Revisitar la mezcla de activos para el retiro

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Imagen de Mohamed Hassan en Pixabay

Un grupo de estudiosos propone mantener durante la vida activa una cartera con la mitad en acciones nacionales y la otra mitad en acciones internacionales. Los retornos de acciones y bonos tienden a estar inversamente correlacionados a corto plazo, mas no a largo plazo, cuando dejan de ofrecer los beneficios de la diversificación.


 

El alza de tasas de interés que comenzó a implantar la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) desde marzo de 2022 ha traído consigo el cuestionamiento de dos lineamientos básicos de la constitución de planes de ahorro. El primero recomienda tener al menos dos tipos de activos financieros en su cartera: acciones y bonos. Adicionalmente, esta mezcla debe cambiar con el paso de los años, para dar a los bonos un mayor peso a medida que las personas se acercan a la fecha del retiro.

Tales lineamientos se basan en la idea de que existe baja correlación entre los retornos de los títulos financieros de renta fija y variable. Esto ha sido particularmente cierto en cortos períodos, pero no cuando las tasas de interés comienzan a subir aceleradamente.

Quienes analizan el desempeño de largo plazo de las carteras de inversión se preocupan por prever cómo se desempeñarán en distintos escenarios económicos y qué porcentaje de los activos se puede retirar anualmente sin agotarlos en su totalidad. Si bien hasta ahora la mezcla de acciones y bonos no se había cuestionado, el deficiente desempeño de ambas familias de títulos en el año 2022, en el caso estadounidense, produjo cierta desazón.

Aizhan Anarkulova de la Universidad Emory, Scott Cederburg de la Universidad de Arizona y Michael O’Doherty de la Universidad de Missouri en Columbia publicaron en octubre de 2023 un ensayo en el cual sostienen que las personas que planean su retiro deberían invertir todos sus haberes en acciones, desde el comienzo de su ciclo de ahorro para el retiro, y mantenerse así durante toda su vida. Una mezcla de cincuenta por ciento en acciones nacionales y cincuenta por ciento en acciones internacionales cumple el propósito de acumular la mayor cantidad de dinero durante la vida laboral, financiar el retiro a partir de los 65 años y dejar un remanente para los herederos.

Para llegar a estas conclusiones, se analizó información disponible a partir de 1890 sobre el rendimiento de acciones y bonos en un grupo de 38 países desarrollados. Para lograr una acumulación de ahorro similar a la de la cartera de acciones y bonos, los individuos deberían ahorrar anualmente cuarenta por ciento más que sus homólogos que invierten solo en acciones.

Para nadie es una sorpresa que una cartera dedicada exclusivamente a invertir en acciones tenga un desempeño superior a cualquier otra que destine una fracción a la renta fija. Tal vez lo más desconcertante fue encontrar que quienes aumentan su porcentaje de inversión en bonos a medida que se acercan a su edad de retiro, tal como recomienda la mayoría de los consejeros de inversión, tienen un 17 por ciento de probabilidad de quedarse sin fondos durante los años finales de sus vidas.

Con una cartera ciento por ciento invertida en acciones nacionales la posibilidad de quedarse sin dinero es ligeramente inferior. La magia sucede cuando se mezclan acciones nacionales con internacionales en la proporción 50/50: la probabilidad de lo que algunos llaman «ruina» cae a ocho por ciento.

El contraste entre lo encontrado en este estudio y el consejo estándar de la industria de inversión aplicable a las carteras de retiro viene dado por el hecho de que los retornos de acciones y bonos tienden a estar inversamente correlacionados a corto plazo, mas no a largo plazo, cuando los bonos dejan de ofrecer los beneficios de la diversificación. De validarse estos resultados con otros estudios, los consejeros de inversión tendrían que cambiar la estrategia de acumulación de fondos para el retiro que habitualmente ofrecen a sus clientes, y hacerlos más conscientes de lo que significa vivir con una cartera de inversión más volátil, así como de las tentaciones de vender acciones en los momentos más inquietantes de un mercado bursátil a la baja.

Si alguien hubiese vendido su cartera de acciones del S&P 500 a finales de 2022 debido a la pérdida del 22 por ciento de su valor, muy probablemente no hubiese podido reinvertir en el año 2023 a la velocidad que se requiere para captar la subida del 23 por ciento. Crear hábitos de ahorro para el retiro nunca ha sido una tarea fácil; cambiarlos debe ser aún más difícil.

Pero si algo debe aceptarse es que mucho de lo que se cree sobre el desempeño de los retornos de los títulos financieros a largo plazo se basa en muestras relativamente pequeñas. Al ampliarse el volumen de datos disponibles podrían encontrarse nuevas maneras de entender los problemas de siempre. Esto obliga a revisar usos y costumbres en el manejo de los fondos destinados al retiro.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo se publica en alianza con Arca Análisis Económico.

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Referencia
Anarkulova, A., Cederburg, S. y O’Doherty, M. (2023, 2 de octubre). Beyond the status quo: a critical assessment of lifecycle investment advice. SSRN (Social Science Research Network). https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=4590406