En Venezuela se están abriendo diversos espacios desde principios de año y Bolpriaven se está activando, basada en el enorme potencial agrícola y pecuario del país. Su primer objetivo es salir del anonimato y promover sus bondades para financiar el sector. Para su directiva, es necesario construir confianza, superar la resistencia a la innovación financiera y educar a sus actores.
En un mercado donde el crédito es escaso, el financiamiento de la actividad agropecuaria es un reto de alto riesgo, si se consideran, además, los desequilibrios cambiarios y una inflación elevada y persistente. La Bolsa de Productos e Insumos Agrícolas de Venezuela (Bolpriaven) ofrece una alternativa válida para que productores e industriales vinculados a esta actividad económica obtengan fondos con riesgo adecuado y a costos asequibles.
La tarea no es fácil, reconoce la presidenta de Bolpriaven, Ibelisse Suárez, egresada del IESA, quien cuenta que esta institución se creó en 1998 «a imagen y semejanza» de la Bolsa Mercantil de Colombia. Pero ahora es el único corro bursátil de América Latina que cubre el mercado de compraventa de insumos, como fertilizantes y semillas, entre otros, y la oferta de instrumentos financieros para la producción de alimentos.
Bolpriaven surgió como una corporación privada con 101 accionistas, entre los que se cuentan asociaciones de productores, empresas (como Empresas Polar, Plumrose, Cargill o Maseca) y gremios sectoriales de alcance nacional. Actualmente, Bolpriaven transa nueve instrumentos financieros.
También son accionistas de Bolpriaven empresas de servicios en el sector agropecuario e instituciones financieras como Banco de Venezuela, BBVA Provincial y Bancaribe. Esto indica que en Bolpriaven están representados todos los sectores que inciden directamente en la actividad agroproductiva.
«Si algo nos ha resultado muy cuesta arriba es hacer comprender a los actores del sector agropecuario que este es un negocio financiero, y tiene que verse así. Hay mucha resistencia a la innovación financiera, pero estamos trabajando en eso, porque en Venezuela tenemos un potencial agrícola enorme», advierte la presidenta de Bolpriaven. En lo que va de 2026, Bolpriaven ha transado alrededor de 2.000 millones de dólares, con una tendencia consolidada de crecimiento en los últimos años.
Bolpriaven transa títulos agrofinancieros y notas bursátiles, bonos de prenda, contratos de provisión de liquidez agrícola y contratos de entrega futura.
Principales instrumentos transables
En la Bolsa Agrícola, como se le conoce a Bolpriaven, están inscritas doce casas de bolsa que funcionan como intermediarios certificados para estructurar las operaciones financieras que se ofrecen en el mercado. Entre estas se destacan los bonos de prenda, equivalentes a los antiguos reportos. En esta operación financiera a corto plazo, una parte vende un título valor a otra y se compromete a recomprarlo en una fecha futura a un precio previamente acordado. Este instrumento ha resultado muy popular.
Suárez explica que el principio es muy claro: todo inventario o insumo con el que un productor trabaje vale dinero y, en consecuencia, se puede monetizar para obtener liquidez en un plazo adecuado. Los almacenes generales de depósitos que gestiona Bolpriaven, «todos debidamente certificados y autorizados», sirven como espacios de salvaguarda para los bienes titularizados como prenda o garantía. Además de papeles de titularización de activos, la Superintendencia Nacional de Valores autorizó la estructuración de emisiones de títulos para financiar procesos de siembra y cosecha, adquirir equipos e insumos y comercializar productos contra cosecha.
La realidad de Venezuela es cambiante y dinámica. Por ello es necesario identificar los cuellos de botella que afectan al sector agrícola e impiden su crecimiento. Suárez destaca un dato importante: el sector agrícola muestra un crecimiento continuo desde 2021 y hay cifras que lo corroboran.
La ejecutiva citó una contingencia conocida: los productores de Portuguesa, por ejemplo, deben arrimar sus productos a silos, porque vender en el momento de la cosecha no es lo más conveniente, pues ocurre un exceso de oferta y los compradores pagan lo menos posible por ese producto. Sobre esa cosecha almacenada se pueden emitir bonos de prenda.
En atención a este trabajo de inteligencia de negocios, Bolpriaven transa títulos agrofinancieros y notas bursátiles, bonos de prenda, contratos de provisión de liquidez agrícola y contratos de entrega futura. Todos estos instrumentos de oferta pública contribuyen a agilizar proyectos productivos.
En la Bolsa Agrícola se puede levantar financiamiento de corto plazo de entre 90.000 y 100.000 dólares.
Falta de profundidad: un problema clave
Inicialmente, la Bolsa Agrícola se concibió como un mercado para grandes productores. Pero la situación crítica del sector agrícola ha obligado a ampliar la perspectiva para integrar a todos los estratos y actores, con la finalidad de no solo ofrecer opciones de financiamiento, sino también crear una cultura financiera que permita incrementar la productividad.
Los bancos no cuentan con recursos para dar financiamiento debido al elevado encaje legal. Pero es claro para los entendidos que la agricultura no se puede parar, porque es economía real.
Los agricultores tienen que seguir financiando sus procesos como sea. Es allí cuando surge el financiamiento privado como opción, porque los costos en semillas y equipos son cada vez más mayores debido a la inflación y los problemas cambiarios, advierte la ejecutiva.
Un problema sensible es la determinación de precios. Ibelisse Suárez reconoce que las cotizaciones de los rubros en la Bolsa Agrícola no pueden considerarse marcadores generales del mercado porque aún le falta profundidad; de allí el reto de incorporar cada vez más actores. La Bolsa Agrícola tiene el potencial de formalizar la actividad financiera para el sector agropecuario, al ofrecer institucionalidad, seguridad, eficiencia y costos adecuados.
Suárez revela que en la Bolsa Agrícola se puede levantar financiamiento de corto plazo de entre 90.000 y 100.000 dólares. El corro bursátil agrícola funciona como vínculo entre dos actores —uno tiene el dinero y otro tiene la necesidad— que acuerdan un financiamiento conveniente para ambas partes. La Bolsa coordina y le da formalidad a esa operación mediante una garantía adicional: es una transacción debidamente registrada y regulada.
En Bolpriaven están representados todos los sectores que inciden directamente en la actividad agroproductiva.
Interés de inversionistas y nuevas tendencias
Aunque todavía el número de actores en el mercado de valores agrícola es limitado, Bolpriaven evalúa la incorporación de productos alineados con las nuevas tendencias globales, como la emisión de instrumentos asociados con la promoción de modelos agroproductivos ambientalmente sostenibles y la reducción de la huella de carbono.
El apetito de fondos internacionales por invertir en el sector agrícola venezolano es creciente, advierte Suárez. Por ello es necesario prepararse y adaptarse a las nuevas realidades internacionales, para que la agricultura venezolana desarrolle su potencial con sostenibilidad y buenas prácticas gerenciales.
El mercado de exportación de productos agrícolas se está abriendo para muchas empresas que quieren exportar. Es lo que ocurre con el café de especialidad, por ejemplo, en el que sus promotores intentan entrar en mercados internacionales. Pasa algo similar con el sector piscícola, particularmente el camaronero.
El mercado bursátil agrícola es todavía un proyecto en proceso de consolidación. La tarea es compleja, reconoce la presidenta de Bolpriaven. Falta mucha promoción y educación para construir confianza en la mayoría de los actores del sector agropecuario, pero Suárez manifiesta optimismo y determinación para seguir adelante.
Érika Hidalgo López, periodista
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