Burocracia y barreras financieras: los desafíos de tres emprendedores venezolanos en el exterior

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Foto de Kevin Keith en Unsplash

Tres egresados del IESA cuentan sus historias empresariales fuera de Venezuela y los desafíos y obstáculos que superaron para lograr el éxito sin desprenderse de sus raíces.


 

Tres venezolanos engrosan las estadísticas de la emigración y cuentan las historias de sus exitosas empresas. Son iniciativas basadas en la venezolanidad, que los define y que les abrió camino en medio de la incertidumbre de empacar maletas y dejar una vida atrás.

El IESA y su iniciativa Conectando Experiencias rescata y transmite las vivencias de tres egresados. Sin mezquindades, Carla de Oliveira Santos, Fernando Amaral y Ramón Castillo ponen a disposición de todos las valiosas herramientas atesoradas durante la puesta en marcha de sus negocios.

Desde Madrid, Carla de Oliveira Santos narra con detalles el nacimiento de su Cerveza Caraqueña y su Sangría Perquez. Estaba clara, desde el comienzo, que su público objetivo era venezolano y que explotar esa emocionalidad era la clave.

Somos una empresa dedicada al desarrollo de marcas y productos de bebida –dice Carla de Oliveira Santos–, y hemos querido desarrollar productos para el consumidor venezolano; para esa diáspora venezolana que está buscando productos que le acompañen en estos nuevos caminos, pero sin alejarla de sus raíces y de los sabores a los que está acostumbrada.

Desde Buenos Aires, Ramón Castillo Villavicencio cuenta que su empresa, Castillos del Sur, nace como una propuesta para venezolanos, que suman cerca de 200.000 en Argentina, con el propósito de estandarizar precio y calidad. Producía premezclas para elaborar cachapas, tequeños y empanadas de maíz, que solo requieren agua y unos pocos minutos para la obtención del producto final. Pero el producto caló entre los argentinos, y el mayor consumo permitió escalar a una segunda fase del proyecto: «Estamos dando ya los segundos pasos. Montamos una tienda para mostrar el potencial de las premezclas y ahora ofrecemos el producto congelado y elaborado para consumo inmediato».

Desde México, Fernando Amaral cuenta que ha sido un emprendedor permanente e inagotable. Tiene cerca de 34 años en el ruedo empresarial y dos de sus grandes empresas son Soluciones Láser y Sybven, que aún operan en Venezuela. Hace cuatro años emigró y, paradójicamente, le surgieron posibilidades de negocios en Venezuela. Desde México dirige una cadena de farmacias llamada FarmaGo, inspirada en las necesidades de los venezolanos y en un mercado relativamente pequeño de cadenas farmacéuticas familiares, de acuerdo con su diagnóstico del entorno venezolano.

Con mis socios en Venezuela, todos exalumnos del IESA, de entre 34 y 27 años, vimos la oportunidad de montar una cadena de farmacias, donde fuéramos innovadores en el uso de la tecnología –afirma Fernando Amaral–, y viendo que en Venezuela había esta gran necesidad apostamos y estamos montando la cadena FarmaGo. En un año hemos abierto catorce farmacias, y estamos apalancados totalmente en lo que es el manejo de data, en tenerla al día, saber cuánto se está vendiendo, dónde se está vendiendo, hacer pruebas de calor, dónde se mueve la gente. Eso es lo que queremos, innovar, y es lo que estamos haciendo.

 

Comienza la carrera

El proyecto de negocio de las bebidas de Carla Oliveira Santos comienza, aproximadamente, hace dos años en Costa Rica, de la mano de unos empresarios con años de experiencia en el área de alimentos y bebidas. Basados en los gustos del gentilicio venezolano, comienzan el desarrollo de su cartera de productos:

Se da inicio a la búsqueda de los fabricantes que te desarrollen la formulación que tú estás buscando –afirma de Oliveira Santos–. Y es así como este grupo de venezolanos recientes en Costa Rica llega a España, donde dieron con los proveedores y los aliados estratégicos que apoyaban y se interesaron por el proyecto. Éramos compañeros de trabajo hace muchos años en Mavesa. Ellos vieron en Costa Rica su oportunidad de mercado y estaba claro que también existía aquí en España. Decidimos asociarnos y desarrollar el proyecto en conjunto, de forma que nosotros pudiéramos abarcar desde aquí desde España el mercado europeo y ellos pudieran continuar desde Costa Rica para desarrollar Latinoamérica.

La Cerveza Caraqueña y la Sangría Perquez se expenden en cincuenta puntos de venta en Madrid, y se espera ampliar la distribución en 2024, debido a la enorme receptividad que las bebidas han mostrado en el mercado madrileño.

 

Burocracia: el mayor desafío

Según estos emprendedores, uno de los mayores desafíos para la constitución de sus empresas ha sido sortear las alcabalas burocráticas. Como explica de Oliveira:

Nosotros empezamos a ver claro que queríamos asociarnos, y que queríamos desarrollar el proyecto en conjunto, en primavera. Ya en mayo lo teníamos bastante claro. Pero tienes que pasar por un largo proceso. Por ejemplo, uno de los socios no reside en España. Entonces tienes que sacar documentación para esta persona aquí. Luego ahora constituir la empresa, hay que registrarla, y un enorme etcétera. Son muchos pasos burocráticos que hacen lento el proceso, y son tiempos que no se pueden acelerar.

Ramón Castillo concuerda con de Oliveira, y narra que la primera fase de la formulación de los productos fue relativamente sencilla, porque existen en el país una gran variedad de productos nacionales e importados. «Pero la permisología y los registros, a pesar de que son muy sencillos, son muy burocráticos. Solicitar un permiso de habilitación del local puede tardar tres a cuatro meses, estando encima del proceso; o sea que, fácilmente, te pudiera llevar un año si te relajas».

Para Fernando Amaral su experiencia, a diferencia de las de Castillo y de Oliveira, fue que llevó sus conocimientos para emprender fuera de Venezuela y se fue del país, pero terminó emprendiendo en Venezuela.

Es una experiencia compleja –sostiene Amaral–. En Venezuela el tema más difícil que tenemos es lo vulnerable que somos ante la ley, ante la justicia del país. Pero sigue siendo nuestra oportunidad de negocio. Y otra cosa: la gente sigue comiendo y comprando medicinas. Es más, la demanda es cada día mayor.

Para este empresario, la posibilidad de armar negocios, hoy, amparados en el trabajo remoto, alivia las cosas. «Hoy puedes manejar muchos negocios remotos con internet y telefonía. La tecnología te permite montar empresas desde otros países, en el caso nuestro de Venezuela», dice Amaral.

 

La barrera financiera

El financiamiento es un factor que resuena de principio a fin en los negocios. Cada rubro elegido y sus objetivos finales determinarán el apalancamiento requerido, de dónde vendrá y si es realmente necesario.

Los tres empresarios enfrentan mercados maduros, con vitalidad y con una enorme competencia. Amaral, quien no ha advertido aún oportunidades de negocios en México, asegura que es un mercado extremadamente grande, donde todos los negocios están muy bien establecidos, porque han tenido tiempo de crecer, «y donde la barrera de entrada para competir contra negocios tan estables y grandes es tener un capital realmente intensivo. Eso no es fácil de conseguir ahorita, y más en un negocio tradicional. Esa ha sido la barrera que no hemos podido saltar fácilmente».

Carla de Oliveira Santos comparte la tesis de Amaral. En España se convive con el mismo fenómeno. Hay una barrera de entrada potente que enfrenta a los emprendedores a mercados estables y maduros, con mucho conocimiento de marca: se requieren capitales importantes.

Entonces este segmento de los venezolanos, que está menos atendido, que conoces porque eres parte de ese mercado, nos ha permitido saber cómo llegar, movernos dentro de esos canales comerciales, sin requerir grandes inversiones –sostiene de Oliveira–. Pero, efectivamente, a medida que la empresa crezca va a ser necesario llevar a cabo procesos de financiación.

En Argentina, Ramón Castillo ha sorteado el financiamiento apalancado en el capital familiar. Sin embargo, sus productos ya tienen en la mira destinos como Uruguay, Chile y Estados Unidos, debido al interés que ha despertado su penetración en el mercado argentino. Esta etapa, a decir de Castillo, va a implicar fondeo para invertir en la ampliación de la capacidad instalada. «Y eso es el reto y la meta para 2024».

Las historias de estos emprendedores, que en el papel quedan cortas, sirven de herramientas y de motivación para todos aquellos que tienen en la mira armar sus empresas. De hecho, mediante estos foros, el IESA intenta crear espacios donde los protagonistas de las historias revelen en detalles sus experiencias, desde la concepción misma del proyecto, como un capital clave de conocimientos.


Érika Hidalgo López, periodista.