Planeación estratégica para las clínicas privadas venezolanas: una urgencia

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Imagen de Gundula Vogel en Pixabay

Las clínicas privadas venezolanas enfrentan inmensas dificultades, en un entorno muy complejo e incierto. La adopción de métodos rigurosos de planificación estratégica no constituye una exquisitez académica, sino una herramienta fundamental para definir el rumbo y salir de las crisis.


 

Durante muchos años Venezuela disfrutó de ingresos extraordinarios producto de la exportación de petróleo y sus productos derivados. En un entorno de abundancia, con una creciente demanda de todo tipo de productos y servicios, la incertidumbre propia de todo negocio se reduce, la volatilidad no incluye escenarios depresivos y la percepción de riesgo de los agentes económicos tiende a ser limitada.

Para valorar las estrategias que se ejecutan, estos entornos no exigen una cuidadosa consideración de los potenciales choques externos (cambios del entorno, la tecnología, los hábitos y usos de los clientes, y las regulaciones), la estructura de la industria (análisis de oferta, demanda, poder de negociación de proveedores y clientes, barreras de entrada y salida), la conducta de la competencia (acciones en mercadeo y publicidad, integración vertical/horizontal, precios, productos, canales de distribución) o el desempeño de los actores. Ante la excitación que producen las múltiples oportunidades, estos asuntos se consideran exquisiteces académicas para las que no hay tiempo.

Pero el entorno cambió radicalmente: se volvió extremadamente difícil para cualquier empresa. En el caso de las clínicas, estas empresas enfrentan una industria muy regulada, donde el cliente-paciente no es el que paga los servicios, con asimetría de información, que requiere grandes inversiones en infraestructura y equipamiento, y donde la principal fuerza de trabajo está constituida por profesionales de cuarto nivel, escasos, cuya formación es costosa y que valoran su independencia profesional como algo fundamental.

Por ello resultan especialmente pertinentes los artículos del profesor Ernesto Blanco publicados en Debates IESA sobre el estado de las clínicas venezolanas. Blanco hace un llamado a tomar en serio la planificación estratégica en las clínicas privadas y alerta sobre la situación actual: la oferta de servicios privados de atención médica carece de diferenciación, en un sector que califica de «isomórfico» (todos hacen más o menos lo mismo) y claramente desconectado del complicado entorno nacional.

Una señal de alarma, que acertadamente identifica el profesor Blanco, es la actitud de poner el locus de control en elementos externos. Esta actitud pasiva obvia y desestima los elementos que están bajo el control de la organización y pueden modificarse para optimizar la navegación en un entorno hostil.

En medio de grandes dificultades se hace más relevante el análisis disciplinado y exhaustivo de amenazas, oportunidades, fortalezas y debilidades. El riesgo es intrínseco a los procesos de decisión cuando hay incertidumbre y lo único disponible para mitigarla es la capacidad analítica y de ejecución de la organización.

Venezuela padece un déficit estructural de camas clínicas y no puede permitirse un retroceso en la capacidad que ofrece su sector privado. Todo indica que en el futuro previsible habrá cada vez mayores incentivos para aprovechar la inversión, el talento y la innovación del sector privado, con la finalidad de enfrentar el reto inmenso de alcanzar la cobertura efectiva de servicios de atención médica para todos los venezolanos.

Las clínicas privadas son valiosísimos activos con los que cuenta la sociedad venezolana y es vital que atraviesen esta época difícil con resiliencia y «antifragilidad», que salgan de la tormenta más fuertes, con muchas lecciones aprendidas y en total capacidad de enfrentar los múltiples retos por venir. En este marco, las reflexiones de Ernesto Blanco acerca de la urgencia de adoptar métodos modernos de planeación estratégica —que orienten el diseño y la ejecución exitosa de iniciativas adaptadas al entorno, para superar las dificultades, proteger los activos y aprovechar inteligentemente las oportunidades— son de una pertinencia difícil de exagerar.


Raúl Aular, profesor invitado del IESA.