«Decidí comer»: entrevista con Ronald Aristimuño (Gastro No-mía)

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Fotografía cortesía de Ronald Aristimuño

Ronald Aristimuño transformó su pasión por la gastronomía y las redes sociales en un negocio exitoso. Para este emprendedor, la credibilidad es un pilar fundamental para ganarse la confianza de la audiencia. Su formación en Mercadeo le permitió posicionar su marca en un sector cada vez más competido.


 

Internet, las redes sociales y, en general, el ecosistema digital han creado una nueva forma de ganarse la vida: ser influencer. Este personaje se caracteriza por haber construido en las plataformas digitales una reputación de autoridad, conocimiento o autenticidad en un tema, sector o nicho muy específicos. También ha logrado congregar una comunidad de seguidores sólida y comprometida. Sobre estos temas conversamos con Ronald Aristimuño, egresado de la maestría en Mercadeo del IESA y alma, vida y corazón de Gastro No-mía, una cuenta en Instagram (@gastro.no.mia) que se dedica a… ya lo saben.

 

Ricardo Vallenilla: Gastro No-mía se ha convertido en una marca muy importante y eso lo has logrado después de 2018. ¿Cómo lo has hecho?

Ronald Aristimuño: En gastronomía, la gente pensaba que solo había las mismas dos o tres opciones para comer y yo, como siempre me han gustado las redes sociales, vi la necesidad de recomendar más sitios. Esta iniciativa comenzó en mi cuenta personal de Instagram, que es @ronaris. Al lugar donde iba hacía una pequeña reseña por las historias. No editaba, todo era muy orgánico. Un día le pedí a una amiga que me hiciera unas plantillas para llenarlas con la información. Estéticamente, me gusta que las cosas queden muy bonitas. Esas plantillas fueron un cambio. Todo esto lo seguía haciendo en mi cuenta de Instagram. Luego vi que la gente comentaba: «No me importa la foto con tu papá», «No me importa si estabas aquí o allá. Quiero comida».

 

El cliente siempre tiene la razón…

Y me fui entusiasmando. Jamás en mi vida pensé que iba a trabajar en el sector gastronómico, porque venía trabajando desde hace muchos años con mi papá, que es economista y trabajaba en el área de finanzas. Un día abrí una cuenta de Instagram, que hoy se llama Gastro No-mía, y ahí empezó todo. Esto es un mundo que, desde hace siete años, es mi empresa.

 

Ya respondiste la primera pregunta: qué es, cómo se construye un influencer gastronómico. Danos unas métricas, unas vanity metrics.

En casi siete años hemos alcanzado 200.000 seguidores. Tenemos una página web con unos números maravillosos. En TikTok también estamos activos: ya casi llegamos a 60.000 seguidores. En TikTok e Instagram las métricas se comportan de maneras muy diferentes. La verdad es que ha sido un trabajo arduo. Gracias, obviamente, al equipo que hemos formado en Gastro No-mía, que ya somos seis personas, se ha logrado todo lo que tenemos y todo lo que vamos a hacer.


«La credibilidad, ser sincero con tu público, ser cercano, son cosas básicas para construir una marca como Gastro No-mía o una marca personal».


 

¿Qué ha sido lo más difícil? ¿Qué es lo más duro? ¿Cuáles son los obstáculos?

Lo más difícil, o lo más retador, es ganarte la confianza de la gente, mantener la credibilidad, porque por la credibilidad es como te empiezan a seguir las personas que confían en ti, porque la comida es algo muy subjetivo. Yo puedo recomendar algo que está buenísimo y tú me puedes decir que estoy loco, que está malísimo. Por eso hablo desde un punto de vista muy personal: «Mira, yo te cuento mi experiencia. Si tú quieres ir, hazlo bajo tu responsabilidad. Si te gustó, maravilloso, y si no te gustó, también». Porque, al final, los gustos son distintos.

Ahí nos dimos cuenta de que no coincidimos en eso, como todo en la vida. Pero creo que la credibilidad, ser sincero con tu público, ser cercano, son cosas básicas para construir una marca como Gastro No-mía o una marca personal. La credibilidad es muy importante; es lo que va a hacer que los clientes te vean y digan: «Esta persona está moviendo gente», «Es un influenciador», «Esta persona está haciendo que la gente vaya a un restaurante», «Esta persona está haciendo que consuman Minalba» y así. Entonces, sin duda, siempre pongo la credibilidad como número uno.


«Las herramientas que aprendí en el IESA fueron primordiales para construir la marca que hoy tenemos».


 

Tu punto de partida era que no había recomendaciones en Caracas y, sin embargo, ahora vemos que hay muchos influencers gastronómicos. ¿Cómo es la competencia entre ustedes?

Si bien, en términos de mercadeo, entré en un «océano azul» [un mercado nuevo, con pocos competidores], hoy es un «océano rojo» [un mercado saturado con muchos competidores]. Entrar en ese momento nos dio la ventaja de construir una marca como la que tenemos hoy; que los mismos clientes que se nos acercaron desde el principio se mantengan con nosotros e incluso que lleguen clientes nuevos.

Sobre la competencia, creo que hay mucho compañerismo entre todos. Cada uno hace contenidos muy distintos y habla desde su punto de vista. Creo que sí tenemos una diferenciación en lo que queremos, que es apuntar más a hacer una guía gastronómica. Más allá de un Instagram en el que te sale un video y te recomienda un restaurante. Con la página web, Gastro-nomia.com, hemos posicionado eso de una manera mucho más seria: que el usuario se meta en la página y consulte dónde quiere comer. Listas como, por ejemplo, dónde comer panquecas, ya las puedes encontrar en la red. Esto ya es una transformación del contenido que se hace en las redes sociales: pasar a la página web y a otras cosas que vienen pronto.

 

Has tocado varios conceptos de mercadeo. ¿Hiciste un plan? ¿Tuviste que definir tu posicionamiento o tu elemento de diferenciación? ¿O eso fue saliendo sobre la marcha?

Ocurrieron las dos cosas. Eso fue inconscientemente. Es decir, ya venía con los conocimientos de la maestría y en la manera como empecé a organizar Gastro No-mía vi que, obviamente, había muchas cosas que aprendí en el IESA. Sin embargo, fue solo después cuando fui consciente de que apliqué esas nociones porque las aprendí en la maestría: «Sí, me acuerdo de esta clase», «Me acuerdo cuando vimos esto», «Mira el posicionamiento», «Cuando tú dices: “Dime tres cuentas de Instagram”… Ah, te refieres al top of mind» y así con distintas cosas como, por ejemplo, cuando te nombraba lo de la prioridad número uno. Las herramientas que aprendí en el IESA fueron primordiales para construir la marca que hoy tenemos.

 

No me respondiste si hiciste un plan o no.

El plan vino y no vino: se hizo, pero después de que estaba consciente de que me iba dedicar a esto fue cuando mi papá me dijo: «¿Trabajas conmigo o vas a comer? ¿Qué vas a hacer?». Y decidí comer.

Fotografía cortesía de Ronald Aristimuño

¿Te comes todo lo que te ofrecen? A veces veo en las publicaciones unas mesas tan opíparas que me digo: «Yo no podría ser influencer gastronómico». Si tengo que comer todo, ruedo.

Siempre probamos. Si hay un plato de pasta que probé antes, son dos bocados y listo. No nos comemos el plato entero, sobre todo cuando hay más de cinco platos y somos dos personas. Lo que hacemos es degustar. Si somos un grupo grande, generalmente no sobra nada en la mesa.

 

¿Es todo en vivo o hay ensayo y prueba? ¿Cómo es eso? ¿Cómo funciona Gastro No-mía?

Para reseñar un restaurante, primero tenemos que probarlo. Ahí no hay cámaras ni nada. Simplemente, somos unos comensales que fuimos a comer. Si nos gustó el restaurante, hablamos con los dueños para ofrecerles una reseña. Ahí sí viene toda la producción: cámaras, videos. La experiencia es ir a grabar lo que nosotros vivimos hace unos días, que nos gustó.


«Con estadísticas y análisis vendrán nuevas oportunidades de negocios».


 

¿Cuáles son los próximos proyectos? Tienes una plataforma con marca, con branding, con planes. ¿Para dónde van ahora?

Hay un producto que nos tiene muy entusiasmados. Una de las cosas que aprendimos en la maestría es que en Venezuela no existe, en el sector gastronómico y de restaurantes, el servicio de mystery shopper [un profesional que se hace pasar por cliente para evaluar la calidad de un producto o servicio]. Vamos a apuntar para allá. Ese servicio se empezó a ofrecer. Ya tenemos un par de restaurantes donde hemos hecho la prueba y nos ha encantado, sobre todo la respuesta de los restaurantes cuando le entregamos el informe que elaboramos después de la visita. Obviamente, yo no soy evaluador, porque ya la gente me conoce.

 

Qué bueno que brinden servicio de mystery shopper a restaurantes. Eso es muy bueno para medir calidad de servicio, calidad de los alimentos…

Al final, esto va a arrojar muchas estadísticas cuando se tenga un gran pool de restaurantes. Podremos decir: «En el ochenta por ciento de los restaurantes de Caracas la principal falla es esto o la gran ventaja es esta». Con estadísticas y análisis vendrán nuevas oportunidades de negocios.


Ricardo Vallenilla, profesor del IESA.

Nota: la entrevista original fue editada para hacerla más clara y concisa.

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