Compañeros de partido

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Sucursal del grupo financiero HSBC en China.

El Partido Comunista Chino mantiene en cada empresa nacional de cierta importancia un comité para asegurar que no haya contradicciones entre las estrategias empresariales y sus líneas de desarrollo para la sociedad. Estos comités no existían en empresas financieras controladas por accionistas extranjeros, pero el grupo británico HSBC anunció que su filial HSBC Qianhai Securities tendrá su comité.


Para el gobierno chino es importante tener acceso a los mercados financieros internacionales, con el objeto de incorporar nuevos grupos de accionistas y reducir las deudas de algunos sectores de actividad. Paralelamente, las grandes multinacionales del sector financiero han presionado para participar en las distintas vertientes del negocio bancario en China, lo que han logrado a un ritmo relativamente lento, dada la reticencia de los jerarcas del gobierno a abrir a extranjeros negocios que manejen grandes volúmenes de datos de su población considerados estratégicos.

El presidente Xi ha mostrado en los últimos años una gran preocupación de que, en aras del crecimiento económico, la sociedad china se aleje de los valores fundamentales del Partido Comunista (PCCh). Xi ha estado dispuesto a intervenir, sin importar las consecuencias financieras, en el funcionamiento de empresas, muchas de cotización pública, que a su juicio desarrollan actividades contrarias a esos valores.

El PCCh siempre ha tenido en cada empresa nacional de cierta importancia un comité formado por miembros del partido, con el objeto de velar porque no haya contradicciones entre las estrategias empresariales y las líneas de desarrollo que el partido aspira a promover para la sociedad. Tal representación la integra un grupo reducido de individuos que puede o no tener funciones operativas en la organización, pero al cual se le mantiene informado de todos los hechos relevantes del quehacer de la empresa.

Hasta hace muy poco no existían estos comités en empresas financieras con grupos de accionistas extranjeros en posiciones de control, como son los casos de las filiales de HSBC, Goldman Sachs, JPMorgan, Credit Suisse, Morgan Stanley, UBS y Deutsche Bank. Sin embargo, el pasado 21 de julio HSBC anunció la creación de un comité del partido (CCP, por sus siglas en inglés) que operará en HSBC Qianhai Securities, una filial de la que este grupo financiero británico posee el noventa por ciento de sus acciones.

La relación de HSBC con China es de muy larga data. De hecho, esta institución se creó en Hong Kong en 1865 y, aunque es el grupo financiero más grande de Europa y séptimo del mundo, buena parte de sus negocios provienen de sus vínculos con la excolonia británica y sus nuevas operaciones en China continental.

Este CCP no es el primero que se establece en una compañía en la que HSBC tiene participación accionaria, pero sí en una en la cual tiene el control mayoritario. Para HSBC su vinculación con China le ha creado conflictos con grupos de congresistas en Estados Unidos y Reino Unido, por lo que este paso le ocasionará, sin duda, más problemas con los distintos grupos de intereses en ambos países.

El resto de los grandes grupos financieros mencionados han funcionado bajo un acuerdo con la Comisión Reguladora de Valores de China, que les exime de la obligación de instalar CCP. Pero, como se sabe, cualquier cambio en las prioridades del PCCh puede redefinir las reglas de juego sin previo aviso.

A medida que se consoliden los arreglos geopolíticos resultantes del conflicto ruso-ucraniano, China tendrá que decidir si juega a la polarización y se constituye en la cabeza del polo asiático, o difiere este objetivo hegemónico por un largo rato, mientras da prioridad a los flujos de dinero y a la innovación que las multinacionales financieras traen consigo. HSBC parece haber hecho su elección, mientras que el resto de sus competidores internacionales en el gigante asiático deberán sopesar entre el atractivo de hacer negocios en una economía de gran tamaño, dirigida por un gobierno autocrático, y complacer a sus reguladores y grupos políticos nacionales, que a su manera pueden ser tan peligrosos como el gran PCCh.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo se publica en alianza con Arca Análisis Económico.

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