De cómo se domó el gigantesco Caroní

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Sala de Máquinas de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri).

Una generación pionera de ingenieros venezolanos emprendió una tarea histórica hace más de medio siglo, cuyas consecuencias han sido determinantes para la evolución de la sociedad venezolana. Esa tarea fue «domar» un río para construir el mayor sistema de generación hidroeléctrica de América.

4 de febrero de 2022


 

Efraín Carrera Saud, ingeniero egresado de la Universidad Central de Venezuela y vinculado durante 39 años con el desarrollo hidroeléctrico del Caroní, contó su experiencia en una conferencia organizada por el IESA bajo el título «Apuntes para la recuperación: el reto para los jóvenes», que mostró cómo se hizo realidad El Guri y su aprovechamiento aguas abajo.

Comenzamos con una visión, porque teníamos un río Caroní que era un gigante, de manera que concebimos el reto de utilizar esa cuenca enorme de 95.000 kilómetros cuadrados, con un desnivel de 900 metros, lo que daba un potencial de generación de energía muy importante. La primera tarea, entonces, era aprovechar ese desnivel para un río que escurre aproximadamente 4.800 metros cúbicos por segundo a lo largo de todo el año.

Así definió Carrera la magnitud del proyecto. A continuación se presenta una breve reseña del foro y, al final del texto, el vínculo para acceder a la videoconferencia completa en YouTube.

 

El comienzo

Con la creación de la Corporación Venezolana de Fomento, en 1946, se inician los estudios para construir una serie de represas a lo largo del Caroní. «En esa época no teníamos la capacidad para emprender semejante proyecto de manera integral, así que tuvimos que hacerlo por etapas», explica Carrera.

En 1953 se funda la Comisión para la Electrificación del Caroní, que luego impulsó la creación de la Corporación Venezolana de Guayana en 1960 y la empresa Electrificación del Caroní C.A. (Edelca) en 1963. Según Carrera, la estrategia inicial del proyecto hidroeléctrico del Caroní fue apoyar la transformación del hierro mediante hornos de reducción eléctrica. «Sin esta integración, el proyecto eléctrico no se habría justificado», enfatizó.

 

Un enfoque integral

Carrera Saud destacó el enfoque integral como el rasgo más distintivo del proyecto: que creara valor económico, pero también ecológico, y, además, mejorara la calidad de vida de las comunidades circundantes. «Era una línea maestra no destruir la cuenca ni afectarla más de lo indispensable, lo que hizo especialmente complejo el trabajo de ingeniería».

Bajo la conducción inicial de Rafael Alfonzo Ravard, ese grupo de jóvenes ingenieros no solo diseñó una estructura de represas prácticamente única, sino también creó las condiciones para proteger el parque La Llovizna, integrar el arte a las instalaciones del complejo con obras de Carlos Cruz-Diez y Alejandro Otero, y abrir una vía que interconectara completamente a Puerto Ordaz con San Félix y el sur del estado Bolívar. «Era una obra de ingeniería altamente compleja, que se enfrentó con mucha creatividad. Nos dimos cuenta de que las represas eran obras majestuosas, pero eran muy frías, no tenían relación con el hombre. Por ello nos abocamos a lograr esa integración armónica con el entorno», recuerda con orgullo el ingeniero Carrera Saud.

 

Una cronología incompleta

«La represa Macagua I se terminó en 1962. Fue el inicio de la construcción de una escalera de represas a partir del gran embalse: Guri para 10.000 megavatios, Tocoma con 2.250 megavatios, Caruachi para 2.280 megavatios y Macagua para 3.140 megavatios, hasta llegar al Orinoco», desglosa con sencillez Carrera un proyecto de dimensiones históricas.

Tocoma es una tarea pendiente. La construcción de esta represa tiene años paralizada, a pesar de que la obra civil tiene 98 por ciento de avance. Sin embargo, para Carrera es recuperable:

… porque es una inversión que no se puede dejar perder. Sin embargo, en las condiciones actuales del país, el primer esfuerzo que se debería hacer es recuperar las plantas térmicas menos costosas de activar, de tal forma que se equilibre el funcionamiento del sistema eléctrico. La prioridad no es recuperar Tocoma.

Carrera sostiene que el servicio eléctrico sigue siendo un reto para los venezolanos, e hizo un llamado a formar una nueva generación de profesionales competentes, porque es una materia compleja que requiere no solo tecnología y recursos, sino también mucho ingenio. «Recuperar el sistema eléctrico con solo fondos públicos no es fácil. Una de las primeras tareas que debe emprenderse es buscar financiamiento, porque el dinero es escaso», advirtió.

 

Macagua: una obra extraordinaria

«Macagua es una obra humana extraordinaria y se usó la mejor ingeniería para llevarla a cabo», responde Carrera, al ser consultado sobre uno de los mayores retos de la «doma» del Caroní. La conservación del parque natural enclavado en medio de la cuenca fue prioritaria, lo cual implicó hacer obras hidráulicas que no afectaran el flujo de agua. El modelo siguió el comportamiento natural del río y sus caudales.

Se diseñaron obras para encauzar el agua, con dos condiciones: mantener el curso de la corriente y que las descargas del aliviadero no destruyeran el parque. Al final quedó un gran parque en medio de dos ciudades en armonía con un proyecto hidroeléctrico de gran magnitud.

Vea en este enlace la videoconferencia completa.