Lo aprendido en 2024 sobre las tasas de interés en Estados Unidos

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En diciembre de 2023 los mercados a futuro de tasas de interés reflejaban seis recortes a la tasa de fondos federales que debían ocurrir en 2024. Los pronósticos de recortes oscilan entre uno y ninguno, para lo que resta de este año; y de haberlo, ninguno antes de julio. La razón de tal cambio de expectativas es la persistencia de la inflación.


 

Es casi un lugar común recordar que en diciembre de 2023 los mercados a futuro de tasas de interés reflejaban en sus precios seis recortes a la tasa de fondos federales que debían ocurrir en 2024. Aunque a este año le queda mucha tela por cortar, las expectativas de los actores económicos han cambiado sustancialmente y los pronósticos de recortes de tasas oscilan entre uno y ninguno para lo que resta de 2024; y, definitivamente, de haberlo, ninguno antes de julio.

La razón de tal cambio de expectativas es la persistencia que ha mostrado la inflación en los últimos tres meses. Este desempeño luce un tanto paradójico. Al fin y al cabo las tasas de redescuento de la Reserva Federal (FED) son las mayores de los últimos 22 años, lo que refleja una política restrictiva de liquidez.

Los mercados financieros muestran que la liquidez es mucho más abundante de lo que la FED esperaría. El índice nacional de condiciones financieras de la Reserva Federal de Chicago (NFCI, por su sigla en inglés) se ubica en niveles similares a los de principios de 2022, un trimestre antes del comienzo de la subida de las tasas de interés.

A corto plazo la FED no controla los costos de todos los financiamientos vigentes. En la actualidad hay una masa de créditos hipotecarios contratados antes de marzo de 2022 a tasas mucho menores que las de las nuevas hipotecas, lo cual deja cierta holgura financiera a los deudores.

Lo mismo sucede con el endeudamiento corporativo contratado durante el año 2021 con la idea de protegerse de una eventual subida de tasas de interés, que terminó por materializarse meses después. Si a esto se suman las ganancias de los tenedores de acciones en el último año, no cuesta mucho entender las percepciones de holgura financiera del NFCI.

Un escenario de liquidez abundante es contrario a las expectativas de la FED de reducir la tasa de inflación y debilitar el mercado laboral estadounidense. La holgura financiera permitió que en el primer trimestre de 2024 la nueva emisión de bonos corporativos alcanzase cifras récord. Mientras tal comportamiento se mantenga, no queda más que pensar que la FED seguirá combatiendo la inflación, y que mantendrá las tasas de redescuento en los niveles actuales por mucho más tiempo de lo esperado a comienzos de año.

Si los datos de inflación y crecimiento económico se mantienen en el segundo trimestre de 2024, no habrá cortes de tasas de interés en el mercado estadounidense. Esto debería aumentar el rendimiento de los bonos corporativos, lo que a su vez finalmente empezaría a hacer mella en la holgura financiera.

Con tasas mayores, las empresas lo pensarían dos veces antes de asumir nuevos préstamos y, simultáneamente, revisarían costos, gastos, planes de inversión y hasta el pago de dividendos. Estas acciones en conjunto tienden a ralentizar la economía.

En materia de provisión de liquidez, la FED ha introducido un mecanismo para proveer auxilios al mercado secundario de bonos del Tesoro: el Servicio de Recompra Inversa a un día (RRP, por su sigla en inglés). En este participan los miembros del sistema bancario que usan sus posiciones en bonos del Tesoro para financiar sus necesidades de liquidez.

La reducción del balance de la FED, que se logra cuando no se reinvierten los títulos del Tesoro que se vencen continuamente, ha creado brechas de liquidez temporales en este mercado secundario al que acuden los bancos. El RRP existe para no crear distorsiones adicionales en el flujo de dinero de la economía. Este fondo ha atenuado el efecto restrictivo de recursos promovido por el banco central estadounidense.

El RRP es un fondo con recursos finitos que, de seguirse consumiendo a la tasa de 167.000 millones de dólares mensuales, se agotaría en el próximo mes de junio. El efecto de atenuación de la reducción de la oferta de liquidez desaparecería, lo que funcionaría como un viento en contra para todos los activos de riesgo.

De más está decir que, al ser la FED un organismo que ajusta sus políticas sobre los datos que la economía genera continuamente, siempre podrá aminorar el paso con el que reduce su balance, si así se requiriese. Al menos en los meses por venir, no hay razones para esperar un recorte en las tasas que la FED regula.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo se publica en alianza con Arca Análisis Económico.

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