Rusia arremete contra los derechos de propiedad intelectual

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Logo de la cadena rusa de restaurantes "Tío Vania".

Las empresas rusas ya no están obligadas a compensar a los propietarios de patentes, modelos de utilidad y diseños industriales de algunos países occidentales.


 

Durante la guerra contra Ucrania Rusia ha tomado medidas contra las empresas extranjeras que están en su territorio, sobre todo ante su salida —total o provisoria— por estar en desacuerdo con la invasión. En el caso de las patentes y los diseños industriales, las empresas rusas ya no están obligadas a compensar a sus propietarios. Maksim Reshetnikov, ministro de Desarrollo Económico de Rusia, anunció (Ramos, 2022):

Se está considerando la posibilidad de levantar las restricciones al uso de la propiedad intelectual contenida en ciertos bienes cuyo suministro a Rusia es limitado. Esto suavizará el impacto en el mercado de las rupturas de las cadenas de suministro, así como la escasez de bienes y servicios a consecuencia de las nuevas sanciones de los países occidentales.

La medida no demoró en concretarse. Esto significa que, en caso de violación de los derechos de propiedad intelectual de las compañías extranjeras en Rusia (por imitadores rusos, por ejemplo), las afectadas no podrán reclamar.

Las empresas más perjudicadas son principalmente las provenientes de Estados Unidos, Alemania, Japón y Francia. Sin duda, esto aumentará la piratería intelectual, en todas sus formas.

Un antecedente similar ocurrió con la «Ley de comercio con el enemigo», que introdujo Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial en 1917, mediante la cual confiscó los derechos de autor y las patentes de los países enemigos, incluida la patente de la aspirina de la alemana Bayer. En esta ocasión, ante el retiro de cadenas como McDonald’s, Zara o Starbucks del territorio ruso, el gobierno está permitiendo infracciones de marcas registradas, por lo que podrían surgir «MkDonald’s», «Sara» o «Starbooks», en cualquier momento; es decir, los nombres con pequeños cambios en manos de empresas rusas, que aprovechan el espacio comercial dejado por las originales.

A medianos de marzo, una cadena de restaurantes ya registró en Rusia un logotipo parecido al de McDonald’s. También se han comenzado a piratear software extranjero y películas de Hollywood con gran facilidad.

La resolución rusa constituye una clara violación de las normas de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y las disposiciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Ahora bien, algunos analistas advierten que Rusia podría ampararse en una excepción de seguridad de la OMC, que permite a los países «tomar cualquier medida que consideren necesaria para proteger sus intereses esenciales de seguridad en tiempos de guerra» (Bonadio y Trapova, 2022).

Por ahora Rusia no ha hecho algún planteo en su defensa ante la OMC y, en teoría, podría ser objeto de sanciones por parte del organismo. Las que sí se mueven con velocidad son las empresas rusas. Desde el inicio de la invasión a Ucrania, más de 300 empresas y sociedades rusas se han instalado en Serbia, país aliado de Rusia, para seguir desde allí con sus negocios y actividades en el mercado europeo, y evitar las sanciones financieras de Occidente contra Moscú.

La movida también ocurre hacia otros países. Muchos rusos y ucranianos están llegando a América Latina en busca de refugio o ubicación para sus negocios.

El gobierno de Venezuela, con su mira en Rusia y China por afinidades ideológicas, ahora se juega sus cartas de apoyo político en este conflicto bélico. Brasil y Venezuela siguen siendo los aliados comerciales y militares de Rusia más importantes de América Latina. Rusia anunció recientemente nuevos proyectos conjuntos con Venezuela, aunque sin dar mayores detalles.

A principios de abril el gobierno de Putin aprobó un acuerdo de cooperación con Venezuela para la exploración del espacio, después de renunciar a la Estación Espacial Internacional, en la que participaba con Occidente desde hacía más de veinte años. Este es otro ejemplo más de cómo el tablero de los poderes mundiales está cambiando, con impactos en esta región.

Un gran acercamiento de Rusia a América Latina ocurrió con la pandemia, cuando se apuró para llegar con Sputnik V a Venezuela, Argentina, Nicaragua, Bolivia y Paraguay. Aunque a Rusia se la reconoce por su laxitud en la protección de activos intangibles, tanto Sputnik V como otras vacunas desarrolladas en ese país sí cuentan con las patentes emitidas por Rosptatent, la compañía federal de propiedad intelectual rusa.

El gobierno de Venezuela tampoco ha sido gran defensor de los derechos de propiedad intelectual en los últimos años, sino todo lo contrario, por considerarlos herramientas para proteger el capital.


Fabiana Culshaw, periodista y psicóloga empresarial

Referencias

Bonadio, E. y Trapova, A. (2022, 18 de marzo). How Russia is using intellectual property as a war tactic. The Conversation. https://theconversation.com/how-russia-is-using-intellectual-property-as-a-war-tactic-179260

Ramos, R. (2022, 29 de marzo). Putin autoriza uso de patentes registradas en Rusia como estrategia bélica. LexLatin. https://lexlatin.com/noticias/putin-patentes-rusia-estrategia-belica