La empresa de servicios médicos Venemergencia cumplió veinte años. Para celebrarlos, organizó un foro para repasar su historia y poner la mirada en el horizonte de su crecimiento. En el foro también se reflexionó sobre la crisis estructural del sistema de salud y el aporte del sector privado para superarla. Esa crisis requiere una estrategia que combine recursos, tecnología, habilidades gerenciales y, especialmente, nuevas políticas públicas.
El sector público de salud en Venezuela se encuentra en terapia intensiva. Requiere no solo una reestructuración integral, con una inversión sustancial de recursos financieros, sino también una colaboración efectiva entre el Estado y el sector privado.
El objetivo es rescatar la infraestructura física y el equipamiento para reorganizar y enrumbar al deprimido y colapsado modelo actual. Pero esta es apenas la punta del iceberg de lo que está por venir. Los nuevos tiempos requerirán el trabajo mancomunado de todos los actores; en especial, de los gremios empresariales.
Esta es la tesis del presidente del IESA, Gustavo Roosen, planteada en el foro «Ser empresario en Venezuela: pasado, presente y futuro», organizado para celebrar los veinte años de la empresa de servicios médicos Venemergencia. El foro, moderado por Nunzia Auletta, directora académica del IESA, fue el espacio apropiado para abrir el debate sobre el diseño de los nuevos derroteros para que Venezuela supere un cuarto de siglo de retroceso e inactividad.
En el sistema de salud faltaba un servicio de atención de urgencias que resolviera los casos más sencillos.
En el foro se presentó el libro Venemergencia: 20 años de un sistema de salud disruptivo y con impacto social, que cuenta la historia de esta empresa, escrito por Rafael Arráiz Lucca y Guadalupe Burelli. El libro describe una empresa creada en medio de la adversidad por dos jóvenes médicos, que ha marcado un hito en la asistencia de salud primaria y la atención de emergencias con un agudo ojo gerencial y social.
Roosen insiste en que el sector privado debe mover los hilos de la cruceta para que se hagan los cambios. Recuerda que Luis Ugalde, exrector de la Universidad Católica Andrés Bello, coordinó un grupo de veintitrés expertos en educación para diseñar una reforma integral del sector, que se plasmó en el libro Educación para transformar al país (Centro de Reflexión y Planificación Educativa y Universidad Católica Andrés Bello, 2012), en el que se fijan prioridades y se proponen alternativas para mejorar la cobertura y la calidad de la educación en el país, con la participación tanto del Estado como del sector privado.
«Yo no sé si en el sector salud existe lo mismo. Mi presunción es que no», afirmó Roosen, que considera que la salud requiere una reforma para rescatar los servicios y garantizar una cobertura con calidad para todos los venezolanos. «Entre noviembre de 2021 y septiembre de 2022, el IESA implementó un programa de formación en Salud Pública. Se ofrecieron cincuenta cupos y tuvimos 1800 postulaciones. En nuestra maestría en Gerencia Pública hay muchos médicos. Estos números demuestran que hay disposición y capacidades para realizar reformas a fondo del sector de la salud», dijo Roosen. «El IESA está más que a la orden para servir como puente sin intereses específicos, para apoyar la reestructuración integral del sector», concluyó.
«La salud no es un asunto público o privado. Es un asunto universal».
El eslabón que faltaba
Venemergencia es una empresa prestadora de servicios de salud primaria mediante un modelo innovador, que centra su esfuerzo en atender casos cuya gravedad no amerita trasladar los pacientes a centros asistenciales.
Andrés Simón González Silén —médico y socio fundador de Venemergencia junto con el también médico Luis Enrique Velázquez Díaz— recordó que la empresa, creada en 2004, partió de la identificación de una necesidad, consecuencia a su vez de una anomalía: los servicios de emergencia de los centros asistenciales públicos y privados colapsaban porque, en buena medida, recibían pacientes con problemas que podían resolverse con atención primaria domiciliaria. «Una señora que llegaba con un dolor de cabeza a un hospital o una clínica tenía que esperar porque había que atender primero emergencias más graves. Después de nueve horas se le decía que el dolor de cabeza no la iba a matar y se le daba de alta. Esa señora perdía calidad de vida», relató González Silén.
Faltaba un eslabón en el sistema: un servicio de atención de urgencias que resolviera los casos más sencillos y estabilizara a los pacientes que se hubieran trasladado a una unidad de emergencia. En este sistema todas las partes ganan: el paciente, porque recibe atención oportuna y eficiente; el centro de atención, porque descongestiona los servicios de emergencias; y, por supuesto, el prestador del servicio de atención primaria. «Parte de nuestro éxito es que identificamos lo que la gente necesita y no lo que queremos hacer. Nuestro sueño era ser médicos y atender un paciente a la vez. Poco a poco nos dimos cuenta de que la medicina no es solo atender enfermedades, sino también al sistema de salud», explicó González Silén.

Gerencia para reconstruir el sistema de salud
Un elemento clave de esta experiencia fue la conciencia temprana de González Silén y Velázquez Díaz acerca de la necesidad de tener herramientas tecnológicas y formación gerencial, no solo para gestionar el servicio, sino también para organizar y hacer crecer la empresa.
En 2008, González Silén se inscribió en el IESA para cursar la maestría en Administración de Empresas, con la convicción, que aún mantiene, de que uno de los problemas de los servicios de salud venezolanos son sus ineficientes sistemas de gestión. Por su parte, Velázquez Díaz se especializó en Medicina Interna. «Con la especialización de Luis teníamos el área médica cubierta», aclara González Silén.
El objetivo de Venemergencia es crear un sistema integrado y colaborativo que optimice las capacidades existentes en los sectores público y privado, no solo en materia médico-asistencial, sino también en el área previsional. De allí que Venemergencia se haya aliado con el sector asegurador en una fórmula que reduce los costos de atención al tiempo que ofrece a los pacientes «una experiencia espectacular». «Teníamos muy claro que el problema era el sistema, pero venderle servicios al Estado o a los particulares era algo impensable», dijo González Silén.
El médico y empresario señaló que, con la mitad de la población mundial sin acceso a un sistema de salud de calidad, el horizonte de oportunidades es inabarcable. De allí que considere necesario diseñar una estrategia integral de rescate que incluya a los sectores público y privado en una indispensable coordinación estratégica y operativa. «La salud no es un asunto público o privado. Es un asunto universal», afirmó.
«Nuestro objetivo es atender a todo el país, y es imposible hacer cosas extraordinarias solos».
La empresa privada y los servicios públicos
Para Rafael Arráiz Lucca, la reestructuración del sector de la salud en Venezuela no es un asunto que compete solamente al sector público. También requiere la intervención del capital privado, que puede aportar una cultura de eficiencia, aparte de inversiones.
Arráiz Lucca define a Venemergencia como una empresa privada que presta un servicio público, en este caso de asistencia primaria, que es la base de la pirámide de los servicios de salud. La experiencia de Venemergencia permite diseñar un modelo integral para mejorar la cobertura de los servicios de salud con eficiencia de costos.
Señaló, además, los méritos de Venemergencia como empresa privada que creció en un ambiente hostil. «En un país en el que no hay crédito, podemos imaginar lo difícil que es desarrollar una empresa. En este sentido, quienes están al frente de Venemergencia lo han resuelto exitosamente. Esto demuestra que en situaciones adversas hay gente que encuentra rendijas donde meterse». Para el historiador, el empresariado debe organizarse no solo para cumplir su papel en el crecimiento de la economía, sino también para participar activamente en la solución de la crisis social, uno de cuyos vértices es la deficiencia estructural de los servicios de salud.

Alianzas con visión a largo plazo
«Aliados es la palabra que creo más hemos usado en los últimos años. Nuestra red se ha hecho más fuerte a medida que han aumentado nuestros puntos de conexión. Y no necesariamente pensando solo en el corto plazo», afirmó González Silén.
Como ejemplo de esta visión a largo plazo se refirió a la Fundación Venemergencia, creada en 2010, que ha ofrecido un diplomado para formar paramédicos en alianza con las universidades Simón Bolívar y Católica Andrés Bello, avalado por la Academia Nacional de Medicina. «¿Cómo podía esa fundación ayudar a Venemergencia hace quince años? Hoy se ven los resultados: somos la empresa de salud que emplea más médicos y más paramédicos en todo el país. Somos una empresa que tiene la confianza del personal de salud».
Venemergencia ha venido también construyendo puentes con el sector público. «Siempre hemos pensado que Venemergencia es una política pública aplicada en el sector privado», explica González Silén. En los hospitales del Seguro Social, Venemergencia ejecuta un programa de actualización académica de los médicos que cursan posgrados. «Esos médicos no son nuestros empleados. Y la gente se pregunta: “En vez de enfocarse en la rentabilidad, ¿por qué hacen esas alianzas?”. La respuesta es que nuestro objetivo es atender a todo el país, y es imposible hacer cosas extraordinarias solos».
Nunzia Auletta destacó que Venemergencia es un ejemplo del tipo de organizaciones en las que se intersectan la empresa privada y la iniciativa social. «En el IESA ofrecemos una materia llamada Empresa, Estado y sociedad que destaca las relaciones entre estos tres sectores y los resultados positivos que pueden surgir cuando colaboran entre ellos».
El sector salud necesita una reforma completa que incluya herramientas de gerencia y desarrollos tecnológicos eficientes.
Los costos como elemento prioritario en el proceso
Para González Silén, un tema clave del sistema de salud es el de sus elevados costos y los servicios de atención primaria tienen un impacto muy importante en ellos. De allí la pertinencia de una red de centros de atención primaria de salud que gestione eficazmente la demanda de esos servicios y canalice a los pacientes según su condición.
El sector salud necesita una reforma completa que incluya herramientas de gerencia y desarrollos tecnológicos eficientes que garanticen una atención adecuada a los pacientes en todos los eslabones de la cadena. Pero también necesita una gestión financiera que permita no solo cubrir costos, sino también producir rentabilidad para que el sistema crezca de manera sostenida en la medida en que la demanda lo requiera.
De la supervivencia a la competitividad
Para Nunzia Auletta, las empresas en Venezuela deben pasar de una actitud de supervivencia a otra en la que prevalezcan las consideraciones de competitividad, innovación, reinvención y productividad. En este sentido, González Silén resaltó: «Hoy es el momento de pensar en grande y sin miedo. Las empresas gozamos hoy de la confianza de la sociedad, algo que tenemos que aprovechar».
Puso como ejemplo los diecisiete centros de urgencias creados por Venemergencia en varias ciudades del país. «No pensamos en pequeño. Nos preguntamos: “¿A quién benefician esos centros? Al mercado interno, a las empresas de seguros, a las comunidades”. Por lo tanto, hay que tener un sistema nacional de urgencias». Ante la ambición de operar en todo el país, Venemergencia encontró una solución: «La respuesta que conseguimos para crecer fue inverosímil: aliarnos con clínicas establecidas. Nosotros, que a primera vista les estábamos quitando mercado, vimos que el asunto no era competir, sino reorganizar el sistema de salud para que funcionara mejor».
«La gente ignora lo que hacen los empresarios, que es muy importante».
La importancia de los empresarios
Arráiz invitó a los empresarios a divulgar lo que hacen y así defender su papel en la sociedad. «Durante mucho tiempo, los empresarios prefirieron “pasar agachados”, no solo en estos últimos veintiséis años, sino también antes. Creían que era preferible no decir lo que hacían, pensando que así protegían sus empresas. El resultado es que la gente ignora lo que hacen los empresarios, que es muy importante».
Gustavo Roosen, por su parte, afirmó que es necesario convertir al sector empresarial venezolano «de reactivo en proactivo». Para que esto ocurra, se necesitan cuatro condiciones: Estado de derecho, banco central independiente, plan macroeconómico estable y refinanciamiento de la deuda pública. «Sin estos elementos, los avances van a ser principalmente en las áreas de explotación del subsuelo».
Para cerrar el foro, Nunzia Auletta se refirió a la investigación que desde hace años realiza el IESA sobre iniciativa empresarial en Venezuela. Resaltó la aparición durante la pandemia de un nuevo tipo de emprendedor al que denomina «emprendedor social digital», cuyas iniciativas privadas utilizan plataformas tecnológicas para ofrecer servicios públicos. «Es un nuevo tipo de emprendedor que no solo crece, sino también ofrece a otros emprendedores mentoría, presencia, formación e, incluso, capital de inversión».
Érika Hidalgo López, periodista
Virgilio Armas, editor asociado de Debates IESA







