La tecnología está cambiando la gestión de las cadenas de suministro con nuevas aplicaciones basadas en inteligencia artificial. Lo fundamental es optimizar los procesos y detectar necesidades clave, antes de pensar en adoptar tecnología.
El principio está en el cliente y no en el producto. Este debe ser el mantra de los procesos logísticos y de la tecnología de una cadena de suministro. El objetivo es que la cadena fluya para satisfacer con calidad y oportunidad las necesidades de los consumidores.
Así lo cree Michael Guilarte, vicepresidente de Cadena de Suministro de Farmatodo. Para Guilarte, un principio básico es entender, primero, a los consumidores y las dinámicas de compra, y luego ir hacia atrás en el proceso de distribución para alinearlo con la satisfacción de las expectativas del mercado. Conocer al público objetivo con métricas muy precisas es clave para que la cadena de distribución funcione eficazmente.
¿Cómo puede ayudar la tecnología a hacer realmente eficiente una cadena de suministro? Aquí hay otro mensaje clave de Andy Toro Matheus, fundador y presidente de Ingedaca, una empresa que provee soluciones tecnológicas integradas de ingeniería digital para infraestructura y operaciones de automatización, sistemas de control, datos industriales y aplicaciones impulsadas por inteligencia artificial (IA). Para Toro, lo fundamental es optimizar los procesos e identificar necesidades clave antes de pensar en adoptar tecnología.
La cadena de suministro es un elemento fundamental para las organizaciones de diversos sectores. Requiere desarrollar herramientas tecnológicas que permitan parametrizar procesos, obtener información pertinente del mercado y conocer las necesidades de los distintos eslabones —proveedores, transportistas, comerciantes y, por supuesto, consumidores— para alcanzar alineación estratégica y, lo fundamental, satisfacción plena de los clientes.
Antes de pensar en la adopción de tecnología es importante conocer la cadena y el recurso humano que la compone.
Guilarte, egresado del Programa Avanzado de Gerencia del IESA, y Toro, egresado de la maestría en Administración de Empresas del IESA, analizaron el tema de las cadenas de suministro en un foro titulado «Supply chain 4.0: liderando las nuevas fronteras operativas». Ambos disertaron sobre los retos y las tendencias de la gestión de una cadena de suministro con las complejidades actuales y cómo la tecnología, impulsada por la irrupción de la IA, es una herramienta más que fundamental para tener éxito.
El equipo es clave
Otro elemento relevante del debate es el papel del factor humano en los procesos de distribución. Guilarte deja claro que antes de pensar en la adopción de tecnología es importante conocer la cadena y el recurso humano que la compone. A su juicio, la tecnología es una herramienta que permite resolver problemas, pero la solución real siempre estará en manos de personas, por más que la IA abra fronteras de avance y nuevos parámetros de eficiencia operativa.
La base de una logística exitosa está realmente en el desarrollo de habilidades blandas como compromiso, motivación, responsabilidad, capacidad de respuesta, habilidad para resolver problemas, comunicación efectiva y trabajo en equipo, entre otras. Esa coordinación de procesos que hace que un producto llegue oportunamente a su consumidor final necesita tecnología que la potencie, pero siempre habrá un factor humano que la haga posible.
La inteligencia artificial entra en el proceso
Andy Toro Matheus explica que la IA podría sustituir algunas funciones ejercidas por personas; pero, sin duda, creará otras funciones que requerirán inteligencia humana. Por ello apunta que la tecnología es cada vez más relevante como elemento dinamizador y pone el foco en una herramienta concreta: los gemelos digitales.
Esta herramienta permite duplicar digitalmente una cadena de suministro y analizarla sin suspender el proceso real. Esto permite revisar los diferentes eslabones, detectar ineficiencias, fallas y problemas, establecer indicadores y buscar soluciones con base en sistemas de aprendizaje automático (machine learning), que pueden incorporarse progresivamente y con la precisión necesaria en los procesos reales.
La actitud correcta al invertir en tecnología de última milla no es preocuparse fundamentalmente por su costo, sino por sus resultados reales.
Toro señala que la calidad de la información es vital, porque una cadena de suministro funciona con procesos parametrizados y una planificación exhaustiva. Reducir los márgenes de error es un objetivo medular que la correcta aplicación de tecnología y el entrenamiento permanente de personal ha contribuido a lograr, especialmente en un mercado tan complejo como el venezolano.
Michael Guilarte es el responsable de logística de una cadena como Farmatodo que despacha, desde su centro de distribución, más de 1,3 millones de unidades de productos por día. La mayoría son productos de consumo sometidos a regulaciones de calidad y fechas de caducidad, lo que implica exigentes desafíos cada día.
La eficiencia operativa resulta, en su opinión, de una combinación de factores como conocimiento del cliente, personal capacitado y bien entrenado, relaciones cercanas con proveedores y herramientas que permitan prevenir situaciones que puedan limitar o interrumpir el flujo de productos. Al final, sostiene, es necesario implementar procesos repetidos con métricas de eficiencia claras. La eficiencia es un factor determinante de la rentabilidad, por lo que la distribución es un elemento sensible en los resultados financieros.
«Enamorarse del problema, más que de la tecnología»
Guilarte deja claro que, para invertir en tecnología, es necesario estar «más enamorado» del problema que de las herramientas, por lo que es importante analizar la inversión en función de las necesidades reales.
Otro elemento clave para tener una cadena de suministro exitosa es la anticipación. Lo dice Toro con una frase: «En la logística de suministro, llegar a tiempo es llegar tarde». Esto apunta a la necesidad de planificar con anticipación los cambios que se necesitarán, en función de las proyecciones de crecimiento de la oferta y la demanda de los productos que se ofrecen.
En Venezuela se está presentando una oportunidad para pasar de sobrevivir a competir en un entorno económico diferente, lo que requiere que las decisiones de planificación sirvan de catapulta para un crecimiento adaptado a nuevas condiciones.
Mientras más grande sea la empresa y más diversa su estructura de ventas en función de su número de sucursales y presencia geográfica, más compleja será la logística. Además, los procesos deberán ser lo suficientemente flexibles para permitir que la distribución se amplíe a más puntos de venta y espacios geográficos, sin reducir estándares de eficiencia y de calidad en el servicio al cliente.
Cuando se le pregunta a Guilarte por la planificación de cara al año 2026, responde que su misión, ahora, es pensar en cómo funcionará la cadena en 2030 y prepararse con las herramientas necesarias para enfrentar retos, de paso, difíciles de predecir. En Venezuela, gestionar una cadena de suministro implica retos regulatorios importantes y, además, manejar contingencias como fallas de insumos como combustible o deficiencias de servicios que obligan a realizar ajustes constantes y exigen indicadores de cumplimiento complejos. Los sistemas de planificación basados en IA ayudan claramente a enfrentar ese «día a día» tan complejo.
Pasar de sobrevivir a competir
El uso de modelos de aprendizaje automático en la infraestructura tecnológica de una cadena de las dimensiones de Farmatodo comenzó hace años con un proceso exhaustivo de selección de propuestas y proveedores, con el propósito de que las soluciones agregaran valor en un entorno cambiante.
Michael Guilarte advierte que en Venezuela se está presentando una oportunidad para pasar de sobrevivir a competir en un entorno económico diferente, lo que requiere que las decisiones de planificación sirvan de catapulta para un crecimiento adaptado a nuevas condiciones. Al final, el objetivo sigue siendo el mismo: que el consumidor consiga los productos que necesita, cuando y donde los necesita en los tiempos y precios adecuados.
Michael Guilarte y Andy Toro Matheus coinciden en que la actitud correcta al invertir en tecnología de última milla no es preocuparse fundamentalmente por su costo, sino por sus resultados reales. Si son óptimos, el costo de la tecnología no solo estará amortizado, sino que será medular en la generación de rentabilidad.
La gestión de la distribución es una actividad compleja que requiere información parametrizada y al día, porque este es el insumo básico para tomar las decisiones que exige un entorno complejo y cambiante. Por eso, entender la adopción de las herramientas tecnológicas pertinentes no es un lujo, sino una necesidad constante, en consonancia con una planificación estratégica asertiva y una gestión de capital humano que permita contar con un equipo comprometido y eficiente en cada eslabón de la cadena. La cuestión no es solo sobrevivir, sino competir y prevalecer en el mercado.
Érika Hidalgo López, periodista.
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