Los bonos panda

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Los bonos panda son emitidos en China por empresas extranjeras, y denominados en renminbis. El gobierno chino ha aprovechado el hecho de que las tasas de interés en renminbis son menores que las de los países desarrollados para aumentar la presencia del renminbi. De allí que las emisiones de bonos panda alcanzaran 75.000 millones en 2022.


Un bono panda es un título financiero emitido en China por una empresa extranjera y denominado en la moneda nacional, el renminbi. La emisión de estos instrumentos comenzó en el año 2005, luego de que el gobierno chino se convenciera de la posibilidad de introducir tal innovación financiera sin afectar su política de mantener fija la paridad cambiaria frente al dólar.

En un comienzo el dinero captado con este mecanismo debía permanecer en China, pero esta restricción se levantó en 2010. En el último año, el gobierno chino ha aprovechado el hecho de que las tasas de interés en renminbis son menores que las de sus contrapartes de los países desarrollados para tratar de aumentar la presencia del renminbi en los mercados internacionales. De allí que las emisiones de bonos panda hayan totalizado 75.000 millones de renminbis, y superado el récord anual alcanzado en 2021.

Este mercado de renta fija se complementa con los bonos dim sum, emitidos en Hong Kong por empresas no domiciliadas en China Continental y que también han alcanzado un récord en lo que va de 2023: 320.000 millones de renminbis, según datos de Bloomberg. De mantenerse la tendencia, las emisiones transfronterizas podrían totalizar 466.000 millones a finales de este año.

La expectativa de que las tasas de interés estadounidenses se mantengan altas hasta mediados de 2024 y que China no subirá las suyas —pues necesita estimular una economía nacional que no termina de acercarse al crecimiento previo a la covid—, mantendrá el interés tanto de los emisores como de los inversionistas en ambos tipos de bonos. En el caso de los emisores, el costo de la deuda en renminbis es sustancialmente menor que en dólares o en euros, y tal financiamiento tiene como premisa que no habrá una revaluación de la moneda china en los próximos años.

El financiamiento vía bonos panda es más barato que en otras monedas. Pero algunos emisores, que no son tan conocidos como las clásicas multinacionales, tendrán que pagar una prima de riesgo adicional que hace más atractivos estos papeles para los inversionistas locales.

El financiamiento en renminbis de las empresas extranjeras es una moneda de dos caras. Por un lado, si los fondos obtenidos por la venta de las emisiones se destinan a los mercados cambiarios, el renminbi se devaluará y esto es bueno para quienes pagan estos títulos vendiendo moneda dura a una tasa de cambio más robusta. Esta situación la conocen muy bien quienes, en el pasado, se endeudaron en Venezuela en bolívares para comprar dólares. Por otro lado, si el dinero captado debe, por diversas razones, permanecer en China, las empresas emisoras tendrían una exposición cambiaria que les ocasionaría una pérdida económica.

El gobierno chino estará atento a cualquier impacto que el tipo de cambio pudiese tener sobre sus planes de internacionalizar el renminbi y fortalecer su rol como moneda de reserva. El desempeño reciente de la economía china complica la estabilidad cambiaria del renminbi, pues entre julio de 2022 y julio de 2023 las exportaciones cayeron 14,5 por ciento y las importaciones también lo hicieron en 12,4 por ciento.

El impulso logrado en el último año por las emisiones de bonos panda y dim sum es una clara señal de que los mercados financieros internacionales se van adaptando a las nuevas realidades económicas, en las que China cada vez tendrá más que aportar.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo se publica en alianza con Arca Análisis Económico.

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