Gerencia tropical: hacia una gerencia adecuada a las circunstancias del trópico

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Fotografía: Pixabay.

El estilo gerencial adecuado depende de las circunstancias y el entorno cultural. En circunstancias «tropicales» prevalece un estilo cuyos rasgos son: calor humano, humor, disfrute, comprensión, eficiencia, ingenio creativo, trabajo práctico, disposición, organización de operativos, intuición para improvisar y celebración.

Marcel Antonorsi Blanco y Alexis Pérez Páez / 9 de septiembre de 2019


 

Al cabo de años de buscar el Santo Grial, es hora de reconocer que la gerencia no es ni una ciencia ni una profesión; es una práctica, que se aprende más que todo a través de la experiencia y que está afianzada en el contexto.

Henry Mintzberg

 

 

El estilo gerencial adecuado depende de las circunstancias y del entorno cultural. Los conceptos, enfoques y prácticas de gerencia —supuestamente universales— deben ser adaptados y modificados según el momento y las condiciones en las que serán aplicados. Incluso cabría redefinirlos completamente. El estilo gerencial adecuado a circunstancias «tropicales» ―como las venezolanas― encuadra perfectamente en lo que puede denominarse «gerencia tropical».

 

La gerencia «convencional» tiene limitaciones

Los libros y cursos de gerencia suelen plantear conceptos, enfoques y estrategias muy razonables. Personas capaces y bien intencionadas proponen ―muchas veces con base en la experiencia― prácticas de dirección administrativa y gestión de recursos a priori inobjetables. En su conjunto constituyen un estupendo aporte. Sin embargo, la verdad es que presentan limitaciones.

¿Por qué? Porque tales conceptos, enfoques y prácticas fueron pensados y articulados en contextos culturales y normativos propios de sociedades industrializadas de Occidente, como la estadounidense o la europea. Por ejemplo, las características sociológicas de Japón, un país prominente del mundo asiático, impiden aplicar a rajatabla los hallazgos teórico-prácticos de los centros académicos o de las empresas de Estados Unidos o Europa. En Japón solo puede funcionar una gerencia «a la japonesa»…

Tal reflexión mantiene su validez en el contexto de los denominados países tropicales ―como Venezuela― cuyos ritmos de vida a menudo imitan los compases alegres o acelerados del merengue, la salsa, la bachata o el bossa nova. En los países tropicales, con condiciones y culturas distintas de las de sociedades nórdicas y occidentales (y de las orientales también), los principios gerenciales pretendidamente universales están sujetos a restricciones. Conviene conocerlos con una óptica desprejuiciada y adaptativa, porque una gerencia «tropical» no es per se defectuosa. Una gerencia tropical es un modo de gestión adecuado a condiciones culturales «tropicales».

 

Gerencia tropical

El término «trópico» se utiliza aquí para hacer referencia a naciones latinoamericanas y caribeñas, aunque en la ciencia geográfica incluye países de Asia y África. Ciertamente, tal ámbito no es culturalmente homogéneo, porque contiene diversas subculturas con características específicas. Sin embargo, con un ánimo de humor creativo, se identificará como gerencia tropical la gerencia desarrollada en estos lugares.

 

Manejo del «sentir, pensar y actuar»

La gerencia se ejerce en tres planos, desde lo conceptual a lo concreto: con información, por medio de las personas y directamente hasta la acción.

Henry Mintzberg

 

Un buen gerente maneja adecuadamente las dimensiones del sentir, el pensar y el actuar (Antonorsi, 2015). El sentir se refiere a la emoción, la relación y la comunicación. El pensar representa la dimensión del conocimiento, las ideas, la dirección. El actuar incluye la acción, la energía, los logros. Un buen jefe o gerente tropical maneja estas dimensiones de una manera muy particular en su contexto:

  • En el sentir busca apreciar y que lo aprecien. Promueve y mantiene un buen ambiente, con calor humano. Valora el humor, tiene buen ánimo y lo propicia. Busca disfrutar del trabajo y de la interacción con el grupo de colaboradores. Desea comprender y mantener relaciones de empatía.
  • En el pensar es apreciado como un jefe que conoce su trabajo y tiene claridad con respecto a la dirección hacia donde va su equipo. Sabe resolver en situaciones de incertidumbre y caos. Es ingenioso y creativo para encarar situaciones. No se limita a lo que dice la descripción del puesto que ocupa. Le gusta lo práctico y recela de lo que considera teórico.
  • En el actuar es un jefe que ejecuta. Está dispuesto y orientado a la acción. Sabe manejar la energía de los operativos para lograr resultados concretos de corto plazo. Resuelve los problemas «como van viniendo», sin perder de vista el objetivo. Logra resultados que considera suficientes y se empeña en celebrar para proseguir. Le gusta estimular la voluntad de superación de sus colaboradores.

Estos rasgos del gerente tropical acaso no rindan frutos en un ambiente ajeno al mundo tropical, como por ejemplo Japón, Europa o Estados Unidos. Pero en países latinoamericanos y caribeños son los vértices de una buena gerencia.

 

Componentes del estilo de gerencia tropical

 

Buen ambiente con calor humano

A quienes actúan gerencialmente en el trópico les gusta un ambiente de trabajo grato, con «calor humano». Quieren sentirse como en familia con sus compañeros de labores. Por lo tanto, procuran en todo momento mantener relaciones de camaradería, cooperación y respeto profesional; incluso de amistad, cuando sea posible.

Tras hacer un seguimiento a un conjunto de personas durante 75 años, el Estudio Harvard del Desarrollo Adulto encontró una vinculación entre la felicidad y la existencia de buenas relaciones humanas (Waldinger, 2015). En fin, las relaciones humanas ¡sí son importantes! Conviene valorar y mantener buenas relaciones humanas en la vida y en la gerencia también. Buena noticia: la gerencia tropical propicia y mantiene un buen ambiente con calor humano.

 

Humor y buen humor

En la gerencia tropical se valora la importancia del buen humor, la cordialidad y la informalidad. Se huye de la seriedad, de la distancia y de la formalidad. Esto es lo que ofrece el Diccionario de la Real Academia Española:

  • «Humor. 1. m. Genio, índole, condición, especialmente cuando se manifiesta exteriormente. 2. m. Jovialidad, agudeza. 3. m. Disposición en que alguien se halla para hacer algo. 4. m. Buena disposición para hacer algo».
  • «Buen humor. 1. m. Propensión más o menos duradera a mostrarse alegre y complaciente».

Más de una vez personas provenientes de países foráneos manifiestan su desconcierto por la actitud de los habitantes de los países tropicales, por su manera de ver el mundo, informal y con frecuencia salpicada de bromas y chistes. No entienden cómo es posible tal actitud.

Así como lo cortés no quita lo valiente, el buen ánimo no quita la importancia ni la gravedad de una ocasión. El humor es algo muy serio, porque implica una forma de inteligencia que arroja nuevas perspectivas acerca del comportamiento de las personas y el modo de comprender las circunstancias que enfrentan. La gerencia tropical valora y propicia el humor y el buen humor.

 

Disfrutar de la vida

Disfrutar de la vida, no solamente del trabajo, es parte de lo que requiere la gerencia tropical. Por supuesto, es necesario trabajar y producir, pero no a costa de sufrimientos. La meta es sentir agrado y satisfacción por lo que se es y lo que se hace.

En una ocasión el embajador de Japón ofreció a Venezuela la tecnología de punta de su país. Al preguntársele qué podían ofrecerle los venezolanos a los japoneses, a modo de contraprestación, dijo con mucho entusiasmo: «Ustedes tienen mucho sol y muchachas bonitas. Ustedes pueden enseñarnos a disfrutar de la vida…». La gerencia tropical entiende el trabajo como parte integral de la vida que se quiere disfrutar.

 

Comprender con simpatía

Las personas desean ser reconocidas en su especificidad y en sus competencias. Para cada una, la pronunciación de sus nombres y apellidos constituye el mejor de los sonidos. Desean ser comprendidas con simpatía, con afecto y estima; además, están dispuestas «a comprender a quienes las comprenden». No son un número o un código en la nómina, asignado por Recursos Humanos. Les desilusiona un trato impersonal y anónimo. Exigen aprobación y apoyo. Quieren ser atractivas y agradables para los demás. Comparten con empatía y solidaridad los afectos y emociones de las otras personas y del grupo de compañeros. La gerencia tropical requiere simpatía y solidaridad entre todos los colaboradores.

 

Resolver

Para desenvolverse en el caos es preciso saber «resolver». En caso de ser posible se encauzan los esfuerzos de personas y grupos para dar con la solución óptima. Pero cuando ello no es posible, los empeños deben redirigirse hacia acciones y propuestas que permitan una respuesta aceptable, que permita proseguir y no estancarse. En esto consiste «resolver». Lo mejor de lo mejor, lo óptimo, no existe en los asuntos humanos y gerenciales. Pretender su consecución impondría un costo demasiado elevado (Ackoff, 1981). No hay que obsesionarse con un «óptimo» inexistente e indefinible, sino buscar y lograr soluciones satisfactorias; incluso, a veces, «disolver» el problema y ver las cosas de otra manera. La gerencia tropical sabe resolver en situaciones de caos.

 

Ingenio

Ser ingenioso es saber apañárselas en condiciones de dificultad e incertidumbre, aunque se carezca de los recursos convencionales. En condiciones de incertidumbre, con cambios frecuentes en las reglas de juego, con sorpresas casi inimaginables, es preciso saber ingeniárselas para proseguir. Es una habilidad decisiva para sobrevivir. De seguro, gerentes profesionales oriundos de otras latitudes no sabrían qué hacer en las condiciones hiperinflacionarias y enloquecedoras de Venezuela. Quienes han enfrentado tales condiciones están acostumbrados a ellas y, aunque no les gustan, saben hacerlo. En el trópico cada día es una aventura. La gerencia tropical sabe ingeniárselas en situaciones de dificultad e incertidumbre.

 

Trabajo (qué hay que hacer)

Al entregar su aporte profesional a la organización, algunas personas están dispuestas a salirse de la descripción de su cargo e ir más allá. Están sobrecapacitadas y les sobra actitud. No se les puede confundir con el denominado «toero», quien se atreve a hacer cualquier cosa con técnica deficiente y de un modo escasamente profesional. En la expresión «Dime lo que hay que hacer…» se resume la capacidad y la disposición para hacer varias cosas bien, aunque suponga ir más allá de la descripción estricta del cargo. La gerencia tropical hace lo que haya que hacer.

 

Lo práctico

Un gerente tropical está dispuesto a la acción. Le gusta el pensamiento para la práctica. Desea que se le digan las cosas tal como son, sin muchas vueltas. No le gusta lo que parece teórico. Descree del pensamiento académico (academicista) que se pierde en globalidades o detalles. La gerencia tropical, sin olvidar conceptos y métodos, busca lo práctico que funciona.

 

Acción

A un gerente tropical le encanta la acción, no la contemplación ni la planificación que no termina. Le gusta «echarle bolas», actuar. Los libros y cursos de gerencia «no tropical» advierten que todo gerente debe planificar, organizar, dirigir y controlar; con énfasis en planificar. Sin embargo, expertos gurús gerenciales como Peters y Waterman (1982: 133) han dicho: «Hágalo, arréglelo, pruébelo, es nuestro axioma favorito». En el epígrafe del capítulo 5, «Predisposición para la acción», incluyen una inspiradora frase de un ejecutivo de Cadbury: «Atención, fuego, apunten». La gerencia tropical es acción.

 

Operativo

Los equipos de gerencia tropical están dispuestos a trabajar duro y no se sienten incómodos cuando surgen «operativos» o actividades de emergencia. Cuentan con la capacidad de destinar intensos esfuerzos a una tarea específica en períodos cortos. En una ocasión, al ser interrogado acerca del desempeño de los trabajadores venezolanos, un gerente japonés manifestó su sorpresa por la dedicación que mostraban en momentos de emergencia. «Los japoneses no están dispuestos ir más allá de las 5 pm». La gerencia tropical propicia operativos que energizan la acción para resultados concretos y cercanos.

 

Como vaya viniendo vamos viendo

Todo venezolano recuerda la frase «como vaya viniendo, vamos viendo», de una famosa telenovela. Forma parte del imaginario colectivo. Por supuesto que alude a la improvisación; pero, eso sí, a improvisación de la buena. Las utopías tienen muchas formas; y una de ellas consiste en pretender que los gerentes se dediquen a planificar y diseñar sesudas estrategias de mediano y largo plazos. Esto equivale a obviar dos tercas realidades: la incertidumbre y el cambio.

Siempre se puede hacer algo por anticipar ligeramente los acontecimientos, pero no mucho más. Lo que termina por ocurrir es una estrategia nacida y afincada en la práctica diaria. Mintzberg (1987) hablaba de una «estrategia emergente»: un patrón de acciones generales con un sentido de orientación estratégica nacido de la coyuntura. Los estrategas de la emergencia no se preocupan a priori por lo que pueda ocurrir ni se concentran en la planificación y la prevención. Más bien se ocupan del día a día y se especializan en re-accionar. La gerencia tropical, con la orientación general de los objetivos, actúa con ingenio y sentido práctico.

 

Celebración

Se quieren resultados. No necesariamente la perfección. Los gerentes tropicales aceptan lo que funciona, aunque sepan que no es perfecto. Les parece razonable y aceptable lograr resultados satisfactorios. «Deja eso así. Ya está bien» es una actitud razonable y animada de un sentido económico (en términos de inversión de recursos personales y organizacionales). La gerencia tropical celebra los logros para continuar creativamente.

 

Un estilo gerencial para la circunstancia

El estilo gerencial más adecuado depende de las circunstancias y de la cultura donde se aplica, mediante una adaptación creativa. Los conceptos, enfoques y prácticas de gerencia convencional ―pretendidamente universales― deben ser adaptados y modificados, según las condiciones particulares. En circunstancias tropicales, como la venezolana, el estilo gerencial más apropiado es la gerencia tropical, cuyos rasgos principales son:

  • Para el sentir: buen ambiente con calor humano, humor y buen humor, disfrutar de la vida y comprender con simpatía.
  • Para el pensar: resolver, ingenio creativo, trabajo (qué hay que hacer) y sentido práctico.
  • Para el actuar: disposición, operativo, «como vaya viniendo vamos viendo», logro y celebración.

La gerencia tropical busca, promueve, valora, aprovecha y disfruta de los rasgos surgidos de una experiencia diferente, creativa y valiosa.

 

Dos casos ilustrativos de estilos de gerencia divergentes

El gerente del caso A se desempeña de manera estructurada y metódica. Desde un punto de vista convencional, procede bien. Hace todo de manera correcta y previsible. Es un gerente «convencional». El gerente del caso B funciona muy bien en un ambiente incierto y volátil. Es un gerente «tropical» que otorga mucha importancia a los colaboradores, al manejo de las emociones y al desempeño en un ambiente cambiante.

 

Caso A

El gerente general sale de su casa a las 7:45 am. Llega a la estación de trenes a las 8:02 am para tomar el tren que sale a las 8:05 am. A las 8:42 am llega a su destino, va a pie y a las 8:55 am entra en su oficina. A las 9 am están todos presentes y comienzan a trabajar, cada quien en lo suyo. El té está listo en la cafetera automática programable. Se lleva la tasa de té a su escritorio e inicia sus labores. Cada quien sabe muy bien lo que tiene que hacer. Las descripciones de puestos son precisas. Todo está claramente planificado y programado. Cuando se completan las tareas se comunica debidamente por correo. El trabajo fluye como una máquina bien aceitada, sin roces ni ruidos. A las 10 am comparten el té. Y a las 3 pm también. Esos son los momentos para compartir y comunicarse. A las 5 pm todos salen de la oficina. Así es todos los días: gerencia en un entorno previsible.

 

Caso B

El gerente general sale de su casa a las 5 am y llega a las 6:30 am a su oficina. La hora de entrada es a las 8 am, pero si sale más tarde no llega puntual por el atasco de la autopista. Apenas llega va a tomarse un cafecito para comenzar el día y encuentra que no hay agua. Prepara el café con el agua mineral de una botella plástica que encontró en la nevera. Como hay electricidad puede hacerlo. Bien. Enciende su computador y se da cuenta de que no hay conexión a internet. Prepara la respuesta a los correos que le habían llegado hasta las 4 pm de ayer, y los pone en la carpeta de salida para que salgan cuando vuelva la conexión a internet. Convoca la reunión usual de los lunes por la mañana para comenzar la semana. Durante una media hora los integrantes del equipo conversan sobre lo que hicieron el fin de semana y cuentan algunos chistes. El gerente general comienza la reunión con la agenda de la semana: terminar el proyecto tal, tramitar los permisos para cual, terminar y presentar informe a la junta directiva. «¿Estamos todos claros? ¡Adelante!», exclama. Con los objetivos de la semana claros, todos se ponen a trabajar. Se fajan. El viernes por la tarde tienen la reunión usual de finalización de la semana. El gerente general pregunta: «¿Lo logramos? ¡Sí! ¡Estupendo! Vamos a tomarnos unas cervecitas para celebrar». Así es todas las semanas: ¡pura gerencia tropical!

 

Referencias

  • Ackoff, R. L. (1981): El arte de resolver problemas. México: Limusa.
  • Antonorsi M. (2015): «UTDP-QSSV-YLEB: Las tres macrocompetencias de un buen jefe en Venezuela». Debates IESA. Vol. 20. No. 2: 32-34.
  • Mintzberg, H. (1987): “The strategy concept I: five Ps for strategy”. California Management Review. Vol. 30. No. 1: 11-24.
  • Peters, T. J. y Waterman, R. H. (1982): En busca de la excelencia. Bogotá: Norma.
  • Waldinger, R. (2015): «What makes a good life? Lessons from the longest study on happiness». TED Talk. https://www.youtube.com/watch?v=8KkKuTCFvzI

 

Lecturas recomendadas sobre el venezolano y la gerencia en Venezuela:

  • Garassini, M. E. y Camilli, C. (2014): Las fortalezas del venezolano. Caracas: Editorial Alfa.
  • Gómez Samper, H. y Márquez, P. (1998): «Gerencia a la criolla: ¿qué podemos aprender de ocho experiencias exitosas?». En H. Gómez Samper, C. Leal, L. Vivas y P. Márquez (eds.): Gerencia exitosa con sello latinoamericano. Caracas: Editorial Galac.
  • Naím, M. (1998): «El crecimiento de las empresas privadas en Venezuela: mucha diversificación, poca organización». En M. Naím (ed.): Las empresas venezolanas: su gerencia. Caracas: Ediciones IESA.

Marcel Antonorsi Blanco, consultor gerencial y profesor invitado del IESA. Alexis Pérez Páez, constructor de percepciones, director fundador de Radiando C.A.