Un punto para la agenda de 2022

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En 2022 habrá un gran impulso a las criptomonedas como instrumentos de inversión. Las comisiones del Congreso de Estados Unidos dedicadas a legislar sobre servicios financieros han incorporado a sus agendas evaluar el impacto de la comercialización de estos activos financieros.

Carlos Jaramillo / 16 de diciembre de 2021


 

Casi inadvertidamente, en menos de un mes comenzará el año 2022. Al igual que sus predecesores seguramente vendrá cargado de sorpresas, pero también de temas conocidos que evolucionan. Uno de ellos, de vital importancia para los mercados financieros, es la consolidación de las criptomonedas como instrumentos de inversión para el público en general.

El lanzamiento el pasado 19 de octubre del The ProShares Bitcoin Strategy ETF (BITO) —un fondo que toma posiciones en contratos a futuro sobre el bitcóin— abrió las puertas a una generación de productos que facilitan la participación de inversionistas tanto pequeños como institucionales en la compra de esta familia de activos. Ahora bien, esta consolidación trae consigo una paradoja.

Quienes promocionaron el desarrollo de estas monedas alternativas buscaban un activo refugio, blindado de los vaivenes de las políticas monetarias de los bancos centrales y de las decisiones con «rasgos expropiatorios» de los gobiernos nacionales. Ahora se encuentran que cuando los inversionistas institucionales comienzan a invertir en criptomonedas los brotes de volatilidad de los mercados financieros convencionales suceden simultáneamente con los de estos activos refugio.

Un hecho anecdótico sobre la conexión de la volatilidad de los mercados financieros y los vinculados a las aplicaciones de la tecnología de cadena de bloques ocurrió el pasado sábado 4 de diciembre en horas de la mañana en Londres. El bitcóin sufrió una caída súbita de veinte por ciento luego de una semana de alta volatilidad en Wall Street causada por las crecientes expectativas de cambios en la política monetaria de la Reserva Federal y por los avances de la variante ómicron de la covid. Si la conexión es real o no, es un hecho que debe comprobarse mediante un riguroso análisis, debido a las implicaciones en términos de control de riesgos y de la regulación de los mercados financieros involucrados.

Cuando hay brotes de volatilidad en los mercados financieros los gerentes de carteras deben liquidar posiciones en títulos valores para minimizar pérdidas o cubrir colaterales. En estos casos se venden los títulos que puedan liquidarse más fácilmente y, como el mercado de criptomonedas funciona los fines de semana, es natural que algunas operaciones para obtener liquidez se realicen allí.

La consolidación de las criptomonedas como instrumentos de inversión exige el desarrollo de un robusto marco regulatorio. Hasta un pasado muy reciente este era un tema que los organismos contralores de los mercados financieros trataban con mucha precaución, dada una cantidad de ambigüedades vinculadas al funcionamiento de los mercados de criptoactivos y la naturaleza de estos instrumentos, sobre la cual no hay consenso, pues algunos los asemejan a materias primas y otros a contratos financieros.

En los últimos meses el Congreso de Estados Unidos ha incluido en su agenda reguladora a las criptomonedas. El Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes ha comenzado un ciclo de audiencias con proveedores de criptoactivos para hacer un inventario de temas que requieren atención inmediata, si se desea que los inversionistas incorporen estos instrumentos en sus carteras de inversión de manera segura.

Entre los instrumentos que se revisarán están las llamadas stablecoins, que anclan sus valores a activos mucho más estables, como es el caso del dólar, y son claves para ejecutar transacciones en el mercado de criptoactivos. En principio, quienes emiten este tipo de monedas deben garantizar que realmente existen activos que respaldan su valor; es decir, depósitos en dólares. Si por alguna razón los inversionistas sospechan que esto no es así, podrían ocurrir eventos muy similares a las corridas bancarias, con la consabida inestabilidad que se transmitiría al resto de la economía.

El Senado estadounidense tiene también en su agenda indagar sobre el funcionamiento de las stablecoins con la ayuda de la Comisión Nacional de Valores y el Departamento de Tesoro. Los líderes de la industria de los criptoactivos se quejan del poco entendimiento que tienen los congresistas acerca de los grandes temas que están en juego, debido a la expansión de la tecnología de cadenas de bloques.

Sherrod Brown, senador por Ohio, líder de los senadores demócratas que trabajan en la regulación del sector bancario, advierte que la crisis hipotecaria de la primera década del siglo XXI se debió a innovaciones financieras mal reguladas. Este congresista sostiene que es importante promover la innovación de manera responsable, lo cual implica establecer reglas.

Hay muchos temas que aclarar antes de que los criptoactivos se transformen en opciones de inversión convencionales. Hay mucho dinero en juego, por lo que el cabildeo de la industria de cadenas de bloques se moverá para tratar de eliminar o minimizar los obstáculos que se atraviesan en su desarrollo. El año 2022 promete ser muy activo en los temas regulatorios de esta industria.

Quiero agradecer a todo el equipo que hace posible la publicación de esta columna y a nuestros fieles lectores. Volveremos en la semana del 10 de enero, luego de lo que consideramos un merecido descanso. Feliz 2022.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

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