Proyecto 365 Venezuela: emprendimientos sociales que impulsan la moda nacional

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Fotografía: Pixabay.

La moda es un proceso social, cultural y económico que refleja los aconteceres de un país. Por medio del vestir se puede reconocer, a simple vista, una nación entera. Los emprendimientos sociales nacen de las crisis; de allí la necesidad de crear espacios plurales que permitan promocionar las industrias creativas venezolanas.

Carolyn Aldana / Enero-junio 2017


La moda es una de las industrias más grandes del mundo. Abarca un amplio campo: diseño y confección de prendas para vestir (también perfumes y cosméticos, accesorios y marroquinería), elaboración de textiles (con repercusiones en el sector agrícola, debido a la compra de materias primas como algodón) y empleo de insumos como hilos, cierres, botones, empaques, etiquetas y maquinarias. La industria de la moda requiere personal calificado en cada una de sus áreas, que abarcan además las comunicaciones, el mercadeo y la formación de nuevos talentos. Este sector es capaz de crear miles de empleos directos e indirectos, necesarios para activar cualquier economía. Mundialmente ha sido reconocido, desde la revolución industrial, por contribuir al desarrollo comercial e industrial.

En Venezuela, durante el período colonial, surgieron varias iniciativas para la elaboración de textiles, sin mayor impacto ni relevancia. Para ese entonces, la confección era en su mayoría elaborada en las casas —una esclava con dones para la costura era muy cotizada y su valor de compra elevado— y las telas eran, en gran parte, importadas. En 1870, Antonio Guzmán Blanco, a la sazón presidente de la República, famoso por su admiración por la cultura francesa, contrató a varias modistas parisinas para que se mudasen a Caracas y se encargasen de diseñar la ropa de las familias de la alta sociedad. Sin embargo, es a partir de 1897, con la llegada a Macarao, en las afueras de Caracas, del primer telar mecánico, importado por la empresa Telares de Valencia, cuando puede hablarse del nacimiento de la actividad textil en el país.

Entre 1910 y 1930 se constituyen Telares Palo Grande, Telares Caracas, Textil Venezuela, Hilados Nacionales y Telares Maracay; esta última empresa fundada por Juan Vicente Gómez, con operarios contratados en España, tenía la misión de surtir de uniformes al ejército. Luego de varios años, Telares Maracay pasó a manos de una empresa familiar privada, que mantiene la propiedad, aunque le cambió el nombre: Jeantex, firma especializada en la producción de variedades de Denim. Más adelante, vinieron Sudamtex y Flexilon, pioneras en la fabricación de diversos tejidos, ambas ubicadas en Maracay.

El fenómeno de la moda llegó a su máximo esplendor durante el período de 1983 a 1989, cuando creció 300 por ciento y 2.000 empresas estaban dedicadas al diseño de prendas de ocasión, trajes de baño, insumos y confeccionistas, con exportaciones a países como Brasil y Colombia. Es fácil recordar marcas como Tropicana, que en casi todo el territorio nacional tuvo tiendas con diseños para todas las ocasiones; Lony, que llegó a fabricar hasta 25.000 trajes de baño mensuales en temporadas altas; o Cotton Candy, especialista en ropa infantil. Koshito también producía en el país.

Entre los años 1990 y 2000, a consecuencia de los sucesos políticos y económicos ocurridos en Venezuela, el contrabando de telas y la reducción de los impuestos para importaciones, la industria textil experimentó un fuerte golpe. La competencia aumentó con la construcción de centros comerciales que indujeron a grandes marcas internacionales, como Zara y Casablanca, a incursionar en el mercado nacional. Otro factor cuya incidencia se dejó sentir fue el cambio tecnológico vivido durante este período: el auge de la televisión por cable y la aparición de internet hicieron que el «efecto goteo», aplicado a las teorías sobre la moda y la sociedad, llegase a su máxima expresión. La industria de la moda decayó velozmente hasta quedar, en la actualidad, alrededor de diez por ciento del parque comercial e industrial registrado en el lapso de mayor expansión.

A partir del 2005 el panorama se vuelve más alentador, con iniciativas surgidas en el seno de la sociedad. Ese año, un grupo de emprendedores y diseñadores funda el famoso «Mercado de la Plaza Alfredo Sadel» donde muestran sus trabajos, muchos elaborados por ellos mismos en pequeños talleres o incluso en sus casas. Entre sus principales logros se destacan la formulación de conceptos de marcas innovadoras, la exhibición de productos novedosos y el resurgimiento, en el mundo de la moda, del fenómeno «hecho en Venezuela».

Este ímpetu renovado allanó la posibilidad para la aparición de espacios para el desarrollo del llamado «diseño emergente», que ha traído consigo un movimiento que no ha cesado de crecer. Sin embargo, en la actualidad el país vive una de las crisis más profundas de su historia; circunstancia que ha tornado más complicada la andadura por la senda de la actividad comercial e industrial.

De allí nace Proyecto 365 Venezuela. Su objetivo central es ofrecer apoyo al diseñador que inicia su trayectoria profesional y, además, mantener informada a la sociedad acerca de los avances en la calidad de los productos venezolanos en el ámbito de la moda. Trabaja, en definitiva, por la activación de este sector manufacturero.

Proyecto 365 Venezuela publica en las redes sociales una fotografía de diseños nacionales, todos los días durante un año completo. La iniciativa surge en enero de 2014 como un emprendimiento social. Se caracteriza por ser la unión de un grupo de personas que, a falta de soluciones directas para solventar problemas surgidos en áreas específicas, deciden concebirlas por su cuenta. La participación es completamente gratuita; de allí su innovación principal: una plataforma comunicacional diseñada para el trabajo colaborativo. Este tipo de emprendimientos posee algunas particularidades: surge en períodos de crisis, logra transformaciones por medio de la innovación, es un modelo de negocio sostenible y sus resultados se evalúan a largo plazo.

En estos casi tres años Proyecto 365 Venezuela se fijó tres siguientes objetivos fundamentales: educar y capacitar, promover la cultura y difundir un mensaje positivo.

 

Educar y capacitar a personas interesadas

El sistema educativo actual para la especialidad en diseño de moda llega hasta el grado de técnico superior universitario (TSU). El Estado venezolano, al imponer en el pensum la inclusión de materias de nivelación (matemática, deporte, lenguaje y servicio comunitario, entre otras), dejó por fuera cátedras importantes para la carrera. Otra modalidad de estudio se imparte en las conocidas escuelas de diseño que, a partir de la experiencia de las antiguas escuelas de artes y oficios, enseñan sin mayores restricciones curriculares, pero al final entregan a sus egresados una certificación y no una titulación. Licenciaturas, especializaciones y posgrados se encuentran fuera de toda posibilidad, al igual que la posibilidad de cursar bachillerato mención arte y diseño. El Instituto Universitario de Diseño Las Mercedes ha desarrollado el Campus Moda, un intensivo de dos semanas cuya estructura se basa en los principios básicos de la moda, dirigido a quienes sienten interés por esta profesión. Asimismo, con Banesco y su programa de banca comunitaria se ha incentivado la formación de microempresarios de la moda, mediante el suministro de información financiera y administrativa que les permita obtener y aprovechar microcréditos con tasas preferenciales de interés.

 

Promover la cultura

Un ejemplo de intercambios con otras naciones es el convenio suscrito con la Embajada de Indonesia en Venezuela para el manejo del batik (técnica textil declarada patrimonio intangible de la humanidad por la Unesco). En esta iniciativa multicultural participaron siete diseñadores y un orfebre para darle una reinterpretación local. Venezuela recibió el apoyo del Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz Diez para realizar diversas actividades e iniciar su colección de indumentaria nacional. Además, con el apoyo de Jeantex de Venezuela, se creó el «Reto Denim» con doce diseñadores y un orfebre para realizar 24 piezas con textiles suministrados por la empresa para fabricar productos ciento por ciento nacionales. El Fondo de Valores Inmobiliarios y el Tolón Fashion Mall han organizado en alianza innumerables foros, muestras de productos y desfiles, entre otras actividades. El Fashion Lab, que se lleva a cabo todos los septiembres, es una plataforma expositiva concebida para presentar las últimas innovaciones de los protagonistas del mundo de la moda y propiciar la formación de redes.

 

Difundir un mensaje positivo

Es importante difundir y exaltar logros que motiven a jóvenes profesionales a ser mejores y a desarrollar propuestas creativas con acento local. En 2014, el Instituto Universitario de Diseño Las Mercedes fue seleccionado por Venezuela para acudir a la Bienal Iberoamericana del Diseño en Madrid, lo que le permitió presentar sus proyectos en diversas instituciones y mostrar la importancia de estas iniciativas para impulsar los talentos que requiere el crecimiento del país. Cuando Proyecto 365 Venezuela publica cada día una fotografía, registra en promedio más de 30.000 personas que observan el trabajo constante de los hacedores de moda en el país y apoyan sus iniciativas, lo que favorece a una industria que busca salir, crecer, pero sobre todo ser reconocida. Desde sus inicios han participado más de 800 diseñadores y marcas, se han formado más de 160 personas en programas de estudio, se ha constituido un nuevo espacio para diseñadores reconocidos y emergentes, y se han generado relaciones de colaboración mutua. El mundo de la moda nacional crece con la cooperación de todos.

 

Pasión y acción

Tomar las riendas es, muchas veces, la mejor solución. Ser actores pasivos en una sociedad resulta desalentador. Encontrar algo que verdaderamente apasiona es el primer paso para activarse. El trabajo en conjunto es una experiencia maravillosa, más aún si se hace pensando en los beneficios que puede tener en el entorno, que a largo plazo puede cambiar de modo importante. Eso es lo que espera Proyecto 365 Venezuela para los años venideros.


Carolyn Aldana, diseñadora de modas y creadora de las iniciativas de promoción de la moda venezolana @venezuelacoolhunting y @proyecto365venezuela.