Los peligros de una inflación duradera en Estados Unidos

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Las valoraciones de las acciones de las grandes empresas se basan, según el economista Mohamed El-Erian, en tres supuestos: crecimiento sostenible de la economía mundial, expectativa de que los brotes inflacionarios recientes en Estados Unidos son transitorios y confianza en que los bancos centrales del mundo desarrollado continuarán inyectando liquidez. El supuesto que más le incomoda es el de la inflación transitoria.

Carlos Jaramillo / 8 de julio de 2021


 

Es particularmente interesante cuando un referente de los mercados financieros internacionales asume una posición contraria al consenso económico del momento. Este es el caso de Mohamed El-Erian, presidente del Queens’ College de la Universidad de Cambridge y reconocido experto en el manejo de grandes portafolios institucionales.

El-Erian manifiesta su incomodidad con respecto a lo que él llama el «escenario Ricitos de Oro» de los mercados financieros internacionales, en el que las economías más desarrolladas, al igual que los platos de avena de los tres ositos del cuento, no están muy calientes ni muy frías. En otras palabras, las valoraciones de las acciones de las grandes empresas internacionales se basan en tres supuestos: un crecimiento sostenible de la economía mundial, la expectativa de que los brotes inflacionarios de los últimos tres meses en Estados Unidos son transitorios y la confianza en que los bancos centrales de los países desarrollados continuarán inyectando la liquidez que haga falta a sus economías nacionales, a costo cero y durante el tiempo que sea necesario.

El-Erian no tiene problemas en aceptar que las economías desarrolladas seguirán creciendo en un futuro previsible, o que sus bancos centrales seguirán proveyendo abundante liquidez. Su gran incomodidad está en aceptar que la inflación recientemente experimentada en Estados Unidos sea transitoria.

Este conocido economista no cree que pueda materializarse un ciclo inflacionario como el de la década de los setenta del siglo pasado. Pero sí teme a la evidencia anecdótica según la cual están ocurriendo cambios estructurales en la oferta de bienes y servicios, en un momento de demanda robusta.

Un ejemplo ilustrativo de esta situación puede apreciarse en algunos mercados laborales, donde la oferta de mano de obra no calza con la demanda de los empleadores. Además, el cambio de la propensión a trabajar, en un contexto de pandemia, crea una presión alcista en los salarios de algunos perfiles profesionales.

En los países desarrollados poca gente tiene la experiencia de lidiar con entornos inflacionarios. Por ello es muy posible que los inversionistas obvien dos dinámicas de mercado muy importantes: 1) un incremento aislado de precios puede transmitirse como efecto cascada al resto de la economía y 2) alzas de precios de materias primas y bienes industriales pueden reflejarse posteriormente en los precios de productos terminados y los salarios.

Para complicar un poco más esta historia, la Reserva Federal (FED) ha cambiado en los últimos años su manera de ejecutar la política monetaria. Actualmente espera que la economía produzca datos concretos para mover las tasas de interés que ella controla, en lugar de anticipar los cambios, como era su enfoque tradicional.

Un brusco frenazo de la FED, en lugar de una suave retirada de su pie del acelerador, incrementa el riesgo de una recesión. Esta es la advertencia que se puede inferir de las experiencias históricas en las cuales los bancos centrales se equivocaron al evaluar la robustez de la inflación.

La recomendación de El-Erian a los bancos centrales de los países desarrollados es prestar mayor atención a la dinámica de los precios y al funcionamiento de los mercados laborales; pues escudarse en la apuesta de que la inflación es transitoria aumenta el riesgo de crear un equilibrio económico inestable, en el cual todos los actores económicos sufrirían. Afortunadamente, los bancos centrales todavía tienen tiempo para ampliar su visión sobre el tema inflacionario.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

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