A las empresas también les gustan mayores

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Gerd Altmann / Pixabay

Un estudio reciente ahonda en cómo se ha ido ajustando el mercado laboral a una nueva pirámide poblacional. En los últimos 25 años ha aumentado considerablemente la edad de los directores ejecutivos al momento de su nombramiento. Esta tendencia refleja cambios fundamentales en la forma como los ejecutivos desarrollan sus carreras y las empresas seleccionan a sus líderes.


 

A medida que envejece la población de los países desarrollados, surgen diversos tipos de inquietudes: desde la preocupación por la sostenibilidad a largo plazo de los sistemas de retiro hasta los cambios en la composición de la fuerza laboral para atender tal envejecimiento.

Para ahondar en cómo se ha ido ajustando el mercado laboral a una nueva pirámide poblacional, Valentin Kecht, Alessandro Lizzeri y Farzad Saidi publicaron el pasado mes de abril de 2026 un artículo técnico en la serie de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos, titulado Envejecimiento en la cima. Estudiaron a 50.150 directores ejecutivos de empresas públicas y privadas de Estados Unidos.

Los investigadores pusieron el foco en el liderazgo empresarial y encontraron que, en los últimos 25 años ha habido un considerable aumento de la edad de los directores ejecutivos al momento de su nombramiento. Esta tendencia refleja cambios fundamentales en la forma como los ejecutivos desarrollan sus carreras y las empresas seleccionan a sus líderes.


La creciente demanda de capital humano generalista lleva a las empresas a priorizar la experiencia acumulada sobre la capacidad para el ejercicio de funciones específicas.


Datos recopilados recientemente en un amplio conjunto de empresas mostraron que este incremento se concentra fuera de las mayores empresas cotizadas en bolsa y se debe, principalmente, a trayectorias profesionales más largas y diversas antes del nombramiento como director ejecutivo. Es difícil explicar estos patrones con base en datos demográficos, formación académica o antigüedad. Pero son coherentes con una perspectiva según la cual la creciente demanda de capital humano generalista lleva a las empresas a priorizar la experiencia acumulada sobre la capacidad para el ejercicio de funciones específicas.

Información obtenida en redes de consultoría reveló que las empresas atribuyen mayor importancia a una experiencia gerencial más variada en la medida en que los entornos operativos se vuelven cada vez más inciertos y complejos. Los candidatos a puestos de alta dirección reconocen esta tendencia y se preocupan por enriquecer su cartera de habilidades, lo que les obliga a desarrollar trayectorias profesionales más largas en distintos puestos, empresas y sectores antes de acceder a los más altos puestos de dirección. El desarrollo de tales trayectorias profesionales implica no solo hacer sacrificios salariales temporales al cambiar de sector de actividad, sino también ser nombrados directores ejecutivos a mayor edad que en el pasado.


Las empresas dirigidas por ejecutivos de mayor edad experimentan menor volatilidad en el crecimiento de los ingresos.


El estudio incluyó un breve análisis del caso europeo con base en una muestra de 18.000 ejecutivos. Al igual que en Estados Unidos, se encontró un aumento de la edad promedio en que se alcanzan las posiciones de dirección más altas, aunque los europeos lo logran a una edad menor que sus homólogos estadounidenses. Esto contradice la percepción de que el mercado laboral estadounidense valora más la juventud y el dinamismo, mientras que los europeos se consideran más conservadores.

Un aspecto medular de la gerencia en entornos inciertos consiste en la gestión del riesgo en las empresas. Por ello, los autores exploraron si este tipo de habilidades ha adquirido mayor relevancia en la lista de requisitos para el cargo de director ejecutivo.

El estudio reveló que las empresas dirigidas por ejecutivos de mayor edad experimentan menor volatilidad en el crecimiento de los ingresos, menor apalancamiento financiero, menor riesgo de caída del precio de las acciones y mayores tasas de supervivencia. Además, estas empresas tienden a mostrar informes financieros de mejor calidad.

Las implicaciones de esta tendencia son significativas, dado que los directores ejecutivos de mayor edad tienden a gestionar empresas con menores tasas de crecimiento y menor innovación radical. Si bien estos patrones podrían parecer preocupantes para el dinamismo económico a largo plazo, podrían representar una respuesta racional a entornos empresariales cambiantes caracterizados por incertidumbre y complejidad.

La próxima vez que escuche a Becky G cantar «Mayores», piense que quizá la artista esté buscando una respuesta racional a un mercado afectivo más incierto y complejo. Tal como hacen las empresas para seleccionar sus líderes.


Carlos Jaramillo, vicepresidente ejecutivo del IESA

Este artículo se publica en alianza con Arca Análisis Económico.

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Referencia

Kecht, V. Lizzeri, A. Saidi, F. (2026). Aging at the very top. Working Paper 35089. National Bureau of Economics Research. DOI: 10.3386/w35089.