Consejos para controlar sus emociones y su cartera en medio de una crisis

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Fotografía: Greg Nunes.

La incertidumbre puede llevar a muchos inversionistas a seguir a sus pares, sin adherirse a un plan estratégico de inversión. Lo recomendable es evaluar la compra de empresas que ofrezcan un margen de seguridad atractivo en negocios de excelente calidad que se venden a descuento.

José Miguel Farías / 1 de agosto de 2020


 

La leyenda del mundo de la inversión, Howard Marks, ha afirmado que invertir consiste en prever el futuro. Como nadie puede tener certeza de lo que ocurrirá, el riesgo es algo inescapable. Por lo tanto, el riesgo y el control de las emociones que de él se derivan constituyen un elemento clave, quizá esencial, al invertir.

Piense por un momento en los inversionistas a quienes se reconoce haber realizado un trabajo excepcional, tales como Warren Buffett, Peter Lynch y Julian Robertson. Sus trayectorias son excepcionales por la consistencia de sus resultados durante décadas en las que, por supuesto, han atravesado periodos de crisis y mucha volatilidad. Estos grandes inversionistas han podido tener un año malo o tal vez dos. Pero, por lo general, han sabido gestionar adecuadamente riesgos y retornos, sin dejar que las emociones les pasaran facturas; sobre todo, han sabido aprovechar los momentos de irracionalidad en los mercados para tomar posiciones en empresas infravaloradas que terminaron siendo pilares en sus carteras y estrategias de inversión.

 

Vaivenes emocionales: grandes enemigos de los inversionistas

Cuando los precios de las acciones caen aceleradamente y su cartera pierde valor continuamente, resulta prácticamente imposible mantener la calma. El flujo de noticias negativas, los datos económicos a la baja y el pesimismo entre los inversionistas pueden hacer este objetivo aún más difícil de lograr. Es incluso más complicado comprar acciones en mercados bajistas. Muchos inversionistas suelen preocuparse por el impacto a largo plazo en su situación financiera de una caída del mercado. Esta actitud, lamentablemente, puede hacer que pospongan inversiones en empresas sólidas que ofrecen amplios márgenes de seguridad.

La aversión al riesgo es un ingrediente esencial de los mercados denominados «racionales», y la posición en la que se encuentre el péndulo con respecto a este aspecto es particularmente importante. Una inadecuada aversión al riesgo contribuye a que ocurran excesos en el mercado y se formen burbujas con su posterior estallido. Es una simplificación, quizá excesiva, pero no muy grave, decir que la característica inevitable de las burbujas es la escasez de aversión al riesgo. En las crisis, los inversionistas sienten pánico y la excesiva aversión al riesgo les impide invertir, incluso cuando los precios recogen expectativas pesimistas y las valoraciones son absurdamente bajas.

 

Mentalidad de manada: el sesgo cognitivo más dañino

Los inversionistas incapaces de mantenerse disciplinados en medio de una caída del mercado pueden buscar consuelo en sus pares. Por ejemplo, podrían estar preocupados por las perspectivas de la economía y el impacto que las noticias negativas tendrían en la bolsa. Esto podría llevarlos a seguir las acciones del resto de inversionistas; en muchos casos, evitar comprar acciones hasta que las perspectivas de la economía empiecen a mejorar. Cuando esto ocurre, eventualmente, suele ser muy tarde. Es poco probable que seguir a los pares conduzca a superar los rendimientos del mercado a largo plazo. Lo más probable es que lleve a experimentar rendimientos similares a los del consenso. Como ha reiterado en muchas ocasiones Charlie Munger, «imitar a la manada invita a la regresión a la media».

Con el tiempo es poco probable que copiar las decisiones tomadas por otros inversionistas sea una estrategia exitosa si se esperan retornos mayores que los del mercado. Para vencer al mercado a veces hay que estar dispuesto no solo a evitar la manada, sino a ir contra ella. No puede esperarse que haciendo lo mismo que los demás se obtenga un mejor resultado. No ser convencional no es un objetivo, sino, más bien, una forma de pensar.

 

¿Hacia dónde mirar? ¿Hay alguna hoja de ruta?

Oaktree Capital —posiblemente la mejor gestora de activos en situaciones de estrés financiero— tiene una receta para que sus inversionistas entiendan dónde se encuentran y con cuáles armas cuentan para enfrentar los distintos problemas que se presentan y, sobre todo, aumentar las probabilidades de éxito en la gerencia de sus inversiones.

  • Tener una convicción firme sobre el valor intrínseco de los activos.
  • Insistir en actuar correctamente cuando los precios se desvían del valor.
  • Estar suficientemente enterado de los ciclos pasados, a partir de 1) lecturas y conversaciones con inversionistas veteranos y 2) la experiencia que se adquiere.
  • Comprender profundamente los efectos perniciosos de las emociones en las decisiones de inversión en situaciones extremas de mercado.
  • Tener voluntad para aguantar cuando le parezca estar equivocado, cuando los precios pasan de equivocados a ridículos.

Esta no es, seguramente, la panacea para solucionar todos los problemas que se presentarán en la carrera del inversionista. Pero, ciertamente, le proporcionará algo con que enfrentarlos de una mejor manera.


José Miguel Farías, gestor de fondos de Arca Asset Management y gerente de Mercado de MasValor Casa de Bolsa, S.A. Twitter: @JMFariasU