o dos semanas. Analice su modelo de negocio, dedíquese a su negocio central; priorice, pero con sentido.
  4. Simplifique la administración salarial. Evalúe la posibilidad de «mensualizar» el paquete de compensación; sobre todo, en niveles organizacionales no cubiertos por salario mínimo ni por contrato colectivo de trabajo. Esto permitirá dar flujo de caja al trabajador. Si otorga, por ejemplo, un paquete de 17,33 meses de salario al año, es mejor que pague 1,44 meses de salario base todos los meses más el resto de los beneficios en efectivo de carácter mensual establecidos en la estructura de compensación. En todo caso, asegúrese de blindar legalmente el acuerdo.
  5. Separe la administración salarial entre los niveles que reciben algún tipo de compensación en moneda dura y los que no. Los primeros tienen cierta protección, los segundos no. Toda compensación que otorgue en moneda dura es parte del paquete de remuneración de la persona, no es un elemento destinado al ahorro nada más.
  6. Establezca estructuras salariales (tabuladores) por niveles organizacionales (operarios, analistas, coordinadores, jefes, gerentes y directores), con amplitudes de ciento por ciento o más y con progresiones interniveles que permitan mantener diferencias entre ellos y administrar los solapamientos.
  7. Analice la dispersión actual de los salarios para que tenga una idea de cuál es la progresión que debe manejar. Los solapamientos entre niveles salariales se deben reajustar paulatinamente.
  8. Simplifique la forma como realiza la comparación con el mercado salarial. Considere realizar comparaciones por niveles y no solo cargo a cargo. Los cargos serán más integrales y su configuración dependerá de cómo reestructuren las organizaciones sus procesos internos o asignen responsabilidades. Por lo tanto, la probabilidad de conseguir un ajuste cercano al suyo será menor.
  9. Contrarreste el estrés laboral. La crisis seguirá por mucho tiempo. Y aunque el salario emocional es importante, recuerde que «amor con hambre no dura». Combine estrategias salariales y no salariales.
  10. Organice grupos de ayuda en la organización. Ante lo que viene, todos necesitarán apoyo. La carga emocional y la incertidumbre serán grandes.
  11. No escatime en comunicación. Mantenga un contacto cercano y estrecho con la gente. Hay que ser empático con el equipo de trabajo y dar instrucciones claras; en especial, porque los cambios serán más acelerados.

 

Actuar rápidamente

El impacto inflacionario del aumento salarial será enorme e inminente. En política económica deben combinarse acciones en varios frentes: tipo de cambio, ajuste fiscal, recaudación de impuestos, salarios, tasa de interés y programas de ayudas sociales para contrarrestar los efectos a corto plazo del plan. En lo presentado por el gobierno no hay claridad sobre el mecanismo cambiario ni sobre la operatividad del subsidio directo a la gasolina. Tampoco se anunciaron medidas relativas a las tasas de interés, para restringir la liquidez monetaria, y se mantiene el control de precios. Aún falta mucha tela que cortar y claridad en algunos anuncios. Aunque es muy temprano para saber cómo reaccionará el mercado laboral, es mejor actuar rápidamente.


Eduardo Quevedo Peñuela, socio director de Job Price Consulting y profesor invitado del IESA / eduardo.quevedo@jobpriceconsulting.com / @jobpricecosc