Los economistas chinos se dividen al definir una estrategia cambiaria: 1) revaluar para reducir fricciones con los socios comerciales y 2) depreciar por temor a una recesión deflacionaria que inhiba el consumo. Para el presidente y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, la política arancelaria puede ser más efectiva que tratar de incidir en su política cambiaria.
Una de las grandes quejas de los socios comerciales de China es el grado de subvaluación del renminbi frente a sus monedas nacionales. De allí que los formadores de opinión en comercio internacional insistan en la necesidad de revalorizar la divisa china para atenuar un superávit comercial sin precedentes.
El Banco Popular de China (PBoC, por sus siglas en inglés), organismo encargado de gestionar el tipo de cambio, permitió durante 2025 una apreciación gradual de su moneda frente al dólar: alcanzó un máximo de 7 yuanes por dólar en diciembre pasado, para ubicarse a principios de enero en 6,99 yuanes. Sin embargo, la rápida caída del dólar el año pasado frente el euro ha abaratado las exportaciones chinas a Europa, lo que ha avivado las tensiones comerciales entre ambas regiones, debido a la pérdida de competitividad de las exportaciones europeas.
Durante su visita a China a comienzos de diciembre de 2025, el presidente francés Emmanuel Macron advirtió de la insostenibilidad de los desequilibrios de la relación comercial entre la Unión Europea y el gigante asiático. El mensaje fue reforzado por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, quien sostiene que los tipos de cambio son respuestas a las realidades de las economías y no subsidios de los gobiernos nacionales.
El renminbi ha caído entre un 15 y un 20 por ciento en términos reales desde 2021.
El renminbi se fortaleció un 4,4 por ciento frente al dólar el año pasado, a pesar de los temores de una devaluación tras los anuncios arancelarios del presidente Donald Trump. Pero, de hecho, el renminbi ha caído entre un 15 y un 20 por ciento en términos reales desde 2021.
Tras la tregua arancelaria entre China y Estados Unidos firmada en octubre de 2025, que tendrá una duración de un año, el PBoC ha realizado un importante esfuerzo para que el renminbi se mantenga dentro de una banda de fluctuación diaria frente al dólar. Se espera que suba sustancialmente en 2026, lo que respaldaría el valor de los activos chinos y mitigaría las críticas internacionales.
Los analistas del banco de inversión Goldman Sachs sostienen que el grado de subvaluación del renminbi es del orden del 25 por ciento, en términos reales, y que podría apreciarse hasta llegar a 6,85 renminbis por dólar a finales de 2026, sin importar que la demanda interna de la economía del gigante asiático apunte a que la divisa se mueva en dirección contraria.
Las discusiones de destacados economistas chinos que trabajan tanto para organismos gubernamentales como para la banca de inversión internacional muestran las complejidades asociadas a la definición de una estrategia cambiaria para el renminbi. Por un lado, están los que abogan por una revaluación de la moneda para reducir fricciones con los socios comerciales al reducir el superávit comercial a niveles más manejables y eventualmente traer capital al mercado de valores, que podría beneficiarse de la revalorización de los activos financieros nacionales.
Desde su primera administración, el presidente Trump ha acusado a los chinos de usar el valor del renminbi como un arma comercial. Hoy este argumento ha pasado a un segundo plano.
Por otro lado, están quienes sostienen que China está atrapada en una recesión deflacionaria y tal escenario implica bajas tasa de interés y tipos de cambio que se deprecian. El temor a la deflación es difícil dejarlo de lado, pues inhibe el consumo en un contexto donde se desea que la población ahorre menos y gaste más para lograr la aspiración del Estado de que el consumo sea el motor de la economía. Un renminbi fuerte no ayuda a lograr ese objetivo.
Definir una estrategia cambiaria para China requiere entender la posición de Estados Unidos. Por primera vez, el superávit comercial de China superó el billón de dólares. Cerró el año 2025 en 1,19 billones de dólares, un 20 por ciento más que en 2024, aunque las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 20 por ciento en medio de la disputa comercial del presidente Trump.
Desde su primera administración, Trump ha acusado a los chinos de usar el valor del renminbi como un arma comercial, en detrimento del sector productivo estadounidense. Hoy este argumento ha pasado a un segundo plano. Tanto el presidente como el secretario del Tesoro, Scott Bessent, piensan que la política arancelaria actual puede ser mucho más efectiva para frenar el avance del gigante asiático que tratar de incidir en su política cambiaria. El tiempo dirá si tienen la razón.
Carlos Jaramillo, vicepresidente ejecutivo del IESA.
Este artículo se publica en alianza con Arca Análisis Económico.
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