La obra que salvó a Caracas de una crisis más aguda del servicio de agua potable

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Embalse de Taguaza. Fotografía: Hidrocapital.

En 1997 se inauguró la aducción Taguaza-Taguacita, una innovadora obra de ingeniería que permitió sostener un abastecimiento regular a la capital. Pero, después de 25 años, la ciudad sigue esperando por el sistema Tuy IV.

Érika Hidalgo López / 9 de mayo de 2022


 

Caracas padece constantes problemas con el suministro de agua. Pero la situación podría ser peor si Hidrocapital no hubiera culminado, en los años noventa, el embalse de Taguaza, y construido una nueva aducción para conectarlo con la estación de Taguacita y, de allí, con el sistema Tuy II, para suministrar unos 4.000 litros de agua por segundo a Caracas. Esta obra fue el resultado de la creatividad de un equipo de ingenieros venezolanos, y fue desarrollada por Hidrocapital como alternativa para incrementar el suministro de agua en un momento de extrema sequía.

Durante un foro organizado por el IESA, José Norberto Bausson García, entonces vicepresidente de Operaciones de Hidrocapital, contó la historia del proyecto y su importancia actual, acompañado por José María de Viana, expresidente de la empresa hidrológica. Taguaza es la segunda fuente más importante de abastecimiento de Caracas. Aún se espera la conclusión del proyecto Tuy IV.

 

¿De dónde viene el agua?

El Acueducto Metropolitano está integrado por una red de embalses y sistemas de bombeo que comenzaron a construirse en los años cincuenta del siglo pasado, a partir del Tuy I, con capacidad de aportar 4.000 litros por segundo desde el embalse de La Mariposa, puesto en servicio en 1956. En 1967, año cuatricentenario de Caracas, se inauguró el Tuy II, que se surte del embalse de Lagartijo y del río Tuy, con cinco estaciones de bombeo principales y una capacidad de 8.000 litros por segundo. Este sistema abastece el este de la capital.

Bausson recuerda que en los años ochenta se empezó a extraer agua directamente del embalse de Camatagua; el agua hacía una escala en el río Tuy y después se pasaba al sistema Tuy II. Luego se construyeron la aducción y el sistema de bombeo desde la nueva planta de tratamiento de Caujarito hasta los «tanques morochos» de Baruta, que permitieron un envío más directo de agua y sumaron 9.000 litros por segundo de suministro.

Está pendiente construir el sistema Tuy IV, que se abastecería de los embalses de Taguaza y Cuira (este aún está en construcción). Pero, como indica José María de Viana, a pesar de que se han gastado alrededor de 1.100 millones de dólares en esta obra, después de 25 años aún no se ha concluido.

En los años noventa resultaba urgente adelantar el uso del embalse de Taguaza, cuya capacidad de almacenamiento es de 180 millones de metros cúbicos, para ofrecer a Caracas un suministro de agua mayor y, además, seguro; es decir, independiente de los ciclos de invierno y sequía. Según de Viana:

Se llegó a una solución de ingeniería que no salió de los gabinetes de diseño, sino de los propios operadores. La idea es bastante original y significa que, ante la urgencia de mejorar el servicio, una vez concluido el embalse de Taguaza se tomó la decisión de conectarlo directamente con el sistema de envío de agua a Caracas, antes de terminar la estación de bombeo Tuy IV. Esta obra demostró mucha intuición, porque más de veinte años después el Sistema Tuy IV no está construido.

 

La obra

Bausson recuerda que la idea surgió de la verificación de que el embalse de Taguaza, cuando está lleno, está en una cota más alta que el sistema de bombeo de Taguacita, lo que hacía posible, de encontrarse una ruta, llevar agua por gravedad y luego bombearla a la capital. Después de obtener la autorización del ministro del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables para evaluar el proyecto

… decidimos llamar al ingeniero Iván Bracho, que era un experto que tenía fama de hacer las cosas lo más rápido y lo mejor posible. Le planteamos pasar una aducción bordeando el río Tuy, lo que era una verdadera paradoja de la hidráulica, porque el agua iba a bajar por gravedad y luego subir por «gravedad», entre comillas. Con esa idea, Bracho hizo los cálculos y nos planteó esa misma tarde que se podían incorporar 5.600 litros por segundo a través de un tubo de 66 pulgadas. Ese fue el inicio de esta idea.

No había tiempo de hacer cálculos muy precisos. Se formó un grupo de ingenieros con mucha experiencia y se inspeccionó la ruta a pie, porque la vía más directa requería atravesar la montaña de Guatopo, algo prácticamente imposible. Había que bordear y abrirse paso a través de un duro risco en Urapal, que exigió un uso intensivo de maquinaria durante la construcción.

La obra se dividió en cuatro tramos, que se licitaron en un mismo acto como obras separadas y se asignaron a empresas distintas, pero la que consiguiera terminar su tramo podía continuar en otro tramo vecino, así que las empresas tenían incentivos para construir en el menor tiempo posible.

La obra se diseñó para que pudiera adaptarse al modelo del Tuy IV —aún inconcluso— y se hizo en tiempo récord. Actualmente, esa aducción entre Taguaza y Taguacita resulta estratégica para asegurar un suministro estable de agua a Caracas, pues conecta a Taguaza, el mayor embalse de la cuenca del río Tuy, con el sistema de la ciudad.

De Viana sostiene que la obra —una solución propia de gran valor estratégico— fue posible gracias a la credibilidad y la solvencia técnica y económica del equipo de Hidrocapital.

Habíamos demostrado con hechos que éramos capaces de elevar sustancialmente la calidad y la seguridad del suministro. Nos ganamos la confianza del gobierno a pulso, a pesar de que no había recursos, porque el barril de petróleo estaba a doce dólares. Esta obra debe ser recogida como ejemplo de lo que una administración espartana, eficiente y transparente puede hacer.

Taguaza es el segundo embalse en tamaño de Caracas y la fuente más importante del Tuy II, aunque también la más lejana.

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