¿Otro «momento Yukos»?

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Imagen de jing shi en Pixabay

Mohamed El-Erian propone dos hipótesis para explicar las intervenciones recientes del presidente Xi Jinping en el funcionamiento de algunos sectores de la economía china: 1) el «momento Yukos», una agenda política para someter a grupos que están alcanzando una influencia no deseada por el Partido; o 2) una realineación de la estrategia gubernamental con respecto al papel de los inversionistas extranjeros.

Carlos Jaramillo / 18 de noviembre de 2021


 

En su columna de noviembre en el Financial Times, Mohamed El-Erian, presidente del Queens’ College de la Universidad de Cambridge, trajo a colación el tema de la idoneidad de China como país receptor de inversiones en el mercado accionario. Menciona que al invertir en el mercado chino hay que tomar en cuenta no solo los problemas de cualquier economía, sino también el riesgo asociado a los abruptos cambios de opinión del presidente Xi Jinping sobre el manejo idóneo de un sector de actividad cualquiera.

Las intervenciones recientes del primer mandatario chino en el sector inmobiliario, en los servicios educativos, en las plataformas de pago o en la industria de los videojuegos han causado importantes pérdidas a los accionistas y a los acreedores de compañías en tales industrias, al cambiar súbitamente las premisas sobre las cuales estas empresas habían desarrollado sus modelos de negocios.

El comportamiento del mandatario chino puede explicarse a partir de dos hipótesis excluyentes. La primera se conoce como un «momento Yukos». La segunda es que está ocurriendo una realineación de la posición del gobierno chino frente a los inversionistas occidentales, para tratarlos como los eslabones más débiles de una cadena y, por lo tanto, los primeros en sufrir ante cualquier choque político o económico.

El-Erian recuerda un antecedente muy importante en la historia de las intervenciones de los primeros mandatarios en el funcionamiento de empresas de oferta pública: el llamado «momento Yukos». El presidente Putin expropió la principal empresa petrolera de su país, en un acto que parecía más una venganza personal contra su enemigo político Mijaíl Jodorkovski que un contraataque frente a la oligarquía económica que surgió en Rusia luego de la desintegración de la Unión Soviética.

En un principio los precios de todos los activos financieros rusos sufrieron una importante caída. Pero cuando el mercado entendió que los problemas entre Putin y Jodorkovski no se extenderían al resto de la economía, se recuperaron vigorosamente. La historia de esta expropiación, que comenzó en 2004, terminó diez años después cuando un tribunal internacional obligó al gobierno ruso a indemnizar a los principales accionistas de Yukos, con un pago de 50.000 millones de dólares.

Las intervenciones del presidente Xi han ocasionado un patrón de comportamiento de los precios de los títulos valores afectados que puede describirse en tres fases: 1) caen abruptamente los precios de los títulos valores de las empresas amenazadas, 2) ocurre un efecto de contagio al resto de la economía por la preocupación de que la política pudiera generalizarse y 3) se produce un alza generalizada de los precios de las acciones y los bonos una vez que las intervenciones se reducen tan abruptamente como empezaron.

Los inversionistas en títulos valores chinos se preguntan cuál de las dos hipótesis capta con mayor precisión el plan que tiene en mente el presidente Xi. Si la hipótesis Yukos es la correcta, este es el momento de comprar títulos valores chinos a precios deprimidos. El KraneShares CSI China Internet ETF (KWEB), por ejemplo, se cotiza a un cincuenta por ciento de descuento con respecto a su precio máximo del año 2021.

En el caso de la segunda hipótesis la realineación estratégica del gobierno chino responde no solo a factores políticos internos, sino también a las presiones de los dos grandes partidos políticos estadounidenses, que están de acuerdo en que China es el mayor peligro para el gobierno de su país en las próximas décadas. China necesita depender menos del resto del mundo y para ello necesita fortalecer su mercado interno, apoyándose en su gran red de proveedores y consumidores.

El-Erian no se atreve a decir cuál de las dos hipótesis es la correcta. Pero sí a recomendar mantener títulos valores chinos, aunque con mucha cautela por los «momentos Yukos» que pudieran ocurrir en el futuro.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

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