Tres empresas venezolanas asumen el desarrollo sostenible como objetivo estratégico

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Gerentes de Empresas Polar, Venemergencia y Mercantil Banco hablan de sus estrategias de sostenibilidad y las oportunidades que esta tendencia ofrece para ser no solo más responsables, sino también más rentables.


 

«No tiene sentido crecer económicamente en perjuicio del ambiente y de la sociedad», afirma José Ramón Padilla, coordinador del Centro de Sostenibilidad y Liderazgo Responsable del IESA.

La noción de desarrollo sostenible es una tendencia que incorpora a un número creciente de empresas cuyos modelos de gestión se adaptan a las condiciones que impone un mercado cada vez más alineado con este principio.

En el marco del foro «Sostenibilidad: experiencias de empresas venezolanas», organizado por el IESA, se presentaron las experiencias de Empresas Polar, Venemergencia y Mercantil Banco, cuyos representantes coincidieron en la necesidad de reforzar los mecanismos de gobierno empresarial para ganar eficiencia y cumplir, a la vez, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

 

Parámetros de una empresa sostenible

Los ODS, establecidos por la Organización de Naciones Unidas (ONU), establecen líneas de acción claras para las empresas en cuanto a utilización racional de recursos, creación de empleos de calidad, disminución de efectos sobre el cambio climático, contribución para enfrentar la exclusión social, sistemas de gobierno responsables con los diferentes actores y fomento del consumo saludable.

Estos son solo algunos de los esfuerzos que las compañías deben hacer para incorporarse al cambio sostenible, sin dejar de ser eficientes y rentables. La sostenibilidad sin resultados financieros positivos no es viable. «No hay sostenibilidad sin plata», advierte Padilla.

 

Oportunidades que abre la sostenibilidad

Para las empresas, adoptar un modelo de sostenibilidad eficiente abre oportunidades de expansión, porque no solo permite reducir costos y mejorar el desempeño operacional, sino también facilita acceso a capitales, pues hay organismos multilaterales que otorgan recursos a empresas ecológicamente sostenibles. Está también la oportunidad de aumentar los ingresos por atender ciertos mercados. «Hoy muchos consumidores están dispuestos a pagar un costo adicional por acceder a un producto sostenible que tenga certificados», dice José Ramón Padilla.

No existe un solo camino para convertirse en una empresa sostenible; uno es aplicar los principios del buen gobierno empresarial. Es necesario formular objetivos concretos y establecer estrategias para cumplirlos; por ejemplo, reducir emisiones de carbono o mejorar la eficiencia energética.


Invertir en responsabilidad social debe justificarse con el mismo rigor con el que se contabiliza la adquisición de un equipo o un insumo necesario para la producción.


La sostenibilidad tiene también que ver con las relaciones con los trabajadores y las comunidades. «Hay que tener políticas de apoyo a la salud y seguridad, desarrollo de capital humano, formación, atracción y retención de talento con condiciones de trabajo adecuadas», agrega Padilla, quien además advierte que la sostenibilidad ya no es opcional ni una moda, sino que debe formar parte de los modelos de negocio.

 

Mercantil Banco: sostenibilidad y responsabilidad social

Marianela Elena Branger, gerente de Transformación y Proyectos Estratégicos, y Keyla Di Miele, gerente de ESG (ambiente, sociedad y gobierno corporativo), de Mercantil Banco explicaron los principios de la estrategia de sostenibilidad de su organización.

Tanto en Venezuela como en Panamá el Mercantil priorizó la consolidación de un modelo de banca segura, confiable y centrada en el beneficio del cliente. «Hemos visto que el modelo ESG funciona como palanca para el logro de los objetivos estratégicos del Mercantil», explica Branger.

En 2022, Mercantil Banco estableció su estrategia de sostenibilidad con un plan de acción que se adaptara a las necesidades de la sociedad panameña, a partir de las experiencias alcanzadas en Venezuela, para considerar todos los elementos sociales, ambientales y gerenciales para cumplir objetivos sostenibles. «Se han logrado incorporar objetivos ambientales y sociales en todas las actividades y productos del banco», dice Keyla Di Miele.

 

Venemergencia: formación de capital humano

Andrea Galarraga, gerente de Sostenibilidad de Venemergencia, señala que la formación en el IESA de uno de los fundadores de la empresa y otros ejecutivos abrió el espacio para que las ideas relacionadas con sostenibilidad y compromiso social fuesen parte del modelo de negocio prácticamente desde la fundación de la organización hace veinte años. «El propósito es el líder y yo creo que en Venemergencia eso se cumple a cabalidad», afirma Galarraga. «Somos una empresa de servicios de salud cuyo propósito es generar calidad de vida para todas las personas».

La oferta central de Venemergencia es ofrecer servicios de salud para que las personas eviten las visitas innecesarias a los centros médicos. «Esto tiene un impacto muy positivo en la vida del paciente», señala la gerente de Sostenibilidad de la empresa.

Para Galarraga, el músculo más importante de la empresa para maximizar el valor social que crea es su capital humano profesional, «y resulta, por ejemplo, que en Venezuela no existe una formación universitaria para el personal paramédico».

Venemergencia ha concretado convenios con instituciones educativas para profesionalizar la formación del personal paramédico. Ello implica, según Galarraga, crear valor no solo para la empresa, sino también para los pacientes y otros partícipes, como las empresas aseguradoras.

Para Andrea Galarraga la sostenibilidad es un proceso que parte del interior de la empresa, asumido por los líderes, que permite que las personas reciban más que un servicio. Es una cultura de cuidado, de buena gestión, eficiencia y solidaridad. «Eso es lo que hace que las 700 personas que formamos parte de esta organización vayamos todos los días a trabajar muy duro», finaliza Galarraga.

 

Empresas Polar: un gigante sostenible

Augusto Báez, gerente corporativo de Salud, Seguridad y Ambiente de Empresas Polar, señala que los criterios que fundamentan lo que hoy se califica como estrategia de sostenibilidad han estado presentes en la organización desde la época de los fundadores. La materia prima principal de la cerveza es el agua; por ello la empresa siempre puso atención a su uso adecuado. «Polar construyó en 1978 la planta cervecera de San Joaquín, que vino con una planta de tratamiento de aguas residuales, aun cuando no había ley que nos obligara», señala Báez.

Báez destaca que los aspectos ambientales y las políticas de desarrollo del capital humano en Empresas Polar no llegaron como un imperativo del entorno o presión de la opinión pública, sino como parte integrante de la estrategia del negocio. Por ello, para esta organización, la búsqueda de la sostenibilidad es parte de su cultura. «Los gerentes tienen que conocer a su personal, deben entender sus circunstancias para valorar adecuadamente su contribución al negocio», dice el gerente de Empresas Polar.

Para Báez, un gobierno responsable es clave para el éxito de cualquier negocio, porque modela una gestión eficiente que cuida los recursos y fomenta una cultura preventiva que permite enfrentar mejor los momentos complejos. Hay que crear relaciones honestas y de largo plazo con los diferentes públicos estratégicos para apoyarlos», afirma Báez. «Por ejemplo, hay que estar con los proveedores en las buenas y en las malas».

En una organización tan grande y diversificada como Empresas Polar hay que enfocar la mirada en cuáles ODS se pueden cumplir. El procedimiento para revisar los procesos es un asunto clave, porque permite tener claro qué es lo estratégico, cuáles son los indicadores claves y cómo medir el desempeño en cada uno, para adaptar la estrategia.

 

Medir para invertir

Los tres ejecutivos coinciden en la necesidad de contar con indicadores suficientes y actualizados para evaluar los impactos de la estrategia de sostenibilidad. Invertir en responsabilidad social, protección del ambiente o en áreas diversas como la promoción cultural debe justificarse con el mismo rigor con el que se contabiliza la adquisición de un equipo o un insumo necesario para la producción.

En Empresas Polar, la inversión social se mide y se reporta a los accionistas de la misma manera como se hace con los procesos de manufactura. «Hay que registrar el impacto logrado en términos de cuántas personas se atendieron, cuántos fueron beneficiados y cómo funcionan los programas», señala Augusto Báez.

En la medición de los indicadores productivos entran consideraciones que afectan los problemas ambientales y sociales. El manejo de recursos naturales en los procesos es un asunto medular, así como la seguridad del capital humano. Sin duda, la sostenibilidad es un paradigma clave para enfrentar el futuro.


Érika Hidalgo López, periodista.

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