El futuro de la libra de Facebook «no está bien aspectado»

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Ilustración: Gerd Altmann / Pixabay

El patrocinio de Facebook a una criptomoneda no es una gran carta de presentación. Aunque nadie duda de las capacidades tecnológicas de esta organización, siempre está en tela de juicio la ligereza con que inicialmente trata los daños colaterales de sus productos.

Carlos Jaramillo / 18 de julio de 2019


 

La única posibilidad de que alguien no se enterara de la existencia de libra, la criptomoneda que espera lanzar Facebook, es que se encontrase sin conexión a la red en alguna isla del Pacífico.

Mucho se ha hablado de criptomonedas como reservorios de valor, o incluso como irruptores de los canales tradicionales de pago. Pero menos del reto que representan para los bancos centrales, por cuanto se meten en áreas de exclusiva competencia de estos organismos, como es la emisión de monedas.

Desde el pasado 15 de julio los países miembros del G-7 discuten sobre criptomonedas y ciberseguridad, en un encuentro organizado por el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire. Los gobiernos de Estados Unidos y Francia consideran necesario marcar límites a las actividades del sector público, en las cuales los privados tienen expectativas de participación. Si Facebook quiere que su proyecto prospere tendrá que lidiar con la posibilidad que tiene libra de crear riesgo sistémico y la de ser usada como plataforma para el lavado de activos y el financiamiento al terrorismo.

El patrocinio de Facebook a una criptomoneda no es una gran carta de presentación. Aunque nadie duda de las capacidades tecnológicas de esta organización, siempre está en tela de juicio la ligereza con que inicialmente trata los daños colaterales de sus productos. Para contrarrestar este argumento, Facebook habla de la creación de la Asociación Libra, que comenzará a funcionar en 2020 y que se define como una organización independiente y sin fines de lucro, con sede en Ginebra, Suiza, cuyo propósito es proporcionar un marco de gobierno para la red y la reserva, y liderar subvenciones para iniciativas de impacto social en favor de la inclusión financiera.

Facebook es solo uno de un centenar de miembros fundadores, cada uno con derecho a un voto. Pero, sin duda, será el líder tecnológico de este experimento, lo que le garantiza una enorme influencia en su desarrollo.

La idea de desarrollar un sistema de pagos al detal apoyado en la criptotecnología tiene mucho mérito. Además de los beneficios de la inclusión de cualquier usuario con un teléfono inteligente, se podría lograr un mejor seguimiento de las transacciones por parte de los gobiernos nacionales, aunque la aspiración original de los propulsores de estas monedas era precisamente tratar de transar sin la intromisión de un Estado «expropiador y arbitrario».

Las monedas emitidas por el proyecto libra tendrán como soporte una cesta de títulos de renta fija de corto plazo, emitidos por bancos y gobiernos nacionales, que tendrán algún grado de vulnerabilidad a fluctuaciones de tipos de cambio y tasas de interés. El proyecto libra interactuará con los bancos tradicionales de una manera un tanto retadora. Por un lado, les quitará una masa de depositantes; pero, por otro lado, será un comprador neto de títulos valores que formarán la base de reserva de la moneda. Las instituciones financiera no son ingenuas, y saben bien que cuando los depósitos están atomizados el poder de negociación de los clientes es menor que cuando tales depósitos son controlados por una organización avanzada tecnológicamente.

Libra puede afectar el mercado overnight de fondos, si se le permite actuar en él. Puede dar a las instituciones la opción de cubrir déficits sin la intervención de un banco central, con lo cual el regulador pierde acceso a información que proporciona el mercado.

La experiencia del mundo de microcréditos recuerda que quien maneja depósitos, muy pronto quiere desarrollar productos de crédito. Y un viejo refrán del mundo financiero dice que si camina como un banco, tiene pico y hace «cuac», no es un pato: es un banco y como tal debe ser regulado.

El proyecto libra no se desarrollará según los términos inicialmente planteados. Pero más temprano que tarde habrá un sistema de pago como el propuesto, con riesgos sistémicos y operativos más tolerables.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

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