Futuros perpetuos: otra cara de la innovación financiera

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Beatriz Cattel / Unsplash

En mayo de 2026, el Gobierno de Estados Unidos autorizó la comercialización de contratos a futuros perpetuos, que permiten apostar al alza o a la baja del precio de un criptoactivo sin fecha fija de liquidación o vencimiento y apalancar hasta cincuenta veces el monto del colateral requerido para abrir un contrato. Como cualquier innovación financiera, resuelven problemas, pero pueden crear riesgos sistémicos.


 

El apalancamiento financiero es, sin duda, uno de los conceptos más seductores de las finanzas tanto empresariales como personales. Tomar recursos prestados de terceros mediante algún vehículo de deuda e invertirlos en alguna aventura económica, para obtener como parte del beneficio la diferencia entre el rendimiento de la inversión y el costo del financiamiento es algo, definitivamente, muy atractivo.

Las empresas tienen bastante claros los aspectos positivos y negativos de apalancarse financieramente; al fin y al cabo, ello va implícito en la cultura de hacer negocios. Pero no siempre es el caso de las personas naturales; en especial, las que carecen de formación en asuntos financieros. Por ello suele ocurrir que algunos inversionistas, sobre todo los novatos, se endeuden para obtener mayores beneficios, sin tomar en cuenta los peligros de las transacciones que ejecutan apoyándose en la deuda.

En mayo de 2026, la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC, por sus siglas en inglés) autorizó la comercialización de los llamados contratos a futuros perpetuos (PERP), que permiten apostar al alza o a la baja del precio de un criptoactivo. A diferencia de los contratos de futuros tradicionales, los PERP no tienen una fecha fija de liquidación o vencimiento —una posición puede mantenerse indefinidamente siempre que el operador aporte el margen suficiente— y permiten apalancar hasta cincuenta veces el monto del colateral requerido para abrir un contrato.

Los PERP fueron conceptualizados por Robert Shiller, profesor de la Universidad Yale, a principios de la década de 1990. Pero no fue sino hasta el año 2016 cuando BitMex, una plataforma de comercio de derivados y de intercambio de criptomonedas, los popularizó aprovechando el auge de los criptoactivos. En la actualidad existen PERP sobre el precio del petróleo y hasta sobre el valor de empresas privadas antes de su salida a bolsa.

A partir de su aprobación por la CFTC, estos contratos se han vuelto muy populares entre los pequeños inversionistas. Se negocian las 24 horas del día, todos los días del año, y permiten realizar grandes apuestas con una inversión inicial mínima.

Los directivos de la CFTC sostienen que la aprobación de los PERP forma parte de la estrategia de innovación financiera del Gobierno de Trump. Quienes se oponen al acceso de los pequeños inversionistas a estos contratos argumentan que estas iniciativas exponen a este grupo, con escaso conocimiento de los PERP, a pérdidas durante los episodios de alta volatilidad de los mercados financieros.


Los contratos a futuros perpetuos se han vuelto muy populares entre los pequeños inversionistas.


Es un hecho que los futuros perpetuos han experimentado un auge de popularidad en Estados Unidos. Kalshi, una de las primeras empresas que los introdujo, informó que estos derivados produjeron un volumen de negociación de mil millones de dólares en menos de una semana tras su lanzamiento. Según Bank of America, el volumen de negociación de estos contratos perpetuos de criptomonedas alcanzó noventa billones de dólares el año pasado, frente a los aproximadamente treinta billones registrados en 2023. Las transacciones previas a 2026 se realizaron en plataformas internacionales.

Todavía hay mucha tela por cortar. Hay presiones para que comiencen a emitirse PERP sobre sobre acciones que cotizan en bolsa, pero la aprobación de nuevos productos dependerá de algunos consensos que los organismos regulatorios no han terminado de alcanzar.

Ha suscitado especial polémica la decisión tomada por el regulador, en mayo, de clasificar los contratos perpetuos de criptomonedas como futuros en lugar de derivados que permiten a dos partes intercambiar flujos de caja referenciados a distintos activos (swaps). Los contratos de futuros están sujetos a una regulación menos estricta que los swaps y gozan de un tratamiento fiscal más favorable, así como requisitos de colaterales menos exigentes que facilitan el apalancamiento de los clientes.

Como los PERP funcionan continuamente a lo largo del año y manejan volúmenes de transacciones nada despreciables, empiezan a producir información sobre la formación de precios en momentos en que los mercados tradicionales permanecen cerrados, como ocurre los domingos en la noche en Estados Unidos, cuando algunos actores, debido a la diferencia de horarios, comienzan a operar en los mercados de valores y materias primas de Asia. Debido a la manera como están diseñados los PERP, a esas horas podrían ocurrir ventas masivas de títulos en respuesta a algún acontecimiento inesperado, y se requieren mecanismos institucionales para evitar brotes descontrolados de volatilidad de precios.


Los PERP producen información sobre la formación de precios en momentos en que los mercados tradicionales permanecen cerrados.


La negociación continua de PERP tiene también sus retos. En los mercados tradicionales, los inversionistas que sufren pérdidas reciben un requerimiento urgente de margen (margin call) para aportar efectivo o garantías adicionales antes de un plazo determinado y así evitar la liquidación de sus posiciones. Los operadores de contratos perpetuos enfrentan riesgos distintos: las posiciones perdedoras se liquidan de inmediato cuando caen por debajo de un determinado umbral, mientras que las operaciones ganadoras pueden sufrir una «reducción automática del apalancamiento» como medida de último recurso para evitar la insolvencia de las plataformas de intercambio de criptomonedas durante las crisis.

Sin los retrasos que implican los ajustes de margen, el cierre repentino de posiciones puede arrojar un mayor volumen de venta de activos en un mercado a la baja, lo que hundiría aún más los precios y causaría nuevas liquidaciones. Más de 1,5 millones de operadores de criptomonedas sufrieron liquidaciones en las 24 horas posteriores a la amenaza de Donald Trump, el 10 de octubre de 2025, de imponer nuevos aranceles a China, lo que causó un desplome de cerca del 10 por ciento en el precio del bitcóin. El mercado mundial de criptomonedas perdió 1,2 billones de dólares (el 25 por ciento de su valor) durante las seis semanas siguientes.

Surgen nuevos productos, pero también nuevas complicaciones. Esa es la cara menos amable de la innovación financiera.


Carlos Jaramillo, vicepresidente ejecutivo del IESA

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