Bill Gross: adiós al titán de la renta fija

146
Fotografía: Captura de Youtube.

El rey del mercado de bonos anuncia su retiro. El fundador de la mayor empresa administradora de fondos de renta fija del mundo deja a esta industria la ambición de manejar recursos de terceros a gran escala y un gran ejemplo de cómo el carisma de un individuo puede ser vital para potenciar un sector.

Carlos Jaramillo / 14 de febrero de 2019


 

El 4 de febrero Bill Gross anunció su retiro profesional. Gross, considerado hasta hace pocos años el rey del mercado de bonos, fue miembro fundador en 1971 de Pacific Investment Management Company, LCC (Pimco) la mayor empresa administradora de fondos de renta fija del mundo.

La vida empresarial de Bill Gross es una novela con final triste. Hasta mediados de 2013 su liderazgo era indiscutible, los resultados de su gestión impresionantes y sus reportes mensuales a sus clientes, cargados de humor y mensajes contundentes, eran esperados y comentados por todos los interesados en la evolución del mercado de renta fija tanto en Estados Unidos como en la eurozona y Japón.

El deterioro profesional de Gross comenzó cuando, a principios de esta década, llegó a la conclusión de que las tasas de interés de los treasuries habían llegado a su mínimo histórico y, en consecuencia, redujo su exposición a estos papeles. Para su mala fortuna, los rendimientos siguieron cayendo, y los fondos administrados por Pimco rindieron menos que los de sus principales competidores (los precios de los bonos se mueven en sentido inverso a sus retornos).

El deficiente desempeño de su cartera de inversión, unido a un carácter explosivo, exacerbado por la presión de incumplir las expectativas de clientes y accionistas, causó un enfrentamiento entre Gross y buena parte de sus pares y subordinados. Mohamed El-Erian, director principal de la empresa y profesional de enorme prestigio en la industria de la banca de inversión, abandonó Pimco debido a sus desacuerdos con Gross.

Algunos inversionistas institucionales comenzaron a retirar sus fondos y la empresa, que en el año 2012 manejaba dos billones de dólares en activos, comenzó a sufrir una sangría que no se detuvo ni siquiera cuando Gross renunció para evitar un «golpe de Estado» de los gerentes de inversión de la empresa, que se negaban a seguir trabajando con él. En la actualidad Pimco maneja 1,6 billones de dólares.

Las relaciones entre Gross y sus empleadores no mejoraron después de su renuncia, y para cobrar la bonificación que le correspondía por el último trimestre trabajado tuvo que demandarles. En 2017 recibió una compensación de 81 millones de dólares, y la promesa de que uno de los salones de la empresa sería bautizado en su honor, tal como se había hecho con otros miembros fundadores.

La vida de Gross después de Pimco no fue sencilla. Su ambición era repetir a los setenta años parte de sus glorias pasadas. Por ello aceptó la oferta de la empresa Janus Capital (JC), que suponía que con él arribarían su habilidad financiera y el dinero de quienes habían sido sus clientes institucionales por años. Las cosas no funcionaron exactamente de esa manera. El desempeño de su fondo de inversión en JC, durante sus cuatro años de vida, fue bastante mediocre y dio pie para pensar que Pimco tuvo mucho tino al presionarlo para que se fuera.

En su mejor momento en JC llegó a manejar 2.200 millones de dólares, de los cuales 700 millones eran parte de su patrimonio personal. Al momento de su salida, el fondo manejaba 950 millones. El retiro de Gross se parecerá mucho a los de algunos gerentes de fondos de cobertura: seguirá manejando exclusivamente su fortuna, parte de la cual pasará, a su muerte, a fundaciones que creó para capitalizar sus intereses filantrópicos.

¿Qué le deja Bill Gross a la industria del manejo de renta fija? La ambición de manejar recursos de terceros a gran escala, el desarrollo de una institución que ha sido referente para otros cientos que hoy compiten en el negocio de la renta fija y un gran ejemplo de cómo el carisma de un individuo puede ser vital para potenciar un sector de actividad.

También deja algunas ideas sobre las cuales reflexionar. La primera es el peligro que se corre cuando una organización se apalanca en un líder carismático que eventualmente se sale de control. La segunda es que detrás de un individuo exitoso siempre hay un equipo que hace posible que el líder logre un excelente desempeño. Esto lo han demostrado los sucesores de Gross que —luego de su partida y con algunas dificultades— han logrado remontar la senda del crecimiento, aunque todavía no han llegado a los volúmenes de activos que tenían bajo custodia en 2012.

Muchos de los que tuvimos la suerte de leer sus reportes mensuales durante años le recordaremos como un pensador agudo, con una enorme capacidad para identificar ejemplos de la vida cotidiana y vincularlos con los movimientos de la economía. Suerte, Bill Gross, y gracias por tan buenos momentos de lectura y reflexión.


Carlos Jaramillo, profesor del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

Suscríbase al boletín de novedades aquí.