Otra arista de las inversiones pasivas

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Imagen de Manfred Richter en Pixabay

Las inversiones pasivas replican un índice financiero y se ejecutan mediante fondos mutuales o ETF. Si su uso reduce el volumen de transacciones, su popularización socavaría la hipótesis de los mercados eficientes que respalda su existencia como producto.


 

Se conocen como inversiones pasivas (IP) las que replican un índice financiero y se ejecutan mediante fondos mutuales o fondos cotizados en bolsa (ETF). Si bien surgieron a mediados de los años setenta del siglo XX, en los últimos veinte años han alcanzado una enorme popularidad y se han transformado en elementos perturbadores del mundo de las inversiones de oferta pública.

Morningstar —empresa líder en el seguimiento del desempeño de fondos de inversión— reportó que en diciembre de 2023 el monto invertido en fondos pasivos superó, por primera vez en la historia, al colocado en fondos que siguen estrategias activas. En la actualidad, la inversión en fondos pasivos asciende a 13,3 billones de dólares, de los cuales ocho billones se han colocado en acciones de empresas estadounidenses.

La irrupción de las IP ha ocasionado un importante movimiento para reducir las comisiones que cobran los fondos mutuales y otros gerentes de inversión. Los proveedores de estos vehículos de inversión cobran montos muy reducidos por sus servicios; pues no incurren en gastos de investigación, lo que presiona al resto de la industria a bajar sus comisiones. Pero también han causad preocupación, por la concentración de acciones en manos de pocos agentes que podrían condicionar los votos de sus representados en función de sus intereses.

Los enemigos de las IP, en particular las instituciones que manejan fondos de inversión activa (IA), dicen que, al atarse a un índice financiero y no transar sobre el desempeño individual de las empresas, afectan los mecanismos de revelación de precios de los mercados financieros, en particular los mercados de renta variable.

Durante años los gerentes de fondos de IA han pronosticado una crisis sistémica cuando los inversionistas pasivos salgan masivamente a liquidar sus posiciones ante un acontecimiento sorpresivo. Esto, hasta ahora, no ha sucedido. Sin embargo, el impacto de largo plazo de las IP en el mundo financiero sigue siendo un tema controvertido que motiva investigaciones académicas.

En diciembre de 2023, R. Morck, de la Universidad de Alberta, y M. Yavuz, de la Universidad Purdue, publicaron un trabajo en el que evaluaron el impacto de los choques cambiarios sobre los precios de las acciones de empresas de oferta de pública que podían o no formar parte del S&P 500, el principal índice bursátil de referencia de quienes realizan IP en renta variable.

Los autores encontraron que las acciones incluidas en un índice bursátil responden con menor intensidad que sus homólogas no indizadas a los anuncios de información idiosincrática relevante. Esta atenuación se ha hecho más notoria con el paso del tiempo, al igual que el uso de los vehículos indizados para comprar acciones en Estados Unidos.

Este hallazgo será objeto de mucha discusión en la comunidad académica, que intentará confirmarlo o refutarlo. También es música para los oídos de los gerentes que manejan estrategias activas.

Si los resultados son suficientemente robustos, surge una gran contradicción. Quienes compran productos indizados de renta variable parten de la idea de que los mercados financieros son eficientes y, por lo tanto, la mayoría de las estrategias activas está condenada al fracaso, pues es muy difícil identificar a priori, con la misma información que el resto de la industria, las acciones ganadoras o perdedoras del futuro.

La teoría de los mercados eficientes parte de la premisa de que buena parte de la información sobre los mercados se transmite por las transacciones bursátiles. Si el uso de vehículos indizados reduce el volumen de transacciones, entonces su popularización socavaría la hipótesis de los mercados eficientes que respalda su existencia como producto.

En mercados financieros eficientes las empresas ineficientes son castigadas con una caída del precio de sus acciones. Pero si un bloque importante de estas acciones no se transa porque forma parte de un fondo que sigue una estrategia pasiva, se promueve una asignación ineficiente de recursos. Este es el tema que los académicos del área necesitan, finalmente, aclarar.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Referencia

Morck, R. y Yavuz, D. (2023). Indexing and the incorporation of exogenous information shocks to stock prices. Working Paper 31975. National Bureau of Economics Research. https://www.nber.org/papers/w31975

Este artículo se publica en alianza con Arca Análisis Económico.

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