La diáspora es un activo estratégico para el desarrollo de Venezuela

1345
Restaurante Hola Arepa (Minneapolis, Estados Unidos). Fotografía: David Rust / Flickr.

La capacidad emprendedora de la diáspora venezolana es un activo estratégico: es la mejor riqueza de Venezuela. El Centro de Estudios de la Diáspora —una iniciativa del IESA y de la IE University (España)— tiene como objetivo estudiar la presencia y la inserción de talento, el conocimiento y los recursos de la diáspora empresarial venezolana donde quiera que esté.


 

La influencia de los 8,5 millones de venezolanos esparcidos por el mundo es creciente y diversa. Gran parte de este éxodo se ha agrupado en más de 1.300 organizaciones de diversos tipos, no solo con fines humanitarios, sino también para analizar cómo se inserta en los países de destino.

Para Tomás Páez, presidente del Observatorio de la Diáspora Venezolana, hace falta un enorme trabajo y recursos cuantiosos para investigar cómo vive y produce esa enorme diáspora en diferentes países y cómo contribuye al desarrollo del país que ha dejado atrás con familias, activos e historias de vida.

Con el fin de analizar los impactos económicos de esa diáspora, el IESA y la IE University organizaron en Madrid el foro «El potencial de la diáspora venezolana para el desarrollo de los países», moderado por el profesor Germán Ríos, director del International Faculty IESA y del Observatorio de Política y Economía Latinoamericana de IE University.

Nunzia Auletta, directora de Desarrollo y profesora de innovación del IESA, anunció la creación del Centro de Estudios de la Diáspora de esta institución académica, coordinado por Germán Ríos. Su objetivo fundamental es «estudiar la presencia y la inserción del talento, el conocimiento y los recursos de la diáspora empresarial venezolana y comprender el impacto económico que genera en el tejido empresarial donde quiera que esté». Tomás Páez destacó un asunto medular:

La migración necesita una estrategia, y esa estrategia debe hacerse con una institucionalidad privada y descentralizada. La diáspora no existe para el gobierno venezolano, pero tampoco para muchas organizaciones. La diáspora venezolana no es solo la gente que está afuera: son los dos millones de niños, jóvenes y ancianos que quedan adentro sin sus parientes; son las casas vacías; son las universidades vacías; es la pérdida de un enorme caudal de capital humano que necesitamos.

 

«No necesitan regresar para trabajar por Venezuela»

Páez sostiene que hay múltiples aportes que los emigrantes venezolanos están haciendo, especialmente en materia de generación de crecimiento económico.

La diáspora tiene impactos dentro de Venezuela —sostiene Páez—. Por ejemplo, hay una diplomacia pública que hacen esas organizaciones de venezolanos que documentan, denuncian y crean vínculos. Son ocho millones y medio de embajadores que representan la mejor referencia que tiene Venezuela. Esa emigración no necesita retornar al país para trabajar en su reconstrucción. Ese retorno total no va a ocurrir. La experiencia indica que, generalmente, retorna treinta por ciento de las corrientes migratorias, porque la gente echa raíces en los países destino, pero siguen siendo venezolanos.

Asier Ansorena, líder de redes de diásporas de Ashoka —la mayor red de emprendedores sociales del mundo—, dijo en el foro que las corrientes migratorias son naturalmente creadoras de empresas y que, además, generan intercambio y conocimientos útiles, y permiten que las sociedades evolucionen, incluso en un plano ético.

Ashoka busca crear redes de emprendedores sociales de comunidades en diáspora —dice Asier Ansorena—, porque para ser realmente productivas, en todo sentido, deben desarrollar alianzas, crear escala. Sin duda, la fórmula correcta es que ese canal de innovación debe interconectar experiencias. La migración tiene una enorme capacidad emprendedora. El 45 por ciento de los presidentes de las 500 empresas líderes en la Bolsa de Nueva York son inmigrantes o hijos de inmigrantes, lo que significa que en una o dos generaciones esta población puede liderar todos los procesos empresariales.

 

El IESA estudia los impactos de la diáspora venezolana

La profesora Nunzia Auletta subraya que el primer objetivo del Centro de Estudios de la Diáspora es incorporarse al esfuerzo de articular iniciativas dispersas que analizan las especificidades, fortalezas y debilidades de la diáspora venezolana.

Necesitamos engranar las organizaciones que están activas en el estudio de la diáspora venezolana, como cámaras binacionales, organizaciones empresariales, grupos de migrantes —afirma Auletta—. Queremos contribuir a la articulación de diferentes organizaciones. Sabemos, por ejemplo, que es complejo montar proyectos para solicitar fondos en organismos multilaterales y en el IESA, con mucho esfuerzo, hemos adquirido una experiencia útil sobre cómo hacerlo. Hemos aprendido y queremos transmitir ese aprendizaje.

Auletta dejó muy claro el objetivo estratégico de la nueva entidad académica: «Mapear la actividad económica de la diáspora, estimar su impacto económico, potenciar el éxito en los países destinos y, de vuelta, establecer mecanismos para que esa actividad ayude concretamente al desarrollo económico de Venezuela».

El Centro de Estudios de la Diáspora se propone desarrollar no solo actividades académicas y de investigación, sino también estrategias de comunicación e integración, así como de mentoría para emprendedores. La idea es que, a partir de la red internacional de egresados del IESA, se logre prestar apoyo a los emprendedores que siguen saliendo del país para buscar un mejor futuro.

Tenemos muchos casos de estudio que nos permiten formular una teoría, un modelo generalizable, las taxonomías que nos permitan avanzar en el conocimiento sobre el impacto económico de la diáspora, así como de la inserción laboral, que es otro proyecto del centro —afirma Auletta—.

 

Rasgos que marcan la diferencia

Un primer elemento de este trabajo de investigación es identificar los rasgos que caracterizan las iniciativas empresariales de las diferentes diásporas cuyo impacto económico ha sido poco analizado, señala la profesora Auletta. Las empresas desarrolladas por las poblaciones emigrantes se destacan por:

  • La diversidad de conocimientos y experiencias.
  • La multiplicidad de las redes de pertenencia.
  • La mezcla de una cultura de origen con otra local, lo que representa una oportunidad para producir muchas ideas de negocios.
  • La diversidad cognitiva y la capacidad de innovación (ver la realidad con diferentes ópticas).
  • La transferencia de capital humano y conocimiento con vocación de innovación: así como el inmigrante aporta conocimiento, también lo recibe del ámbito local.
  • La circulación de flujos de dinero e inversión. Según la profesora Auletta, durante el año 2023 Venezuela recibió 4.000 millones de dólares en remesas.

Una de las iniciativas del Centro es desarrollar proyectos en incubación para que consigan recursos con inversionistas venezolanos en el exterior. «La consecución de fondos es una tarea fundamental», expresa Auletta. Para ese desarrollo emprendedor se necesitan recursos clave como competencia en innovación, incorporación de talento capacitado (know how), redes (know who), recursos financieros y recursos culturales.

 

Perfiles de las empresas de la diáspora

Con base en datos de investigación, el IESA ha identificado varios perfiles de empresarios venezolanos:

  • Resilientes: están en Venezuela, crean el negocio y exportan el modelo. Auletta citó el caso de La Wawa, un sistema de transporte privado gestionado mediante una aplicación: «Es un caso exitoso. Ya han conseguido fondos internacionales por su servicio de transporte de primer mundo. Ahora está en Barranquilla».
  • Multiculturales: han tenido la oportunidad de tomar recursos del país de residencia y se devuelven al país de origen a hacer negocios, en un proceso no de retorno, sino de incorporación de su mercado natural.
  • Diasporacéntricos: crean ideas de negocios con foco en la diáspora. Generalmente, son empresas de servicios que atienden necesidades de familiares en el país de origen, como atención médica o apoyo financiero.
  • Asimiladores: se asimilan completamente al tejido empresarial local, pero con el potencial de seguir presentes en sus mercados de origen. Un caso relevante es el de Juan Carlos Escotet, presidente de la junta directiva de Banesco, con el Grupo Abanca en España.
  • Etnocéntricos: empresas bien establecidas en países de residencia y a veces hasta internacionalizadas, pero que ofrecen productos y servicios completamente asociados con la cultura del país de origen. Un caso emblemático puede ser el de Empresas Polar. Muchos emprendimientos gastronómicos y de entretenimiento tienen esta característica.
  • Nacidos globales: empresas que se fundan en el país de origen, pero cuyo plan de negocios está claramente orientado a la internacionalización.

Tomás Páez destacó a manera de conclusión:

Esa capacidad emprendedora de la diáspora es un activo estratégico: es la mejor riqueza de Venezuela. Tenemos emprendedores embajadores en China, en Suiza, en muchos países. Le hemos planteado a la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU la necesidad de pasar del tema de las políticas públicas a la activación del sector privado, lo que supone generar flujos de financiamiento, redes de negocios y apertura de mercados.


Érika Hidalgo López, periodista.