Ventajas competitivas: la clave al invertir

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Ilustración: ar130405 / Pixabay

Las empresas sin ventajas competitivas tienen más probabilidades de sufrir disminuciones bruscas y repentinas de su valor intrínseco cuando enfrentan obstáculos de la competencia o atraviesan períodos de volatilidad en el mercado. El inversionista necesita identificar compañías que cuenten con un foso defensivo.

José Miguel Farías / 22 de agosto de 2020


 

En las inversiones no existe una fórmula de éxito mágica e inexorable. Sin duda, hay más de una manera de hacer dinero en la Bolsa. La primera, quizá la más conocida, es seguir «el juego de Wall Street»: vigilar las tendencias y tratar de adivinar cuáles compañías superarán las predicciones de ganancias cada trimestre. Con este esquema es bastante factible que un inversionista enfrente una competencia feroz en la búsqueda de beneficios. La otra opción consiste en comprar acciones siguiendo patrones gráficos o persiguiendo empresas de crecimiento. El riesgo es que no surjan compradores que le quiten las acciones de las manos a un precio mayor.

También puede intentarse la compra de acciones baratas sin considerar la calidad del negocio subyacente o, simplemente, comprar compañías maravillosas a precios razonables, y esperar que aumenten sus beneficios durante largos períodos. Sorprendentemente, no hay muchos inversionistas que sigan esta estrategia, a pesar de que la utilizan algunos de los inversores más exitosos del mundo.

¿Por qué es tan importante encontrar negocios que puedan generar grandes beneficios durante muchos años? Para responder esta pregunta hay que pensar en el propósito de una empresa: tomar el dinero de sus inversionistas para producir un retorno atractivo. Las empresas son en realidad grandes máquinas que captan capital, lo invierten y crean más capital (buenos negocios) o producen menos capital del que captaron (malos negocios). Una compañía que genera alto rendimiento durante muchos años compondrá patrimonio de una manera sostenible. Ahora bien, no abundan las empresas que pueden hacer esto, porque un alto rendimiento de capital atrae a competidores.

Algunas compañías son capaces de soportar la implacable embestida de la competencia durante largos períodos. Estas son las máquinas de creación de riqueza que pueden formar la base de una cartera de inversión. Por ejemplo, empresas como Microsoft, Home Depot, Procter & Gamble, Walmart o Apple han enfrentado intensas amenazas competitivas durante muchos años y, sin embargo, siguen siendo extremadamente rentables.

¿Cómo se identifican empresas como estas? La respuesta es buscar características estructurales llamadas ventajas competitivas o «fosos económicos». Así como los fosos alrededor de los castillos medievales mantenían alejados a los ejércitos rivales, los fosos económicos protegen de la competencia los altos rendimientos que logran las mejores empresas del mundo. Si puedes identificar empresas que tienen fosos económicos, y comprar sus acciones a precios razonables, construirás una cartera de buenos negocios que mejorarán enormemente tus posibilidades de éxito en el mercado de valores.

¿Qué es un foso económico y cómo elegir las mejores acciones? Para la mayoría de los inversionistas es de sentido común pagar más por algo que es más duradero. Desde electrodomésticos hasta carros o teléfonos, los artículos que duran más suelen tener precios mayores, porque el costo inicial se compensa con unos años más de uso. El mismo concepto se aplica al mercado de valores. Las empresas duraderas —las que tienen ventajas competitivas— son más valiosas que las propensas a pasar de cien a cero en cuestión de meses, porque nunca tuvieron mucha ventaja sobre su competencia. Esta es la razón principal por la que los fosos económicos son importantes para el inversionista: la empresa con foso es más valiosa que la empresa sin foso.

¿Por qué la identificación de «fosos» debería ser parte esencial del proceso de selección de acciones? Invertir en empresas que cuenten con fosos económicos puede proteger su capital de varias maneras. Por un lado, refuerza la disciplina de su estrategia de inversión: hace menos probable que pague en exceso por una empresa con una ventaja competitiva inestable. Por otro lado, los altos rendimientos del capital siempre se verán compensados con el paso del tiempo. La probabilidad de un deterioro permanente del capital —de perder dinero irrevocablemente—disminuye considerablemente.

Los fosos pueden ayudar a definir un «círculo de competencia». Como ha afirmado en reiteradas ocasiones Warren Buffett: delimitar tu círculo de competencia al invertir conduce a una ventaja sustancial a largo plazo. Sin duda, a la mayoría de los inversionistas les va mejor si limitan sus inversiones a un área que conocen bien, en lugar de «arrojar una red demasiado amplia». En lugar de convertirse en experto en un conjunto de industrias, ¿por qué no convertirse en experto en empresas con ventajas competitivas, independientemente del negocio en el que se encuentren? En este caso, el inversionista reduce un vasto e inviable universo de inversión a uno más pequeño compuesto de empresas de alta calidad que puede entender bien.


José Miguel Farías, gestor de fondos de Arca Asset Management y gerente de Mercado de MasValor Casa de Bolsa, S.A. Twitter: @JMFariasU