El tortuoso camino de los fondos de pensiones chinos

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Foto de Clyde He en Unsplash

Comienza la experiencia piloto de abrir cuentas de retiro individuales en China. Los bancos de inversión multinacionales reconocen el enorme potencial de este mercado, pero también los riesgos asociados a los cambios de pareceres de los jerarcas chinos. El tiempo dirá si los imperativos económicos priman sobre los políticos.

Carlos Jaramillo / 5 de mayo de 2022


 

La estrategia de crecimiento propuesta por el gobierno chino requiere desarrollar un gran mercado de consumidores y ser menos dependientes de las exportaciones y la construcción de infraestructura pública como motores del crecimiento. La propensión al ahorro de la población china es extraordinaria, debido a que las personas dudan de la capacidad del Estado para prestar servicios de educación, salud y financiamiento del retiro de suficiente calidad.

La población china mayor de 65 años —190,6 millones— representa el 13,5 por ciento de los habitantes del país y como grupo ha crecido sesenta por ciento en los últimos diez años. Estos números sugieren que hay un problema que requiere atención. Para los mayores las posibles iniciativas de financiamiento están llegando tarde.

Para que la gente consuma más es necesario un sistema de retiro suficientemente creíble, de manera que se liberen recursos hoy destinados al ahorro de largo plazo. La adopción de ese sistema se ha propuesto desde hace varios años, pero últimamente se ha anunciado un plan piloto, lo que sugiere que el gobierno chino finalmente está dispuesto a financiar un sistema de pensiones.

A partir de mediados de 2022 en varios centros urbanos se permitirá a instituciones financieras nacionales abrir cuentas individuales de retiro, en las que los empleados podrán cotizar el equivalente a 1.900 dólares anuales. Los rendimientos de los fondos cotizados recibirán un tratamiento impositivo preferencial, mientras no llegue el momento de utilizarlos (un estándar internacional para este tipo de cuentas).

El tamaño potencial del mercado de manejo de fondos de retiro en China es enorme. A finales de 2020 se manejaban ahorros del orden de 1,7 billones de dólares. Este número podría multiplicarse por diez en pocos años, una vez que las cuentas de retiro se ofrezcan en todo el país.

Pero hay dos temas de gran contenido político que deben resolverse en el camino. El primero es la participación de la banca de inversión multinacional en este negocio. La empresa francesa Amundi y las norteamericanas BlackRock, Goldman Sachs y JPMorgan han desarrollado distintos esquemas de asociación con instituciones financieras chinas con el objetivo último de competir en el mercado de fondos de retiro.

El gobierno chino ha manifestado su disposición a abrir el sistema financiero nacional a competidores multinacionales; pero, en la práctica, es poco lo que se ha avanzado. Las instituciones financieras multinacionales tienen mucho que aportar en términos de capital, diseño de productos y buenas prácticas de gobierno, pero tales contribuciones potenciales pasan a un segundo plano cuando las tensiones geopolíticas se agudizan.

El segundo tema es, precisamente, el riesgo de intervención estatal en las empresas que cotizan en bolsa. Como es bien sabido, los fondos de retiro son grandes compradores de títulos de oferta pública, y esperan que los mercados financieros nacionales funcionen con las menores distorsiones posibles.

El gobierno chino enfrenta el problema de garantizar libertades económicas sin perder control político. Hasta ahora ha tratado de mantener ese control con una serie de mecanismos que van desde su presencia en las juntas directivas de empresas estratégicas y la inclusión de miembros de las élites económicas en los órganos de decisión del Partido Comunista, hasta la purga y la represión de empresarios cuyos modelos de negocios crean, supuestamente, distorsiones en los valores que el gobierno desea promocionar.

La gran discrecionalidad del gobierno chino y lo impredecible de sus cambios de agenda estarán presentes en la mente de cualquier inversionista, grande o pequeño, dispuesto a apostar en los negocios que aparezcan en el gigante asiático. El seguimiento del desarrollo de los fondos de pensiones en China es una oportunidad para entender un poco mejor lo que hay en la cabeza del camarada Xi.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

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