¿De dónde saldrán las inversiones verdes en los mercados emergentes?

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Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Se conoce como «inversiones verdes» a las que se requieren para revertir la emisión de gases invernadero. Solo en los países en desarrollo para el año 2030 se calculan en 2,4 billones de dólares anuales. ¿De dónde saldrá todo ese dinero? Del sector privado, que requiere un costo de capital sustancialmente inferior al que se asigna en estos momentos.


La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero es un esfuerzo planetario. No basta con que se cubran las cuotas por países, porque el impacto de la contaminación ambiental no conoce fronteras.

En los últimos 270 años Europa y América del Norte han generado más del setenta por ciento de los gases de efecto invernadero, mientras que en la actualidad el 63 por ciento de las emisiones provienen de los países en vías de desarrollo.

Las inversiones que se requieren para revertir esos volúmenes de gases se conocen como «inversiones verdes». Se calcula que serán necesarios unos 2,4 billones de dólares anuales solo en los países en desarrollo para el año 2030; una cantidad muy por encima de las capacidades económicas de estas naciones.

En la actualidad las inversiones verdes las financia el sector privado de una manera muy desigual: entre los países de alto crecimiento (81 por ciento de participación) y los mercados emergentes (14 por ciento). ¿De dónde saldrá entonces todo el dinero que se requiere en el tercer mundo?

Una posible respuesta la ofrece Avinash Persaud, profesor emérito del Gresham College de Londres, en un trabajo titulado «Desbloquear la transformación verde en los países en desarrollo con una garantía parcial del comercio exterior».[1] El autor calcula que el gasto destinado a ayudas para financiar las inversiones sería inferior al diez por ciento del total requerido. Por ello es necesario que el sector privado financie los proyectos económicamente rentables —un sesenta por ciento de la inversión requerida— y deje el resto a los gobiernos nacionales.

Pero estas inversiones exigen que el costo de capital imputado a los proyectos sea sustancialmente inferior al que se asigna en estos momentos. El alto costo de capital se debe, en buena medida, a las condiciones macroeconómicas vigentes en los países anfitriones de esas inversiones; en particular, la inestabilidad cambiaria y los riesgos de incumplimiento de pago de las deudas soberanas en moneda dura.

Persaud calcula el costo de cubrir el riesgo en moneda extranjera como la diferencia entre las tasas futuras (forward) y actuales (spot). Tal cálculo sirve para medir el porcentaje del costo de capital de los proyectos atribuible a la inestabilidad cambiaria.

El autor reconoce que los inversionistas muestran una excesiva aversión al riesgo cuando operan en mercados de los que tienen poco conocimiento. Por ello cobran una prima de cobertura cambiaria que resulta excesiva cuando se compara con las fluctuaciones cambiarias que efectivamente suceden. Si hubiese un mecanismo para moderar esa cobertura, el costo de capital se reduciría sustancialmente.

La propuesta del profesor Persaud es crear una agencia conjunta de los bancos multilaterales de desarrollo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para ofrecer garantías en moneda extranjera. Los bancos multilaterales de desarrollo presentarían proyectos a esta agencia garante de riesgo cambiario, y darían prioridad a los que tuvieran mayor impacto positivo en temas ambientales. Las coberturas se emitirían cuando el riesgo cambiario cruzase un umbral, fijado por el promedio de las fluctuaciones cambiarias de los tres últimos años, y se mantendría hasta que estas fluctuaciones vuelvan a magnitudes admisibles.

En definitiva, sostiene el autor, no habrá inversiones verdes del sector privado en países en vías de desarrollo si no se implantan mecanismos novedosos para atenuar el impacto negativo de las fluctuaciones macroeconómicas en el costo de capital de los potenciales inversionistas. Los arreglos institucionales que se requieren para poner en funcionamiento estas agencias de cobertura de riesgo cambiario necesitan aportes de capital del FMI y los bancos multilaterales de desarrollo, en un contexto donde son muchas las iniciativas que compiten por estos recursos. Veremos qué prioridad se dará a las inversiones verdes.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo se publica en alianza con Arca Análisis Económico.

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Nota

[1] Persaud, A. (2023). Unblocking the green transformation in developing countries with a partial foreign exchange guarantee. Climate Policy Initiative. https://www.climatepolicyinitiative.org/wp-content/uploads/2023/06/An-FX-Guarantee-Mechanism-for-the-Green-Transformation-in-Developing-Countries.pdf