La invasión a Ucrania: cuando los combustibles fósiles se niegan a morir

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El conflicto en Ucrania muestra que la fantástica percepción de que las energías fósiles estaban condenadas a los libros de historia choca contra la realidad. Esto tampoco significa que las energías renovables sean insuficientes: solo dice que la transición necesita la participación de todos.

Oswaldo Felizzola / 26 de abril de 2022


 

Con la llegada de la covid-19 y el comienzo de la era del teletrabajo masivo decir que el sector de la energía se encontraba en una dicotomía es simplificar lo que se estaba viviendo. El principal consumidor de energía fósil, el transporte (IEA, 2021b), se encontraba en una crisis sin precedentes: todos los inventarios de combustibles estaban a rebosar y cayó el precio del combustible. Además, el uso de instrumentos financieros como los futuros hicieron que el precio del petróleo West Texas Intermediate llegara incluso a valores negativos (OECD, 2020). Literalmente, le estaban pagando a las empresas para que se lo quedaran. La llegada de la masificación de los vehículos eléctricos estaba haciendo que empresas como Tesla, líder en el sector, alcanzara una valorización en bolsa superior a las de los principales productores del sector automotriz térmico del mundo (Mathews y Koyyur, 2021).

Como si esto fuera poco, las inversiones en renovables —con un capex (inversión en capital necesaria para instalarlas y ponerlas a funcionar) importante y un opex (gastos operacionales regulares) significativamente menor que el de sus contrapartes fósiles— aprovecharon la caída de la demanda energética para desplazar a las fuentes fósiles. Una vez hechas las inversiones, y por muy económicos que sean los precios de los combustibles fósiles, estos no pueden competir con los relativamente bajos costos de operación de las renovables (Sens, Neuling y Kaltschmitt, 2022); los proveedores de energías renovables aprovechan también su capital político entre partidos y movimientos ecologistas, así como el hecho de que en los países europeos los sistemas de fijación de precios marginalistas permiten que los costos de producción determinen quiénes serán rentables (European Commision, 2021).

Todo esto pintaba una situación color de hormiga para la industria de los fósiles, de los que el gas natural era el menos afectado y el carbón el más perjudicado (EIA, 2021); no solo porque sus principales consumidores reducían su consumo de cara a la nueva normalidad dejada por la pandemia, sino también por otras situaciones extremas, como el ciberataque sufrido por el oleoducto Colonial Pipeline (Krauss, 2021) que interrumpió el suministro de gasolina en el sureste de Estados Unidos. Estas eran señales de que las industrias de energías fósiles tendrían una pérdida significativa de relevancia en el futuro, tanto por su atraso tecnológico como por la sustitución de tecnologías. Muchos expertos citaban posibles fechas como el fin de la era fósil y el comienzo de la renovable; todo esto alineado con el objetivo de cero emisiones de la Agencia Internacional de Energía (IEA, 2021a).

Con el llegar de las vacunas, y el proceso de vacunación, comenzó el retorno a cierta «normalidad». El precio del petróleo comenzó a recuperar paulatinamente lo perdido durante la pandemia, e incluso a revertir la pérdida de valor que experimentaba desde 2015. Esto no indicaba una recuperación total del sector, pero daba luces de que mantenía un peso importante, al punto de ser uno de los principales componentes del núcleo inflacionario estadounidense durante la segunda mitad de 2021 y comienzos de 2022 (BLS, 2021).

Pero todo cambió abruptamente al comenzar la escalada de tensión entre Rusia y Ucrania. El 24 de febrero la invasión de Rusia a Ucrania volvió a convertir a las energías fósiles en armas de guerra. Rusia es uno de los principales proveedores de gas a Europa, que fijó una posición muy dura contra Rusia: varios países han acelerado su independencia del gas natural ruso (Ventura, 2022). Esto produjo una escalada en los precios de los fósiles en todo el mundo y, por consiguiente, en los productos y servicios que dependen de ellos, como materias primas y como partes de sus cadenas logísticas (transporte).

Todo indicaba que, a comienzos de la tercera década del siglo XXI las energías fósiles estaban destinadas a desaparecer de la matriz energética del mundo; primero los países desarrollados, luego los emergentes. Pero el regreso a la «normalidad» pospandemia y la invasión de Ucrania recuerdan que los combustibles fósiles tienen aún un papel sumamente importante, por no decir determinante, en la geopolítica mundial. Esto debe ser particularmente preocupante para los evangelistas de la descarbonización acelerada. El sector transporte depende de esta fuente de energía, por ser uno de los más atrasados en el proceso de electrificación y sustitución por hidrogeno azul o verde.

Todos estos hechos —ninguno aislado sino todos relacionados— muestran que la transición energética es muy compleja. Esperar que un sector ceda su espacio de forma alegre es un pensamiento no solo cándido, sino también peligroso geopolíticamente. Si se desea realmente cumplir el objetivo de cero emisiones para 2050, o alguna fecha cercana, es necesario entender que la solución requiere una visión holística de todos los participantes, tanto consumidores como proveedores. El tema político-económico va de la mano con el técnico-ambiental.


Oswaldo Felizzola, profesor del Centro de Internacional de Energía y Ambiente del IESA

Referencias

BBC News Mundo (2022, 26 de febrero). Rusia y Ucrania: civiles ucranianos se arman y explosiones sacuden Kiev tras la llegada de las tropas rusas. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60499183

BLS (2021). Consumer price index. U.S. Bureau of Labor Statistics. https://www.bls.gov/cpi/

EIA (2021). Primary energy production by source. Energy Information Administration. https://www.eia.gov/totalenergy/data/monthly/pdf/sec1_5.pdf

European Commision (2021). EU energy markets and energy prices. https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/FS_21_5212

IEA (2021a). Net zero by 2050. International Energy Agency. https://www.iea.org/reports/net-zero-by-2050

IEA (2021b). World energy outlook 2021. International Energy Agency. https://www.iea.org/reports/world-energy-outlook-2021

Krauss, C. (2021, 11 de mayo). Ciberataque al oleoducto Colonial Pipeline: esto sabemos. The New York Times. https://www.nytimes.com/es/2021/05/11/espanol/colonial-pipeline-ransomware.html

Mathews, E. y Koyyur A. (2021, 26 de octubre). Factbox: Tesla market cap eclipses that of top 5 rival carmakers combined. Reuters. https://www.reuters.com/business/autos-transportation/tesla-market-cap-eclipses-that-top-5-rival-carmakers-combined-2021-10-26/

OECD (2020). The impact of coronavirus (COVID-19) and the global oil price shock on the fiscal position of oil-exporting developing countries. Organisation for Economic Co-operation and Development. https://www.oecd.org/coronavirus/policy-responses/the-impact-of-coronavirus-covid-19-and-the-global-oil-price-shock-on-the-fiscal-position-of-oil-exporting-developing-countries-8bafbd95/

RTVE (2022, 14 de abril). Putin asegura que Europa «no tiene alternativas» al gas ruso y quiere reorientar las exportaciones hacia a Asia. https://www.rtve.es/noticias/20220414/putin-afirma-europa-no-puede-sustituir-gas-ruso/2331500.shtml

Sens, L., Neuling, U. y Kaltschmitt, M. (2022). Capital expenditure and levelized cost of electricity of photovoltaic plants and wind turbines: Development by 2050. Renewable Energy, 185, 525-537. https://doi.org/10.1016/j.renene.2021.12.042

Ventura, V. (2022, 21 de marzo). Los países europeos ya maniobran para buscar alternativas al gas ruso. El Economista.es. https://www.eleconomista.es/energia/noticias/11678092/03/22/Los-paises-europeos-ya-maniobran-para-buscar-alternativas-al-gas-ruso.html