El mercado bursátil venezolano está listo para acelerar su crecimiento en 2026

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Adam Śmigielski / Unsplash

Los montos más grandes negociados en la Bolsa de Valores de Caracas ocurrieron en las subastas públicas y el mercado de otros bienes de las facturas comerciales. El número de operaciones diarias viene en aumento sostenido.


 

La actualización de la Ley del Mercado de Valores a finales de 2015 marcó un lento, pero sostenido, crecimiento bursátil. Esta recuperación sorteó los capítulos de depresión económica, hiperinflación, dolarización de facto y hasta una pandemia. Ahora, con el renovado impulso a la economía venezolana de 2026, todo parece listo para que el trabajo previo culmine en una nueva etapa bursátil más robusta.

«La Bolsa nos ha demostrado en más de diez años que, independientemente de todo, sube. La Bolsa va a seguir siendo el mecanismo para financiarse en Venezuela y, sobre todo, para la otra cara del venezolano que está en la calle y quiere ahorrar e invertir así sean cinco dólares», apunta Stephany Suárez, vicepresidenta de la Cámara Nacional de Intermediarios del Mercado de Valores (Canimev), en entrevista con Debates IESA.

La Bolsa de Valores de Caracas (BVC) negoció casi 690 millones de dólares al cierre de 2025. Esto representa un aumento del 422,47 por ciento frente a 2024, sin hablar de que deja muy atrás ese total de apenas 12 millones de dólares negociados en plena pandemia, a finales de 2020.

El mercado bursátil venezolano está siendo impulsado por empresas en busca de créditos que la banca nacional no les ofrece y la curiosidad de un grupo de venezolanos que quieren resguardar el valor de sus bolívares. Aunque, en perspectiva, todavía hay un largo camino de recuperación para un corro que llegó a mover un promedio de 5 millones de dólares diarios y un total anual de 4.000 millones, como pasó en 1997, cuando también ocurrió una apertura petrolera en el país.

 

Un negocio más allá de las acciones

La puerta de entrada al edificio de la BVC está coronada por una pantalla que marca el avance o el retroceso diario de las acciones de las cuarenta empresas que cotizan actualmente en el corro. Son pocas empresas, pero son más de las 27 acciones que estaban inscritas en la pizarra bursátil caraqueña en el año 2020.

«No se discute que el mercado es pequeño. El mercado va a crecer más este año porque están dadas las condiciones. Vienen más empresas a inscribirse en renta variable y eso se va a ver en el segundo semestre de 2026», adelanta José Grasso Vecchio, presidente de la BVC, en entrevista con Debates IESA.


El mercado bursátil venezolano está siendo impulsado por empresas en busca de créditos que la banca nacional no les ofrece y la curiosidad de un grupo de venezolanos que quieren resguardar el valor de sus bolívares.


La mayor parte del negocio bursátil, sin embargo, no vino de las acciones ni de los instrumentos de renta fija. Las acciones movieron apenas el 9,81 por ciento (67,66 millones de dólares) de lo negociado durante 2025, mientras que los papeles comerciales representaron el 9,57 por ciento (66 millones de dólares) del negocio. En su lugar, hay que revisar los números de otras operaciones, que movieron el 80,62 por ciento de lo transado en 2025.

Las dos ofertas públicas del espectro radioeléctrico convocadas por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) y la oferta pública para la toma de las acciones de Cerámica Carabobo sumaron 338 millones de dólares. El financiamiento a corto plazo con las facturas comerciales de empresas como Cashea movió otros 218 millones de dólares.

Por eso, la BVC insiste en que puede convertirse en el gran escenario para las subastas públicas. No solo en áreas tecnológicas, como ya ocurrió con las bandas 4G y 5G de la telefonía celular durante el año pasado, sino también en una futura venta de un lote de empresas estatales.

«Hay una cantidad de empresas que están en la cartera del Ministerio de Industrias, empresas que cerraron en el tiempo, empresas que no funcionaron. Nosotros también tenemos un rol allí. Esas empresas hay que venderlas y qué mejor opción que el mercado de valores para generar confianza en las condiciones de las licitaciones, para que sea algo público, transparente, que va a estar al escrutinio de todos», explica Grasso Vecchio.

La ampliación de los negocios de la BVC incluye también el ofrecimiento de convertirse en el puente para un canje de papeles de la deuda pública internacional por títulos en inversión en áreas productivas en el país. Algo similar se observó en las rondas de reuniones con cámaras binacionales de empresarios e inversionistas, que también se exploró con China, Vietnam y Colombia en 2025.

Grasso Vecchio reconoce que estas otras opciones bursátiles requieren decisiones políticas, así que también se concentra en la parte más habitual del negocio. La apuesta es que este año se amplíen las emisiones en el mercado de renta fija, donde las empresas emiten papeles comerciales para conseguir el financiamiento que no logran con la banca nacional, así como facilitar el arribo de un mayor número de inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

 

Más tecnología, más inversionistas

En las casas de bolsa también hay un trabajo diario para sostener el crecimiento bursátil venezolano. Las asesorías a las empresas pequeñas y medianas sobre cómo prepararse para una emisión en el corro y las ofertas de encuentros, cursos y videos educativos en YouTube sobre cómo invertir en la bolsa venezolana van en aumento.

«Es un mito que el mercado de valores es de élite. Nosotros trabajamos para demostrar lo contrario y hay mucho interés del venezolano que quiere invertir. Durante esos primeros quince días de enero, todas las casas de bolsa nos congestionamos con la cascada de nuevos inversionistas. Llegamos a atender a seiscientas personas, cuando lo habitual son unas cien personas mensuales», detalla Suárez, quien también es presidenta de Interbono Casa de Bolsa.

La muestra más concreta del apetito de los venezolanos por sumarse al mundo bursátil va de la mano de nuevas opciones como la aplicación web de Mercosur. Esta plataforma permite completar el registro como inversionista y montar órdenes de compra y venta de acciones, todo de forma digital.


Las pequeñas compras son las responsables del ochenta por ciento de las operaciones diarias en la Bolsa de Valores de Caracas.


Esta casa de bolsa lanzó su aplicación web en agosto 2024 y, desde entonces, pasó de atender 200 clientes activos a 8.500. La lista de espera para registrarse como inversionista alcanza a otros 10.000 clientes, que incluyen venezolanos en el exterior y extranjeros.

«Desde el día cero, Mercosur siempre tuvo ese interés de masificar el mercado de valores. Ahora estamos en una fase de inversión y llevamos cuatro años invirtiendo, de manera fuerte, en tecnología. Lanzar la aplicación web fue el paso lógico en ese camino», explica María Emperatriz Salazar, presidenta de Mercosur, en entrevista con Debates IESA.

La inversión tecnológica de Mercosur ronda los 200.000 dólares e incluye desde el desarrollo web hasta la adaptación digital interna de los equipos de trabajo. Mercosur, por ejemplo, tuvo que abrir un centro de atención al cliente para guiar en los procesos operativos a sus nuevos inversionistas y responder las dudas más comunes.

La mayoría de estos nuevos clientes son jóvenes con edades de 24 y 25 años, aunque también hay inversionistas sobre los 30, 40 y 50 años. En su mayoría son personas con un poder adquisitivo bajo o intermedio, que buscan resguardar sus bolívares ante la inflación y la depreciación de la moneda.

El ticket promedio de las inversiones es de quince dólares. Si bien los montos son pequeños, esta innovación digital permitió darle más fluidez al mercado bursátil, al punto de que estas pequeñas compras son las responsables ahora del ochenta por ciento de las operaciones diarias en la BVC.

El corro bursátil volvió a montarse sobre el piso de las mil operaciones diarias a finales de 2025, algo que no ocurría desde el año 2007. Entre enero y febrero de 2026 se alcanzó a marcar un promedio entre 1.000 y 1.500 operaciones diarias, mientras que el pasado 2 de marzo se logró marcar el hito de las 3.035 operaciones diarias, un ritmo que no se alcanzaba desde el año 1991.

Otras cuatro casas de bolsa trabajan en lanzar sus propias aplicaciones digitales para atraer a más inversionistas nacionales. Interbono, por ejemplo, espera que su aplicación digital esté lista para el lanzamiento durante el segundo semestre 2026.

Mercosur aspira a que las otras aplicaciones digitales puedan, efectivamente, estar disponibles al público en los próximos meses. «Los estamos esperando, porque esto no es un mercado que puede avanzar solo. La carga operativa y monetaria es muy fuerte cuando estás solo. Aplaudimos que esto ocurra», expresa Salazar.

Puertas adentro de la BVC, también hay expectativas con lo digital. La Bolsa abrió su interfaz de programación de aplicaciones (API, por su nombre en inglés) para permitir la comunicación de las aplicaciones de diferentes casas de bolsa con los datos del corro bursátil.

Grasso Vecchio explicó que el sistema central también está listo para procesar con fluidez y rapidez un mayor volumen de operaciones diarias. La meta parece ser regresar a aquellos hitos bursátiles venezolanos de los noventa.


Margaret López, periodista especializada en finanzas, tecnología y cambio climático