Cuarta Revolución Industrial: el futuro no es lo que solía ser

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Imagen de Simon Kadula / Unsplash

Las revoluciones industriales se han caracterizado por profundas transformaciones económicas, sociales y culturales. La Cuarta Revolución Industrial plantea oportunidades y amenazas a la humanidad; la robotización, por ejemplo, incidirá positivamente en la eficiencia de las industrias, pero implicará la cesantía de trabajadores que deberán reinventarse para competir en el nuevo mercado laboral.


A varias personas se les atribuye la frase «el futuro no es lo que solía ser»; entre ellas, el famoso mánager de beisbol estadounidense Yogi Berra. Todas la pronunciaron en momentos en los que preveían cambios profundos en el ámbito donde se desempeñaban. Los tiempos actuales presagian modificaciones de ritmo acelerado en la manera como vive la sociedad y auguran un panorama muy distinto del que podía imaginarse tan solo veinte años atrás. Las que hasta hace no más de diez años eran solo tendencias en fase experimental, ahora son parte de la cotidianidad.

A partir del siglo XVIII la humanidad ha transitado varios períodos disruptivos, llamados, a partir del primero, revoluciones industriales, caracterizadas por profundas transformaciones económicas, sociales y culturales. Los historiadores y sociólogos ubican el inicio de la primera en Inglaterra a partir de 1750. El hito con que se asocia a este período es la invención de la máquina de vapor. A partir de ese momento, las máquinas, entre ellas el ferrocarril, comienzan lentamente a sustituir al trabajo manual y la tracción animal. Se pasa de una economía rural a una industrializada y mecanizada, que induce el crecimiento de la producción y la población en los centros urbanos. Al final de esta era, en 1864, el ingeniero alemán Nikolaus Otto mejora los diseños existentes del motor de combustión interna de Etienne Lenoir e inicia su comercialización. Comienza un nuevo período disruptivo: la Segunda Revolución Industrial.

Los trabajadores, apoyados por los gobiernos, deben formarse para actividades en las que haya menos probabilidades de que los robots u otras máquinas superen a los humanos.

Esta nueva etapa de la historia reciente de la humanidad arranca en 1880. En ella se desarrolla y extiende el uso de la energía eléctrica y otras fuentes de energía, tales como el gas y el petróleo, que fueron fundamentales para el desarrollo del avión y el automóvil. En este contexto, Henry Ford concibe e implementa la línea de producción y se desarrollan las acerías, que impulsaron la construcción de obras civiles y de infraestructura, financiadas por el crecimiento de las grandes corporaciones bancarias. El telégrafo y el teléfono contribuyen a la rápida expansión de las comunicaciones, para dar pie a la internacionalización de la economía que, en consecuencia, produjo lo que se ha llamado la primera globalización.

A partir de 1940 comienza a gestarse una nueva revolución industrial, la tercera, caracterizada por progresos significativos en ciencia y tecnología, la aparición de energías renovables (eólica, solar, hidráulica), fibras textiles sintéticas y plásticos. Se desarrollaron las grandes empresas aeronáuticas, hasta llevar al ser humano a la luna. Durante este período, la unión de la ciencia y la tecnología produjo grandes avances en la medicina, floreció el comercio internacional y se desarrolló la microelectrónica, que condujo al desarrollo de las computadoras, la internet y, en general, la tecnología de información y comunicaciones.

A comienzos del siglo XXI la tecnología de información y comunicaciones progresa exponencialmente. El surgimiento de una amplia gama de nuevos desarrollos —internet de las cosas, sistemas ciberfísicos, inteligencia artificial, impresión tridimensional, robótica, criptomoneda, computación cuántica, nanotecnología y bioingeniería— señala la entrada de una nueva revolución industrial, la cuarta (4RI). Según Klauss Schwab, presidente del Foro Económico Mundial, se han fusionado los mundos físico, digital y biológico, lo cual ocasiona profundos efectos en la economía, las industrias y los gobiernos, y modifica el futuro a corto plazo de los seres humanos.[1]

 

Señales clave de la 4RI

Las tecnologías progresan a una velocidad que no había sido experimentada anteriormente por la humanidad. A finales del siglo XIX Nikolaus Otto tardó unos veinte años en perfeccionar el motor de combustión interna (muy parecido al actual), pero su impacto en las industrias no se sintió sino hasta la producción en masa de automóviles a principios del siglo XX. Hoy la tasa de cambio de la tecnología es tan alta, que una nueva computadora o un teléfono quedan obsoletos en cuestión de meses, superados por modelos con mejores características y menores precios. Con la velocidad de cambio de la tecnología se acelera el cambio de las habilidades necesarias para desenvolverse en la 4RI. Casi el cincuenta por ciento de los conocimientos adquiridos, durante el primer año de un título técnico de cuatro años, estarán desactualizados cuando el estudiante se gradúe.

Tres señales de la 4RI fascinan actualmente a la humanidad: el vehículo sin conductor, la economía robótica y la realidad virtual.[2] Los autos sin conductor de Google, así como los anunciados por Tesla y Ford, captan la atención del público y pronto serán una realidad. Pero la gran disrupción en el ámbito del transporte es el camión FT 2025, anunciado por la empresa Mercedes Benz, el cual podrá desplazarse por las autopistas de manera parcialmente autónoma. La tasa de cambio de la tecnología puede hacer que, en poco tiempo, este vehículo sea totalmente autónomo, lo cual sería una solución para los sistemas de transporte de carga que, como en Estados Unidos, tienen más de tres millones de conductores y 20.000 vacantes anuales.

Cada vez son más las empresas que utilizan robots como elementos fundamentales de su operación. General Electric ha diseñado robots para escalar y mantener las turbinas eólicas. Las impresoras en tres dimensiones fabrican todo tipo de componentes, desde juguetes hasta partes para vehículos espaciales. Las ensambladoras automotrices utilizan brazos robóticos para el ensamblaje de sus vehículos. Se están fabricando robots para entregar medicamentos en los hospitales y para hacer entregas de encomiendas a domicilio. La economía robótica incrementará la productividad de muchas empresas y mejorará la calidad de vida de mucha gente; además, para mantenerla, se está desarrollando aceleradamente un sector de robótica integrado, desde la investigación hasta la fabricación y comercialización de robots.

La realidad virtual es un entorno generado por computadora, con escenas y objetos que parecen reales, donde el usuario se siente inmerso. Una de las primeras aplicaciones de esta tecnología fue la producción de videos por computadoras, que luego evolucionaron a juegos de video. Hoy la realidad virtual tiene aplicaciones en diferentes ámbitos del quehacer humano. En la medicina se utiliza para realizar ensayos de operaciones quirúrgicas, prácticas docentes en tiempo real, educación del paciente y procesos de rehabilitación. En la industria, los sistemas de fabricación virtual permiten a los ingenieros interactuar internacionalmente, además de mejorar los procesos de diseño, desarrollo y prueba de productos. En la educación, la realidad virtual muestra de manera más clara diferentes procesos, desde la maqueta de una refinería, por la que se puede caminar entre sus componentes, hasta una clase de anatomía, en la que el cadáver se sustituye por un modelo virtual con mayor grado de detalle.

 

Implicaciones de las tendencias actuales

Las implicaciones exactas de la 4RI para la sociedad aún se desconocen, pues se encuentra en sus albores. No obstante, lo que se conoce hasta ahora tiene enormes efectos positivos. Por ejemplo, el desarrollo de los superconductores ha hecho posible la inteligencia artificial que, a su vez, ha permitido el análisis de grandes cantidades de información y el desarrollo de sistemas de reconocimiento de voz, comercio electrónico e intercambios comerciales negocio-a-negocio (B2B), así como, en conjunto con la mecatrónica, dispositivos para realizar operaciones quirúrgicas. La internet de las cosas permite realizar todo tipo de operaciones bancarias y comerciales, lo que mejora la calidad de vida de los usuarios en términos de la disminución del tiempo requerido para realizarlas. La nanotecnología ha llevado al desarrollo de materiales más livianos y resistentes para la fabricación de vehículos de transporte que, al ser menos pesados, consumen menor cantidad de combustibles fósiles y, en consecuencia, emiten menos contaminantes. Desde el punto de vista social, la gente ha tomado conciencia de la necesidad de proteger el ambiente y la naturaleza, mediante la educación de los ciudadanos.

La digitalización ha contribuido a la integración de las cadenas de valor, lo que ha redundado en mejor calidad de los productos y menores tiempos de manufactura, comercialización y distribución. Los servicios también se han beneficiado de la digitalización de sus procesos, lo que ha mejorado sustancialmente su calidad. Se prevé que con los avances en inteligencia artificial la automatización de los procesos de trabajo será más efectiva y autoadaptativa. La manufactura se mueve hacia la producción autorregulada, que se puede adaptar a las necesidades individuales de los clientes y tiene capacidad de autoaprendizaje. La inteligencia artificial, la internet y la digitalización de procesos han permitido nuevas formas de interacción con los clientes, tales como el comercio electrónico y la publicidad mediante redes sociales.

Por un lado, se espera que la automatización y la inteligencia artificial destruyan capital de trabajo; pero, por el otro se espera que creen nuevos y mejores empleos con remuneraciones apropiadas.

Pero la Cuarta Revolución Industrial contiene un conjunto de amenazas que desafían a la humanidad y la manera como ha vivido hasta ahora. Todas se pueden circunscribir dentro de la amenaza de sustitución del ser humano por la tecnología. Este fenómeno sucedió durante la Primera Revolución Industrial; sin embargo, en aquella los cambios ocurrieron lentamente. Las máquinas sustituyeron a la mano de obra; pero, al mismo tiempo, el advenimiento de las industrias y la producción en masa pronto produjo una demanda de trabajadores que superó la oferta del mercado laboral. Al no requerir grandes conocimientos, los trabajadores se reconvirtieron fácilmente mediante el aprendizaje de los nuevos oficios: operadores de maquinaria o ensambladores en una línea de producción. Lo que se avizora en la Cuarta Revolución Industrial es diferente. Ahora, la inteligencia artificial, las computadoras y los robots están sustituyendo no solo mano de obra no calificada, sino también mano de obra profesional.

Hoy, además de las actividades rutinarias y repetitivas que los robots pueden desempeñar, las computadoras permiten procesar y analizar grandes cantidades de información, con la que se puede llegar a conclusiones racionales en una fracción del tiempo que tarda un ser humano. Esta realidad conduce a pérdida de empleos en muchos sectores de servicios. En enero de 2017, un estudio de la empresa consultora McKinsey encontró que alrededor del treinta por ciento de las tareas, en el sesenta por ciento de las ocupaciones existentes, podrían digitalizarse.[3] En 2016, el economista jefe del Banco de Inglaterra calculó que los robots podrían asumir ochenta millones de empleos en Estados Unidos y quince millones en el Reino Unido.[4] Según el Foro Económico Mundial, una gran cantidad de ocupaciones existentes —contadores, auditores, secretarios administrativos, trabajadores de montaje y fabricación, información y servicio al cliente, analistas financieros, cajeros de bancos, vendedores, conductores de vehículos de transporte y abogados— se volverán redundantes, pues podrán ser desempeñadas por sistemas inteligentes.[5] Incluso ya se utilizan algoritmos para acelerar el diagnóstico de algunas enfermedades.

Este panorama augura la cesantía de una gran masa de trabajadores en el mundo. Como ocurrió en la Primera Revolución Industrial, la respuesta inicial a este fenómeno sería su reconversión para asumir las profesiones que se requieren actualmente. No obstante, la velocidad de los cambios tecnológicos es tan alta, que las habilidades aprendidas hoy muy pronto caerán en obsolescencia. El 65 por ciento de los niños que ingresan a la escuela primaria hoy, trabajarán en ocupaciones completamente nuevas que aún no existen.

Esta situación será perjudicial no solo para los trabajadores que no tengan las habilidades para ingresar al nuevo mercado de trabajo, sino también para las empresas. Las tecnologías que definen la 4RI, y que todos los sectores industriales las adoptarán, destruirán el capital humano cuyas habilidades ya no son necesarias. Las empresas requerirán mano de obra especializada, que será escasa hasta que ocurra la reconversión de la fuerza laboral. En este interín ocurrirá una desaceleración de la productividad y, como consecuencia, un retraso de la rentabilidad esperada por las empresas.[6] Adicionalmente, el desempleo tecnológico ampliará las disparidades en la distribución del ingreso: quienes posean habilidades que garanticen su empleabilidad adquirirán ventajas competitivas que les retribuirán mayores ingresos.

Quienes reflexionan acerca del futuro del trabajo plantean que, si la 4RI evoluciona como se espera, la naturaleza misma del trabajo y las carreras cambiará.[7] Entonces, los currículos educativos, junto con los títulos y las certificaciones que se otorgan hoy, podrían volverse irrelevantes para el desafío de crear valor y obtener ingresos en un mercado en constante evolución. Como contrapeso a las predicciones pesimistas, existe otra visión de la 4RI. Klaus Schwab predice un futuro optimista en el que la innovación tecnológica y la capacidad humana para aprovecharla potenciarán el crecimiento social y económico. Por un lado, se espera que la automatización y la inteligencia artificial destruyan capital de trabajo; pero, por el otro se espera que creen nuevos y mejores empleos con remuneraciones apropiadas. Las posiciones optimistas tienen mucho sentido, pero el problema es qué se puede hacer a corto y mediano plazo para enfrentar las exigencias de la 4RI.

 

Qué se puede hacer: algunas iniciativas

No se sabe con certeza cómo se desarrollará la nueva revolución industrial; pues no solo es incipiente, sino que la velocidad de sus aconteceres es muy alta. Existe incertidumbre con respecto a cómo reaccionará y se adaptará el ser humano. Su sustitución por la tecnología es discutible; pues, si bien es cierto que los robots se desempeñan cada vez mejor, todavía hay muchas categorías en las que los humanos son mejores. Por ejemplo, Graham Brown-Martin discute tres áreas en las que los humanos superan a las máquinas y que son clave para la creación de empleo futuro: creatividad (desde la investigación científica hasta la escritura creativa y el espíritu empresarial), interacción social (los robots carecen de inteligencia emocional) y destreza física y movilidad (milenios de práctica en senderismo, natación, baile, etc., han dado a los humanos una agilidad que aún no tienen los robots).[8]

Ciertamente parece imperativo, por las necesidades laborales que las industrias identifican, que la juventud adquiera habilidades que le permitan enfrentar la nueva era y que los colaboradores se actualicen para permanecer en el mercado de trabajo. En un futuro cercano, aproximadamente el 35 por ciento de las habilidades consideradas importantes para la fuerza laboral actual cambiarán. Es un hecho que hoy la mayor parte de los trabajos requieren habilidades relacionadas con la tecnología de información.[9]

¿Cuáles acciones específicas pueden adoptarse para enfrentar la Cuarta Revolución Industrial? Son múltiples las respuestas, pero pueden dividirse en dos grupos según los ámbitos a los que están dirigidas: 1) sectores empresariales y gubernamentales, y 2) trabajadores y población en general.

 

Empresas y gobiernos

  • Implementar la renta básica universal. Dado que los robots y la inteligencia artificial están desplazando la mano de obra en las empresas, Bill Gates sugirió que se grave su uso para compensar el impacto social que producen.[10] El dinero obtenido mediante este impuesto podría utilizarse para financiar una renta concedida incondicionalmente a todos de forma individual, sin prueba de medios ni requisitos de trabajo. Este mecanismo podría crear incentivos perversos para no trabajar, pero es una iniciativa válida para proteger a quienes queden desempleados hasta que puedan reinsertarse en el mercado de trabajo. Actualmente se llevan a cabo planes piloto en Estados Unidos, Finlandia, India, Italia, Uganda y Canadá. La mayoría de los indicadores sugieren mejoras de las condiciones de vida básicas de los beneficiarios, en términos de suficiencia alimentaria, nutrición, participación en actividades educativas y económicas, salud y disminución de deudas.
  • Mejorar la fluidez del capital. Debido a la alta tasa de cambio de la tecnología, las empresas deben apoyar la experimentación de nuevas tecnologías para mantenerse competitivas, al tiempo que ejecutan estrategias de desarrollo humano para hacerse más creativas y resilientes. Estos esfuerzos necesitan el apoyo de un sistema financiero que respalde las inversiones requeridas para la actualización constante.
  • Formular e implementar estrategias alineadas con la 4RI. La adopción de sistemas para el análisis de macrodatos, la cadena de bloques, la internet de las cosas y la inteligencia artificial, entre otras tecnologías que requieren inversiones, deben obedecer a planes estratégicos alineados con los desarrollos de la 4RI.
  • Promover la empresa privada. En la 4RI, quizás con mayor énfasis que en otras eras industriales, los gobiernos necesitan promover un clima en el que los empresarios puedan desarrollar sus negocios y crear nuevos empleos. La respuesta a la nueva y creciente fuerza laboral de robots no es ralentizar el ritmo del progreso tecnológico, sino acelerar el desarrollo de las nuevas empresas, y de los nuevos gerentes y trabajadores formados para desempeñarse en esta era.
  • Promover la participación del Estado como inversionista. Esto es particularmente necesario en campos cuyo valor social es alto, pero con retornos a largo plazo, como energía renovable, innovación social, bienestar de personas mayores, riesgos ambientales y solución de disparidades entre edades, regiones y clases.
  • Ejecutar políticas de capacitación y promoción del conocimiento. Los sistemas educativos deben reaccionar rápidamente ante los cambios tecnológicos para capacitar a las personas en habilidades que aumenten su empleabilidad en el nuevo mercado de trabajo. Esto requiere mejorar los programas educativos, fomentar desarrolladores de proyectos y realizar inversiones en investigación y desarrollo. Como los proyectos de desarrollo técnico se basan en la conexión entre la tecnología, el mercado y la sociedad, se necesitan grandes inversiones en educación para integrar estos ámbitos del quehacer humano. Países como Singapur, Sudáfrica, Países Bajos, China, Finlandia y Nueva Zelanda han establecido políticas para la capacitación tecnológica de sus ciudadanos desde los primeros niveles de la educación.

 

Trabajadores y población

La juventud y los trabajadores actualmente activos necesitan tomar conciencia del cambio de paradigma que está ocurriendo con respecto a la educación. Continuamente se requerirán nuevas habilidades para mantenerse en el mercado de trabajo. Desde luego que los gobiernos y las empresas tienen un papel determinante en la educación, pero no es menos importante la responsabilidad de los ciudadanos acerca de su formación continua.

Los trabajadores, apoyados por los gobiernos, deben formarse para actividades en las que haya menos probabilidades de que los robots u otras máquinas superen a los humanos. El aprendizaje para toda la vida, o aprender a aprender, se convertirá en la habilidad más importante que debe adquirir cualquier individuo. Será de vital importancia equipar a las generaciones presentes y futuras con esta capacidad, para enfrentar los desafíos que presenta y presentará la 4RI.

La habilidad de aprender a aprender es, a su vez, función de un conjunto de otras habilidades que ya se enseñan en los países donde se han establecido políticas para la capacitación tecnológica de sus habitantes; por ejemplo, pensamiento crítico y solución de problemas, comunicación y colaboración, creatividad e innovación, alfabetización en tecnología de información y comunicaciones, aprendizaje contextual, información y alfabetización mediática, y trabajo en equipo. Asimismo, en estos países se otorga especial importancia al estudio de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM, por sus siglas en inglés).

 

Un futuro exigente

El mundo de la tecnología ha cambiado significativamente y a una velocidad sin precedentes en los últimos veinte años. Los adelantos tecnológicos han motivado a algunos intelectuales a declarar una nueva revolución industrial. Sus características ya tienen efectos positivos en las empresas y la población, pero plantean una cantidad de retos que deben ser afrontados de inmediato. Por un lado, las empresas que no actualicen su tecnología perderán competitividad y, por el otro, las personas que no adquieran habilidades para aumentar su empleabilidad serán remplazadas por sistemas tecnológicos o, simplemente, quedarán fuera del mercado laboral.

Los gobiernos, las empresas y los ciudadanos están llamados a tomar conciencia de la nueva realidad. Solo así se podrá sacar provecho de las oportunidades que presenta la Cuarta Revolución Industrial y, al mismo tiempo, contrarrestar sus amenazas.


Ernesto Blanco Martínez, profesor del IESA.

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Notas

[1] Schwab, K. (2016). The Fourth Industrial Revolution. World Economic Forum.

[2] Baker, K. (2016). The digital revolution: The impact of the Fourth Industrial Revolution on employment and education. Medium. https://www.edge.co.uk/documents/192/Digital_Revolution_web_version.pdf

[3] Manyika, J., Chui, M., Miremadi, M., Bughin, J., George, K., Willmott, P. y Dewhurst, M. (2017). Harnessing automation for a future that works. McKinsey Global Institute. https://www.mckinsey.com/featured-insights/digital-disruption/harnessing-automation-for-a-future-that-works

[4] Elliot, L. (2015, 12 de noviembre). Robots threaten 15m UK jobs, says Bank of England’s chief economist. The Guardian. https://www.theguardian.com/business/2015/nov/12/robots-threaten-low-paid-jobs-says-bank-of-england-chief-economist#:~:text=The%20Bank%20of%20England%20has,previously%20the%20preserve%20of%20humans

[5] World Economic Forum. (2018). The future of jobs report 2018. https://www.weforum.org/reports/the-future-of-jobs-report-2018/

[6] Selemat, A. (2017). Higher education 4.0: Current status and readiness in meeting the fourth industrial revolution challenges. Ponencia presentada en la conferencia Redesigning higher education towards industry 4.0. Kuala Lumpur, 23-24 de agosto. https://www.moe.gov.my/muat-turun/teks-ucapan-dan-slide/2017/1527-redesign-he-4-0-higher-education-4-0-current-status-and-readiness-in-meeting-the-fourth-industrial-revolution-challenges/file

[7] Reaves, J. (2019). 21st-century skills and the Fourth Industrial Revolution: A critical future role for online education. International Journal on Innovations in Online Education, 3(1), 23-30. https://doi.org/10.1615/IntJInnovOnlineEdu.2019029705

[8] Brown-Martin, G. (2018, 14 de enero). Education and the Fourth Industrial Revolution: Learning to thrive in a transforming world. Regenerative Global. https://medium.com/regenerative-global/education-and-the-fourth-industrial-revolution-cd6bcd7256a3

[9] Gray, A. (2016, 19 de enero). The 10 skills you need to thrive in the Fourth Industrial Revolution. World Economic Forum. https://www.weforum.org/agenda/2016/01/the-10-skills-you-need-to-thrive-in-the-fourth-industrial-revolution/

[10] Larson, Q. (2017, 19 de febrero). A warning from Bill Gates, Elon Musk, and Stephen Hawking. FreeCodeCamp. https://www.freecodecamp.org/news/bill-gates-and-elon-musk-just-warned-us-about-the-one-thing-politicians-are-too-scared-to-talk-8db9815fd398/